sábado, 26 de julio de 2008

Manuel López, presidente de la Sociedad Española de Periodística: Los periodistas, al borde del precipicio


Manuel López, doctor en ciencias de la información y también docente de la Universidad Autónoma de Barcelona, titulado por la Escuela Oficial de Periodismo, ha sido además secretario y vicerrector varias veces del departamento de periodismo de dicha institución de educación superior. Actualmente es presidente de la Sociedad Española de Periodística (OSEP) que agrupa a todos los profesores que imparten periodismo e investigan sobre él en España, próxima a sacar a la luz una revista académica. Su visita a Venezuela tuvo como motivación estrechar lazos con medios latinoamericanos.


Ha escrito varios libros, uno en catalán sobre la prensa colectiva durante la transición franquista, "Cómo se fabrican las noticias", de la editorial Paidós, que ya va por su octava edición y el ensayo "Nuevas Estrategias para la prensa del siglo XXI".


¿Qué ha percibido sobre le periodismo venezolano?
En Venezuela, que tiene sus características y su momento político, creo que los periodistas, como en muchos otros países, estamos al borde de la delgada linea roja, al borde del precipicio, siempre. En unos momentos puede ser más dramático que en otros. No sé cuál es el momento actual, no puedo hacer un balance, estoy observando todavía, pero el periodismo del mundo, en Venezuela y en España, estamos al borde de esa delgada linea roja a partir de la cual dejamos de hacer periodismo. Hemos oído noticias de Colombia que la situación de los profesionales allí, no por la narco guerrilla, sino por la propia estructura empresarial, que los periodistas están dejando de serlo para empezar a ser publicistas. Eso es gravísimo. Allí tenemos que intervenir, la Unesco, especialmente, y el Sindicato Internacional de Periodistas.


En Venezuela es interesantísimo porque hay una alteración constante del panorama. Abriéndose y cerrándose medios, medios que estaban legalizados pasan de la difusión nacional a cable como RCTV, la aparición de nuevas televisoras y empresas que contratan a muchos periodistas jóvenes que están aprendiendo sobre la marcha, entendiendo que hay otras dificultades y otros retos, con el gobierno y con los anti-gobierno. Es decir, estamos en una situación muy rápida, muy finita. Nadie, y menos nosotros, vamos a hacer de profetas pero lo que si considero que tenemos que estar, corporativamente hablando, los periodistas y los que están estudiando, es muy alertas y muy unidos. Sobre todo muy bien organizados, interiormente y con el exterior porque sino lo estamos en ambos sentidos, nos dan un guantazo y caemos despedidos contra la pared.


¿Todo esto también se debe a cambios tecnológicos?
Lo cierto es que en el mundo estamos en un cambio de era. Hemos vivido con el papel más de quinientos años y de golpe pasamos a algo que no es material. Estamos cambiando de cultura y de alguna manera los periodistas, a pesar de que no somos los grandes sumos sacerdotes de la operación de la comunicación, de alguna manera tenemos que aceptar que hay otras personas, porque en la red es sumamente fácil crear un medio. Ya no vamos a recordar el caso típico de cómo nos enteramos del affaire de Mónica Lewinsky, que fue por un blog, no por los grandes periodísticos de EE. UU. No enteramos por un medio que no le costó a su creador ni un céntimo.


¿No estamos como en un mismo punto desde hace varios años?
Los periodistas, tanto aquí como en España, estamos perplejos porque seguimos teniendo los mismos problemas de siempre, con el poder. Además, se nos ha venido encima un reto que todavía no sabemos muy bien como asumir que es el de la digitalización.


¿Cómo debe ser en estos primeros estudios la información digitalizada?
Voy a contestar con una anécdota latinoamericana. Una estudiante de doctorado brasileña se apuntó a mi curso porque le "cuadraba" el horario. En un email me dijo que no era de comunicación, que era de teatro. Le dimos la bienvenida porque teníamos otros grupo de latinoamericanos y a ella no sólo le gustó el tema de la asignatura si no que está a punto de graduarse. En los estudios de doctorado estamos analizando cómo se está transformando los géneros periodísticos.


