jueves, 10 de diciembre de 2009

Sin consentimiento

Los consideraban medio loco pero a él poco le importa. Como todos los años fue comprando pequeños detalles para su nacimiento desde el mes de junio. Viajaba para Adicora, Barquisimeto, Mérida, la Colonia Tovar, El Junquito y todos los rincones que sabía habían ventas artesanales. Visitaba amigos suyos que transforman la arcilla y poco a poco iba concretando las ideas que ya le habían nacido cuando estaba haciéndolo, el año anterior. Como una rueda es su labor que se comunica con todos los diciembres que a lo largo de los años va cultivando.

Me invitó para verlo y la verdad es que cada doce meses se va superando. En el medio de la celebración y el acontecimiento de encender las luces que tuvo ceremonial, con sus palabras, su brindis y el disfrute de preparar una rica cena, daba gusto pasearse por la imaginación y verlo colocando las piezas en ese pesebre que ocupa más de la mitad de la sala de su casa.

Como si fuera una perfecta dimensión en un espacio y tiempo a escala puede observarse la rigurosidad de este pueblo que en nada se asemeja a Belén porque ningún ensueño puede parecerse al nacimiento de este venezolano de pura sepa, nacido en Yaracuy, llamado Omar Antonio González.

Lo vi, en mi mente, mientras veía las luces titilando, medio desnudo, planificando la puesta en escena. Poniendo, en primer lugar, música de Mahler, el incomprendido.

Al empezar, no se detenía hasta terminar. Este 2009 tardó siete días en montarlo. Al verlo en el primero estado de creatividad, esposa, madre e hijos, lo dejan tranquilo y no lo molestaban siquiera para preguntarle qué desea comer porque él iba tomando lo que su mujer, María Dolores, le ofrecía cada tres o cuatro horas. Los tragos, muy espaciados, los iba preparando él. Este año le dio por tomar Lemoncello y nadie se le ocurrió preguntar por qué.

Se observa que hubo mucho esmero en los ángeles. Realmente había un cielo especial para todos ellos y relucían los querubines en blanco y azul. Un cierto dorado para los arcángeles que brillaban imponentes y frescos, sobre todo Gabriel, el más atractivo de los nueve.

La figura central de José, María y el niño Jesús lucía intacta y hermosa, colocada en el medio de toda la obra. Alrededor de ellos, toda la imaginación desatada de Omar Antonio que puso este año a la reina María Lionza y su legión espiritual del lado derecho. Viniendo de Yaracuy nadie se lo podía cuestionar pero hubo personas que hicieron esos comentarios tan poco originales que nacen cuando están los nubarrones de los prejuicios.

Por eso, Omar Antonio, María Dolores y yo nos apartamos para reírnos y disfrutar con mucha más sonoridad la llegada del rico pernil que ofrecía Doña Esmeralda, su mamá.

Pero era curioso ver todos los detalles del pueblo. Hermoso. Con puentes, lagunas, ríos; nieves y las cinco águilas de Mérida por uno de los rincones. El pasto verde del Táchira, nuestro gran Roraima; nuestros indios y sus canoas. La ciudad de Caracas, con sus edificios y sus ranchitos; el mar y la arena que fue recolectando en cada uno de sus viajes hacia Chichiriviche.

Era un nacimiento bien particular y en la medida que pasaban los días mientras lo iba haciendo iba cambiando la música. Villancicos, gaitas, Jon and Vangelis, Santana, La Billos, Los Melódicos y Juan Luis Guerra alternándose con clásicos como Chopin, Bach, Mozart y hasta Wagner, todavía más difícil de entender.

Pero el ritual se respetaba como casi todo lo que él decidía allí, porque “loco” o cuerdo, estaba en sus cabales disfrutando de la vida. Por eso todos se sorprendían cuando de repente, todavía concentrado mientras iba colocando un pastor o un borriquito, se le escuchaba decir cosas como “Mamá no vaya mañana pa’ el cementerio, mire que los muertos están jalando este año mas que ninguno”.

Cual sería la sorpresa de doña Esmeralda cuando se enteró que se había formado una “plomamentazón” en el campo santo y habían resultado varios deudos heridos.

Pero sus predicciones son normales. Es un hombre que ve más allá de las cosas porque, como un arquitecto, ha evitado más de un desastre.

Tuvo este año, me confesó, una intuición extraña. Por eso conglomeró a las tres figuras principales en el medio, iluminado todo el cuadro del nuevo pueblo de Belén, más bonito que nunca, porque la ternura no tiene ninguna historia en particular.

“Las coloqué allí, en el centro, para que nos cuiden. Y por primera vez en muchos años, mientras puse las figuras recé y pronuncié antiguos mantras que me enseñaron maestros antiguos. Cuando puse a la reina María Lionza, no sé si me creerás, se me erizó la piel y el motor del agua del río se encendió sin yo tocarlo. Creí que estaba medio prendido porque ese Lemoncello tiene mucho azúcar y “rasca” bastante rápido si te descuidas… pero no, el agua comenzó a rodar sin mi consentimiento”.

“Como siempre sucede”, pensé, aunque no se lo dije en voz alta.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Más poderoso

La casa no se había derrumbado, en realidad se llenó de lodo. No cedió. Solo la terraza estuvo impregnada y repleta de tierra seca por mucho tiempo. Un nieto suyo la fue sacando poco a poco durante todos estos años. Habían limpiado, echado manguerazos. No tenía por qué reprimirse el deseo de volver.

Colgada de un cerro de Macuto la vivienda no era ningún rancho. Cierto es que hay que subir una cuesta, que tiene diferentes niveles, pero ese era su lugar. Doña Francisca así lo decidió y se regreso de nuevo a su casa, casi diez años después del deslave de Vargas por muchas razones.

Primero porque ella está muy vieja, así lo siente en su cuerpo y sus piernas. Se ha caído varias veces, sus hijas la han puesto a brincar de un lugar para otro y ella, aunque agradecida y serena, no se siente bien en ninguna parte. Está lucida aunque se sabe mucho más débil que años atrás. El cuerpo, aunque cuidado con una alimentación vegetariana por muchos lustros y a base de muchas infusiones, ha manifestado sus quejas.

Con hijas, nietos y bisnietos, la vida se le ha vuelto un hálito. A los problemas les sale al paso. A estas alturas de su vida, todo tiene solución y todos ellos siempre están magnificados por sus protagonistas. El tiempo engulle y aflora. Ese es su ritmo.

No le gusta mucho la televisión y por eso poco se entretiene en los lugares donde ha estado a pesar de los cientos de canales disponibles y las películas que le compran para que se entretenga.

Lo suyo son plantas a las que le encanta bañar, la bella las once, que riega en los maceteros incrustados a las paredes: No los pudo ni sembrar pero con dedicación les echa agua todas las tardes, a las seis.

A pesar de estar en el litoral está ataviada con un suéter y un vestido sencillo. Su pelo recogido hacia atrás. La pulcritud de su sencillez asombra. Una mujer todavía buena moza, de piel morena oscura, ademanes fino, con sonrisa perenne en la mirada.

Lo segundo por lo que ella volvió a pesar de las críticas y la resistencia de sus hijas es porque ella quiere morir en su hogar. Allí está su cuarto y aunque está estrenando una cama ella misma la siente tan vieja como ella. Apoyada en su bastón tiene sus horas, sus minutos y controla, porque está muy delgada, los latidos de su corazón, vibrante en la piel del pecho. Ya no tienen la fuerza de antaño pero van seguros a su destino. No le tiene miedo a la muerte. Trabajó siempre muy cerca de ella en las largas horas que le tocaron trabajar, en horario nocturno, en el hospital de Vargas.