¿Cuál es la obligación de un periodista?
Como decía Gabriel García Márquez: "Nosotros explicamos historias", como la Biblia, que comprende todas las historias. Nosotros intentamos hacer refritos de la Biblia, porque todo está explicado allí.


El periodismo deriva de la literatura y esta posee géneros que son vías de expresión para una situación. Un partido de fútbol no lo vamos a dar en una forma fría. Le damos fuerza y por ello es una crónica. Cuando le damos a un periodista una investigación de varios meses sale un reportaje. Ocurre también que el reportaje en prensa, radio o televisión es diferente, porque posee lenguaje distinto.


¿Qué ocurre con todo eso que se va aprendiendo e Internet?
Resulta que allí lo tenemos todo y más. Texto, fotos, audio, infografías. La suma de ello da otra cosa. Podemos explicar una historia en la pantalla de la computadora sin necesidad de poner texto.


Estamos estudiando cómo contar las historias en un medio en el que puedes utilizarlo todo. Y cómo nosotros no vamos a profetizar cómo se tiene que hacer, estudiamos en diferentes medios qué es lo que están descubriendo de ellos. Acabamos de detectar que hay más dinamismo en Latinoamérica que en Europa.


¿Por qué se da eso?
En principio porque hay un espíritu de superación. Pongo de ejemplo el diario El Clarín y El Tiempo de Bogotá, allí han experimentado mucho. Lo primero que uno ve cuando uno abre el periódico digital colombiano es un link de blogs. No coloca anuncios como la mayoría. Están los blogs de los periodistas y de todo el público. Esa es la entrada al periodismo ciudadano. Hace dos años aparecían en los diarios hasta que en París se dieron cuenta que los periodistas que estaban en el extranjero escribían la crónica para el periódico y después escribían sus blogs, sus crónicas personales. Los lectores consultaban ambas. Estamos estudiando por dónde está yendo el discurso. Un poco para transferir esas experiencias, para analizarlas.


¿Cómo quedan los medios comunitarios frente a la tecnología?
Son fenómenos locales que sirven para informar y para agitar. Es decir, en un momento determinado, pasa algo, y la radio más cercana es la que te dice: "Cuidado hay una inundación, hay un incendio, un golpe". Cuando en España tuvimos el atentado del 11 de marzo la comunicación estuvo supeditada a mensajes de texto de los teléfonos celulares y las pequeñas emisoras locales reseñaron que el gobierno estaba engañando a la gente, cara a las elecciones.


Es decir, es un contrapoder. Lo que no pueden es conectarse en cadena. Eso significaría tener ingenieros de sonido, equipos de documentaciones, pero los grandes medios no pueden focalizar cada cuadra, un problema. Pero esas emisoras de radio y televisoras comunitarias las vamos a ver muy pronto por Internet (Notitarde, 26/07/2008, Confabulario).-

sábado, 12 de julio de 2008

Fritz Köper, artista plástico: El dibujo es la esencia de toda la obra"


Hasta el próximo domingo 20 puede apreciarse en el Gabinete del Dibujo y de la Estampa la exposición de Fritz Küper, "Entre plumillas y carboncillo", muy visitada por la maestría que a través del tiempo ha mostrado este trabajador incansable, que con dominio conquista una técnica difícil de ejecutar.


Entrevistar a Küper es hacerlo como artista plástico pero también como diseñador gráfico, periodista, escritor e historiador que no olvida la memoria de las ciudades, hoy en día presas de una gran indiferencia e inclusive abandono por parte de las instituciones que deberían conservarlas y resguardarlas.


¿Qué es la expresión visual?
El dibujo toma forma sobre el papel. Espacio vacío, donde el blanco es color. Absoluto, definitivo. Las lineas en negro tejen las tramas de la imagen. Se cortan, se expanden, se multiplican. Se unen o se desprenden en desbocada invasión de lineas.


Sombras intrincadas. Grisados de media luz. Blancos donde estalla la nada. Todo conforma una expresión visual, una imagen surgiendo de la mano, rasgando la textura, con un sonido seco, casi imperceptible.