Hablarle a sus hijas de la muerte le ha resultado siempre difícil. Ni ella misma lo entiende pero sabe que todo se funde allí, por lo que quiere estar serena, sin afectaciones emocionales. No las quiere revivir.

Su casa, su hogar, aunque no pueda recorrerlo con la facilidad de antaño ni bajar o subir las escaleras que conducen a la avenida principal, ella lo prefiere así. Las paredes tienen ese recuerdo, ese gusto por la vida, del que ella no quiere desprenderse.

Alguna vez estuvieron colgados cuadros, fotografías y ahora están desiertas, pero ella puede ver lo que no está. Sin añoranzas.

La tercera razón es la más importante y secreta en su corazón. Desde la terraza vislumbra el mar, el azul que siempre vieron sus ojos durante el día; la nocturnidad de ese volumen vivo, cambiante; exorcizante, durante las madrugadas.

Puede sentir el viento que viene del mar, su olor impenetrable en los apartamentos de sus hijas, cargados con poderosos aires acondicionados, que le hacían entumecer aún más sus debilitados huesos.

Desde la ventana de su cuarto aunque no lo ve puede presentirlo y jugar con su imaginación. Sabe exactamente cuál era el temperamento del mar ese día. Calmo, bravo, juguetón, codicioso, generoso; guerrero.

A Doña Francisca en realidad poco le importa ya si la entienden o no. Había sido y aún es, su lugar, el escogido; el que recorrió con o sin rutina; al que ahora va de nuevo para cumplir con su ultimo objetivo.

Debajo del cerro, en la falda de esa montaña, decidió volver, darle un poco de sus impulsos añejos a la casa, de cinco cuartos desvencijados. No era rebeldía, ni sadismo, ni deseos de retar los designios de la naturaleza. Tampoco había acumulado coraje en su corazón y mucho menos dolor. Tampoco aspiraba reunirse con sus muertos en vida. Sabía que ese momento llegaría por si solo.

“Es un descanso que me estoy dando, mija. Lo estoy necesitando. Quiero recogerme por el tiempo que dure este tránsito. Quiero oler el mar que hasta ahora ha sido más poderoso que el lodo. Eso es todo”.

sábado, 21 de noviembre de 2009

El pote

Para que a Liliana no se le desataran esos celos compulsivos algo debía estar pasando. No era normal, si dentro de ella cabían los ataques que sufría cada vez que veía a su marido recibiendo llamadas de mujeres o de clientes. Pero resulta que esta mujer que andaba muy amorosa hablando cerca de él, era más mayor de lo que aparentaba, una vaciladora empedernida; amiga y vecina de su mamá de toda la vida.

Ella en estos momentos tenía otro tipo de ansiedad. Ya tenía las piezas del nacimiento. Había comprado un nuevo “niño Jesús”, revisado las luces y chequeado todo el conjunto de figuras y casas. Este año lo iba a hacer pequeño, en un rincón que se apreciaba desde la puerta principal. Estaba cansada de hacerlo del tamaño de la sala. Los hijos y nietos la ayudaban a armarlo pero nadie venía a desarmarlo.

Pero allí no radicaba su preocupación. Eso era más bien un entretenimiento. Ya tenía apartada la botellita de vino blanco que iba a tomarse mientras hacia el pesebre y hasta había preparado los primeros bollos para poder celebrar en familia las luces inaugurales de ese momento.

Mientras observaba a su esposo de reojo riéndose con la vecina volvió a la despensa. El pote estaba más vacío que de costumbre. ¿Y quien se vació este perol sin yo darme cuenta? Era el alimento que guardaba para sus nietos cuando se quedaban con ella en las tardes, por lo que no entendía la sustracción.

Luisito era el más pequeño para encaramarse a agarrarlo. Descartado. La cosa tenía que estar entre Bohemia y Alejandrita. Las dos eran bien tragonas y cuando se juntaban eran temibles pero últimamente no las dejaban juntas, así que tenía que descubrir qué era lo que pasaba.

La cosa era que ella estaba pendiente. No las dejaba solas. Siempre estaba observándolas mientras tenía o veía televisión. “Esos muchachos de ahora no se les puede despegar un ojo de encima… no se qué pasó… debe ser la tecnología y tantos aparaticos en las manos, los que han echado a perder tanta familia”.

De pronto le vino a la memoria una pregunta que la irritaba: “¿Abuela, no te vas a bañar?”. Ella lo hacía todas las tardes. Tenía una hora pautada. Lo dedujo rápidamente. Esa era Alejandrita que esperaba que se fuera a dar esa refrescante ducha de las tres. No había dudas. “Con razón la muchachita está tan pendiente de mi baño… y yo creyendo que le olía a sudor… lo que busca es robarse el Cerelac”.

En su cabeza imaginó todo lo que iba a hacer con la próxima visita de la nieta. Satisfecha consigo misma por resolver tan rápidamente el enigma, colocó las cajas que iban a dar los diferentes niveles al pesebre, echó la tela y se puso a brindar ella sola, mientras veía a su marido escuchando un cuento que al parecer era más serio, de todos cuanto había echado esa tarde la vecina.

Después de colocar arrieros, animales y poner todo en la dimensión lógica del espacio acalorada por el vino y por el ajetreo, se sentó.

“Debemos estar en crisis. Y una muy grande cuando me doy cuenta que mis nietos me roban el Cerelac. Jamás había contado las cucharadas de esos potes y mucho menos estar pendiente si alguien agarraba…”, pensaba mientras la vecina intentaba sacarla de sus deducciones.

- Lili, chica, que te estoy hablando… ¿te acuerdas de la vieja Edith? Le estaba contando Armando del episodio aquél…

- Ya sabía que estabas chismeando. ¡Cómo te conozco! Ven para acá y dime como ves la escala en esta nueva dimensión del nacimiento.

- Yo lo veo perfecto. Creo que Armando también. A ti el vinito te hace agarrar mejor perspectiva de las cosas…

- Estas navidades parecen más cortas y ni siquiera han comenzado. Oye Armando, mi amor, tráeme el alimento que está en la gaveta de la cocina, que ya tiene poquito y lo necesito para el pesebre…

Armando se lo llevó. No le preguntó nada a su mujer porque ella siempre tomaba decisiones inusuales.

“Justo el pote le dará al Ángel esa dimensión elevada y especial porque esta vez no voy a colgarlo como si fuera un extraterrestre. También es mi petición personal pa’ ver si Alejandrita me deja esa maña de robar lo que puede pedir…”

- Lil ¿y por qué ese frasco justo allí?, le preguntó la vecina.

Ella no le contestó. Sirvió vino en las copas y los puso a brindar. ¡Bebida espirituosa que la inspiraba y todavía le hacía armar el pesebre de Navidad!

sábado, 7 de noviembre de 2009

Rolando Quero: Azul Naranja


 

En los espacios del Museo de la Cultura se inauguró la semana pasada una exposición de cuadros y esculturas del artista Rolando Quero, quien asumió el reto de llenar esta sala enorme para reinaugurarla, con un conjunto de obras recién producidas en su estudio de Villa de Cura, titulada Azul Naranja, que bien vale la pena comentar tanto por su dimensión física como expresiva.

Sólo el propio artista sabe dentro de sí mismo lo que es capaz de hacer y en Carabobo, afortunadamente, hay buenos pintores y escultores, capaces de llenar este mismo espacio con igual invención y creatividad, por lo que esta puerta que abrió Quero es, sin duda, la conexión que todos los habitantes de este estado están necesitando para reconciliarse con la vida y ver las muchas interpretaciones que tiene en la mente de los hombres formados con disciplina y trabajo hacia el arte.