¿El ojo se acostumbra al blanco y negro?
Sí. No existe otra posibilidad y entre ese debate de absolutos, surgen los matices, los contrapesos, y equilibrios. Más lineas, menos líneas, trazos curvos, cortos, largos; sobrepuestos, unos sobre otros, entonces la gama de grises se expande. Pero no son grises. Aparentan, sugieren o insinúan un color inexistente.


¿Esa es la virtud de las plumillas?
La virtud del dibujo, la habilidad de una técnica antigua, el secreto, la magia implícita en el arte del trazo solitario.


¿Se debe entender la lucha entre el blanco y el negro?
Es una diatriba convertida en alianza para ocupar espacios y generar imágenes cognoscibles al entendimiento de unas pupilas atentas. Expresiones de una realidad llena de colores, pero transformada por el artista en blanco y negro.


¿No resulta difícil?
Es un proceso visual extremadamente complicado, donde la capacidad del cerebro, actúa en sentido contrario. El color de la naturaleza ya no es color, es pura sombra o es pura luz. Y entre la sombra y la luz se desgaja la extensa variedad del claroscuro.


¿No busca invadir el color?
Cuando el dibujo en blanco y negro deja espacios, vericuetos, rincones abiertos, surge la posibilidad del color como elemento invasivo, casi como un extraño visitando los predios de la nada.


¿Cómo nace la mezcla entre plumillas y acuarelas?
El pincel traba una batalla con la pluma de tinta negra. Los colores de la acuarela se van colando bajo las lineas duras, van transparentando una imagen para conformar otra sobre aquella. A veces, es el mismo tema repitiéndose en color; a veces, es el tema parecido confrontándose entre sí. En la realidad, es una sucesión de temas iguales pero distintos, donde el ojo pasa del negro o del blanco al rojo, al amarillo, al verde o al azul con la rapidez inigualada de la mente. Al unísono apreciamos la acuarela mezclada con el dibujo quitándole espacios o agregándole valoraciones imposibles de lograr con la escueta línea.


¿Acaso hay un desplazamiento de alguna de las técnicas?
En esa mezcla provocada, cada imagen conserva su autonomía, pero a su vez contribuye a una composición armoniosa con un nuevo mensaje creativo, se produce un trastoque de la realidad, un desplazamiento de la verdad hacia una virtualidad, solo perceptible por los sentidos.


Todo esto conduce a otras experiencias, insospechadas y nuevas, donde el dibujo se complementa con el color, sin ceder su preponderancia, pero enriqueciendo la obra.


¿Continúa el dibujo sosteniendo la obra a pesar del color de la acuarela?
Al lado de ese proceso, la acuarela va tomando absoluta libertad como vía expresiva de vieja data, con historia y memoria. De esta forma, los pinceles cobran vida y el paisaje blanco y negro se transforma en multicolor, con un tratamiento complejo, mas allá de la simple mancha, buscando el detalle de cortas pinceladas, puntos intermedios y sobreexposición de oscuros y claros.


Luego de un largo trecho de experiencias, en la búsqueda permanente de canales expresivos, de estados de sentimiento, sin improvisar, ni en el tema, ni en la técnica, se retoma la acuarela.
El dibujo como esencia y sostén de toda la obra, se mantiene incólume, convirtiéndose en la base creativa de todo el proceso creador, para desembocar en el color del paisaje y en el detalle anecdótico.


¿Por qué nos recuerdan las plumillas a los antiguos viajeros de otras épocas?
Tanto en el dibujo a plumilla como en la acuarela se conjugan la influencia macerada con la experiencia y la capacidad de observación de las obras de aquellos dibujantes, acuarelistas y grabadores viajeros de los siglos XVIII u XIX en América. Sus extraordinarias obras, reflejan la maravilla de la luz y en el color de estas tierra de gracia. Quizás algún polen de aquellas aventuras artísticas, se instaló por estos predios del siglo XXI y están rondando mis dibujos.


¿El paisaje es un personaje?
Humboldt llegó a llamar "fisonomía del paisaje", esa impresión, ese análisis, esa toma de conciencia de la naturaleza como sujeto, con vida propia, como reflejo de nuestro propio ser.