Al entrar en la sala de fondo blanco se percibe la fuerza de los colores azul naranja y poco a poco, en el recorrido por las sesenta y cuatro obras se va advirtiendo el juego inmenso del hombre fascinado y alerta frente al cosmos.

Acostumbrados estábamos a la obra de Quero a lo largo de estos diez años, tras su retorno a Venezuela, después de pasar más de veinte años en Europa, a esos mundos circulares, mandalas como los percibe Perán Erminy, logrados en un solo trazo, que va adquiriendo fuerza a través de la impulsividad de los movimientos; de una carga emotiva sin limites, dentro de su propuesta abstracta.

Los mundos, los planetas, los fugaces rumbos de las tardes hacia las noches, los pájaros que dejan sonidos en los lienzos. Toda esta cosmogonía de la obra del artista la conocíamos bien dentro de su refulgente enmarcado de petróleo, como referente de una nación, de una gota dispersa en millones de ellas, a través del universo.

Pero lo que trajo Rolando Quero para esta muestra que también es un vivo homenaje a la ciudad de Valencia, donde siente que más pertenece, es distinto, aunque fiel a la misma fuerza impulsiva, ilimitada; indomable, con la que esta vez se da a conocer este hombre, que se supo muy joven artista.

Dentro de Azul Naranja, colores predominantes, se encuentra un canto onírico presagiando y conduciendo todo el conjunto de manifestaciones que le nacen en arraigado contraste. Así vemos el árbol de la vida en azul y naranja, dirigiendo toda esta puesta en escena, desde un díctico. Su tronco es severo, desnudo y carcome el horizonte que trae un conjunto de presagios que denotan la morada en esta tierra.

Después está el conjunto de obras que significa auspicios, renovaciones, figuras de guerreros en lucha permanente, con todo el conjunto de símbolos rudos a su alrededor. Batallas vencidas y de las que se siente la plena victoria.

Las obras de gran formato son las más llamativas no sólo por su dimensión sino por el trabajo de las emociones básicas no filtradas. Allí en perfecta armonía los dos colores viajan en un sin fin de sensaciones que van tejiendo el mundo interior que tiene que ver con la comunicación sexual y el encuentro de la voz, que las destila, que las vuelve armónicas.

Hay un conjunto de alrededor de treinta piezas que responden al nombre de "Rituales y Verdades" en la que el artista se somete a las fuerzas divinas y empieza a dejarse llevar por la fluidez de los hallazgos, espíritus que van dejando su huellas en las aguas, en los cielos, en las arenas; en los semicírculos que se van tejiendo cuando adoptan técnicas mixtas que lo van descubriendo y aflorando hacia la luz.

Logró realizar polípticos cargados de fuerza visual que se complementan unos con otros, alcanzando texturas diversas, con esa fortaleza que el artista no pudo abandonar en cuadro alguno.

Después están las esculturas que se muestran ágiles y desenfadadas. Círculos que pueden admirarse por ambos lados, figuras que apenas se insinúan y ángeles alcanzados por materiales desechados por los fusteros de Villa de Cura (los que hacen las sillas de caballo para montar) que revelan esa nueva etapa pensada, detallada, en la cual no había incursionado. Son muchos los artistas que hacen ángeles y no es tampoco mentira que se convirtió en momento alguno en moda. Una moda a la que todavía muchos siguen. Por ello Quero apenas interviene el material noble de la madera. Apenas color a través de sus trazos rebeldes para impregnarles una nueva armonía, una nueva misión.