¿Cómo se recuerda al paisaje?
El paisaje se desplaza ante los ojos de distintas maneras. Alguna vez suele ser idílico, suave rememorativo, hasta bucólico. En otras solo son presencias. Fugaces, vibrantes, solitarias imágenes en búsqueda de la dimensión propicia para transmutarse en otros planos, donde la fractura y el desgarro asumen protagonismo. Son trozos angustiados del mundo interior, traídos a la realidad por la fuerza profunda de una revelación que dormida y silenciosa, solo necesitó un estimulo, un sonido, una palabra, una circunstancia para surgir del letargo inaprensible del sueño.
Fritz Köper es individuo de numero de la Academia de Historia del estado Carabobo, abogado, columnista, historiador y diseñador gráfico. Su obra está representada en la Academia de Historia de Carabobo, en el Colegio de Abogados de Carabobo, en el Congreso Nacional de Venezuela, en la Universidad de Carabobo, en Seguros Carabobo, en la Biblioteca Pública "Manuel Feo La Cruz", en la Biblioteca Nacional de Estonia, en la Colección Topel-Capriles, Induval y colecciones privadas. Ha participado en innumerables exposiciones tanto colectivas como individuales y desarrolla una tesis de postgrado sobre los alemanes en Carabobo (Notitarde, 12/07/2008, Confabulario).-

sábado, 5 de julio de 2008

Enrique Mujica, poeta: El artista latinoamericano es un solitario


"Más allá del ingenuo sentir y del común entusiasmo, de la euforia civil y del desgano, de la secreta presunción y de las pequeñas sombras, más allá de cierto pavoneo sensual e inteligente, un poema debe cambiar tu vida, tu destino, tu dolor insobornable, tu orgulloso desdén, debe desengañarte, hacerte más indiferente a la muerte, más implacable ante tus envanecimientos, menos susceptible, menos evanescente. Por eso un poema debe ser claro y convincente, como un golpe de hacha, de un claro decir como un hallazgo inteligible, duro y abierto, con palabras enteras y exactas, aunque pretenda denodadamente expresar lo indescifrable, lo indecible, lo luminosamente inédito. Un poema nunca debe ser un vano misterio, una piedra oscura y brillante entre millones de piedras oscuras y brillantes como un grano de arena en el desierto, como una estrella detrás de las nubes entre mil estrellas, no, un poema debe finalmente decir, decir su maravilla por encima de todos los poemas".


El párrafo anterior es una especie de manifiesto como en su momento lo tuvieron los surrealistas sobre la poesía del decir, título de la última reunión de textos de Enrique Mujica, quien recibió un merecido homenaje en el VII Encuentro Internacional Poesía de la Universidad de Carabobo que cerró su edición ayer en la noche.


¿Qué está haciendo en estos momentos?
Después de una labor bien dilatada, tengo diecisiete libros publicados, ocho libros inéditos, a estas alturas, de tener cuarenta y cinco años escribiendo, he podido sacar algunas conclusiones sobre el arte de hacer poesía, el arte de escribir, y estoy escribiendo en este momento algo que he dado en llamar en cierto modo, de manera paradigmática, la poesía del decir.


¿De qué se trata esta poesía del decir?
Se trata de expresar ideas, expresar criterios. En algún momento, lo escribí hace mucho tiempo, manifesté que los grandes poemas se mantienen en el tiempo a través de los siglos y los milenios porque dijeron algo esencial. Pueden ser traducidos en muchos idiomas, del chino o del árabe, y siguen manteniendo una esencia de lo que dice el poeta. Eso contrastando un poco con una idea más esteticista que utiliza un poco más las palabras en otro sentido. Una expresión de ella es la surrealista, propuesta como escritura automática, en la que el poeta se desvinculaba del pensamiento, del razonamiento, de cualquier cosa que hiciera pensar que el poeta es un pensador.


Para mí esencialmente el poeta es un pensador. Coincido en ello con Juan Calzadilla que ha hecho siempre una poesía de decir cosas, lejos de las imágenes, de las metáforas, de todo eso que en cierta forma conforma la estructura del arte del poetizar. El me decía que la poesía es el arte de las intuiciones. Los poetas pueden penetrar la realidad y conseguir detrás de la realidad explicaciones extraordinarias cosas que parecieran fortuitas, que no lo son.


La poesía del decir casi coincide con un género que es el aforismo. Los viejos poetas terminaron haciendo pensamientos y hablando de cosas muy concretas porque tuvieron una especie de infancia de la metáfora, de la imagen; el mismo poeta Cadenas en algún momento dijo "ahora escribo reflexiones, me acerco más por pensar a la poesía que por la palabra estética".


¿Se puede decir que la poesía del decir es una metapoesía?
No. Es un pensar en poesía. Me lo dijo una vez Ida Gramcko, quien me hizo una nota cuando gané el premio Pocaterra, cuando fue jurado y lo gané con "Las formas del verano": "Enrique Mujica es un poeta que piensa y reflexiona en poesía". Eso fue hace treinta años. Eso prefiguró un camino hacia el pensamiento.


¿Será porque es matemático?
Es verdad que no soy un artista puro, soy matemático, ingeniero; soy del pensamiento abstracto, profesor de concreto armado en la Facultad de Ingeniería de la UC. Pero el mundo es uno solo y la manera de verlo a través del lente estético te da una figura y si lo ves a través de la ciencia también. Pero finalmente es lo mismo. Una especie de "weltanschauung", palabra que inventó Dilthey, que utilizaba Hegel, para referirse a todo el pensamiento humano.


¿La gente que lea "Poemas del decir" se va a encontrar con un libro distinto?
No. Es la misma poesía que todos escribimos con un acento, con un énfasis en lo que se dice. Por ejemplo: "Que pase lo que pase/ como en la vida de los indigentes/ y que finalmente no te importe la voluntad del otro/ la de ese que te ama hasta la muerte/ con sus asesinos caprichos/ esto es por fin aceptar la voluntad de tu Dios". Allí no hay recurso de nada, de lo metafórico. Está dicha la palabra sin acicate. Y está presente el aforismo, pero tampoco es un descubrimiento mío. Lo que he tratado es de inclinarme es hacia el pensar.


¿Qué le enseña a los jóvenes que asisten a sus talleres?
Que no olviden el pensar. Se puede hacer poesía amorosa, romántica: No hay tema especial para ella. El tema de la poesía es el mundo entero y hasta las cosas más inverosímiles; hasta lo grotesco es poesía. Pero ¿qué piensas frente al acto poético?, eso es lo que se tiene que tener en cuenta. Nadie va a entregar un formulario para hacer poesía. Sale de ti. Es pararse frente al mundo. Es un interrogar el mundo y de alguna manera una respuesta tuya al mundo. No es hacer florecitas de papel de seda, porque eso es artesanía. Tiene un gran valor, hay artesanía muy bella, elaborada con un gusto exquisito, pero no es arte. A mis alumnos les digo que no pueden hacer ni flores de papel de seda ni florecitas de paja con las palabras. Tienen que introducirse en el arte poético y ello es muy exigente. En la actualidad vemos que hay jóvenes que van tres semanas a un taller a la cuarta semana le están publicando un libro. En mi época para publicar se tardaba mucho más. Yo estuve quince años peleando con la poesía y después fue que publiqué mi primer texto. Hay que tener un gran sentido de responsabilidad con la gente que te va a leer. Tienes que andar con mucho cuidado y considerar que la poesía tiene la altura del pensamiento.


¿Qué significó este homenaje?
Para mí es muy importante porque se da cuando ya he logrado ubicar mi verdadera voz en el decir. Ese es un nombre que ya anda por ahí.


Todos los que jugamos algo con la palabra estamos solos, los escritores, los periodistas. Los grupos literarios, los colegios que agrupan son mentira, estamos solos. Eso es una gran desventaja con relación a los europeos. Ellos sí andan juntos, los surrealistas, modernismo, andaban juntos y se comunicaban y el trabajo era menor. El artista latinoamericano es un solitario. Es un solo, que anda padeciendo sus cosas y cargando esa cosa tremenda que es la palabra. El manejo de la palabra es algo muy grande. Es la pelea más grande que existe.


Dentro de un par de meses Monte Avila le publicará una antología de un periodo de treinta y siete años de poemas. Mantiene escondido el libro "Coplas de la guerra mayor" de 12 mil versos (Notitarde, 05/07/2008, Confabulario).-