Estamos ante una exposición que muchos, la noche de la inauguración, no dudaron en decir que era la más destacada del año, porque el reto de llenar ese espacio no fue poco. Permanecerá hasta el 10 de diciembre y hay que valorar el esfuerzo de la Secretaria de Cultura del estado Carabobo en abrir este espacio a los artistas carabobeños, que podrán, a partir de esta muestra, entusiasmarse y unir esfuerzos para mostrar el talento que sabemos sobra y a veces se desconoce, por falta de lugares que justamente los exponga y los de a conocer (Notitarde, 07/11/2009, Lectura Tangente).-

jueves, 5 de noviembre de 2009

Dos espejos

En una de esas panaderías cómodas y se podría decir lujosas que hay en esta ciudad de Valencia ocurrió hace algún tiempo algo que es digno de contarse. Dejé pasar el tiempo por aquello de las reparaciones de las heridas que de una u otra manera se abren, aunque solo sea de testigo, incluso referencial como es ese el caso, especie de relator del caos cotidiano.

Me cuentan que cuando llegaron ya había ocurrido, pero acababa apenas de pasar, y en el aire todavía estaba bien concentrada la vivencia. Los tintes de los sentidos aún no reparados.

Una mujer, como cualquier otra, pidió un café grande. No sabemos si guayoyo, negro fuerte o corto; o negro corto fuerte; marrón claro, marrón fuerte, marrón tibio; con leche descremada o azúcar dietética. No sabemos. Es uno de los placeres más baratos y más exigentes que tenemos los venezolanos y la verdad es que tanto la variedad como la misma perfección de los pedidos van de la mano. Siempre se logra alcanzar una sonrisa, en la mayoría de los casos, con este estimulante tropical.

Lo cierto es que la mujer se lo lanzó encima a la joven que se lo entregó. Tampoco se sabe la razón. Puede que se lo diera de mala forma, lo cual no es de extrañar. A veces salimos de los lugares con la sensación de maltrato pero no decimos nada. Solemos pensar que son gente que necesita esos empleos, que son mal pagados; que deben tener una pena muy grande en el corazón para tratar así a los demás. Somos capaces de filosofar sobre el prójimo y una buena mayoría de veces aguantar, lo que venga. Decides no volver. Olvidarte del asunto. Cualquier cosa menos enfrentarse a la terrible mediocridad de adaptarnos a ser mal atendidos, cuando los servicios deben darse con serenidad y esmero.

Puede que le hayan contestado mal a la señora, puede inclusive que pidiera varias veces de buena o mala forma cómo quería su cafecito, en vano, sin lograr la exquisitez de su solicitud. Pero lo insólito es que reaccionara de esta manera. Lo malo es que en este escrito la especulación es la única arma que queda para poder vislumbrar lo ocurrido.

Ustedes figuren por un momento echarle encima a alguien un café que imaginamos caliente, por la razón que haya sido, a una joven dependienta que lo despachó, que por mas irrazonable, grosera, antipática y todos los adjetivos que quieran agregarse, lo más que debía haberse ganado era un insulto, un reprimenda o un severo dedo acusador al encargado de la panadería.

La trabajadora que nos figuramos joven y ya sabrán por qué no se quedó con el baño de café que le echaron encima. Saltó la barra, bastante alta, como si fuera una campeona de este deporte, se le abalanzó a la mujer, le rompió la blusa y la golpeó.

Allí se armó toda la trama digna de estos tiempos que vivimos donde hasta tomarse un café puede ser una aventura más que peligrosa.

Allí entraron los testigos a opinar. Que si el cliente tiene la razón. Debieron maltratarla. Que además ahora está golpeada y a quien le iba a reclamar. Que hubo que prestarle una franela prestada. Que debió opinar mal de alguien. Que se volvió un asunto personal. Que se encontraron dos querrequerres, a lo que habría que agregar, con aquelarre. Que en esta Venezuela hasta en una panadería hay que tropezarse con la violencia, la intolerancia…. En fin, todo un análisis socio-económico-afectivo de la realidad de un país.

Unos le dieron la razón a la lanzadora, otros a la atleta de garrocha, en este caso la menos favorecida porque todos los que estaban allí a duras penas estaban consumiendo café, con todas las exigencias del caso.

La amiga que me lo contó le agregó unos tintes políticos a la historia que no voy a poner aquí. Créanme que aunque mi línea no es ni siquiera parecida al desasosiego de José Saramago entiendo bastante que el busque desasosegar profundamente a quienes lo leen, incluidos los religiosos que tanto se empeñan en perseguirlo porque se le ha ocurrido leer la Biblia de otra manera. Por decir lo menos de este lucido autor vivo, con salud mental, espiritual y física de estos tiempos.

Pero Saramago y su Caín son otra cosa. Estamos en una nación tropical donde hay dos visiones, dos paralelismos, dos espejos deformados. No quisiera encontrarme ni con el ser capaz de echar lo que tiene en la mano así haya sido en un ataque de indignación ni tampoco con la deportista… aunque ésta última tendría mejores oportunidades en las olimpiadas.

viernes, 16 de octubre de 2009

Pintarrajeando

Dos años tiene Sarita y su mamá dice que es muy hábil con el celular. Estábamos en una reunión de esas en que las mujeres empiezan a hablar de travesuras y cosas insignificantes que se magnifican porque se trata de sus hijos. Apartada un poco del encuentro se encontraba Nirvana, una mujer con aire señorial, muy bien arreglada, abuela de tres nietas, de las que trataba de mantenerse alejada, porque esa idea de cuidar niños a su edad, nunca le había simpatizado.

Dentro de su cabeza, ya un poco más apartada el grupo de madres con inútiles conversaciones, se puso a pensar: “…muy hábil con el celular… pero estas mujeres están más locas que nunca, ¿será que las prótesis mamarias les seca alguna parte del cerebro? ¿Quién a los dos años no es hábil no digo con un celular, con todo lo que se le presente… mas ahora cuando los muchachitos nacen con un Wi-Fi en la sangre…? Que espere… que espere… cuando descubra que su hija puede hacer usos inimaginables de la cámara del celular y publicarlos hasta en China, en segundos…”.

Ella estaba, mientras pensaba, buscando un lugar fresco en la enorme sala llena de de árboles y matas ornamentales cuidadas con enorme gusto, alrededor de incómodos muebles de antaño en los que no podía sentarse, a menos que recibiera la ayuda de un fuerte caballero, que nunca había en el lugar, a esa hora, cuando ella se escapaba un poco de la aburrida tarea de hacer casi nada más que cuidarse muy bien a si misma.

Pero se dio cuenta que su fuga había sido en vano. Las parlanchinas la seguían seguramente para estar cerca de ella que tenía fama de equilibrada y tranquila.

“No me conocen… yo por dentro soy un volcán”, se decía ella para si misma.

Sentadas y reunidas de nuevo, Nirvana tuvo que sonreír, alrededor de las conversaciones que giraban en torno a recetas de cocina, decoraciones, nuevos trucos de belleza y los últimos lugares para celebrar; los hijos, las hijas…y los maridos, aunque con cierto enmascaramiento, que no podía encubrirse.

Con su mente Nirvana iba tejiendo una novela. Como le era muy fácil ponerse a conversar consigo internamente, escuchaba a todas y cual Agatha Christie, reconstruía una historia con las mujeres que tenía delante, alimentando su aguda inteligencia, para no decaer en el aburrimiento.

Estaba pensando en el lápiz labial del que estaban hablando y cómo convertirlo en una inocente arma asesina, viéndole la boca hinchada por la ultima operación a una de las mujeres del grupo, y estaba a punto ya de esconder en el bolso el veneno con que untar la barra de color más usada en todo el mundo cuando le interrumpió una pregunta, formulada por segunda vez:

- ¿A ti te pusieran Nirvana por el grupo de rock?

Todas se rieron. Ella las miró. Se acomodó en el asiento. Supo que era la única pregunta clarividente de la tarde y se estructuró para responder, con toda la gracia que la rodeaba.

- Cuando me pusieron ese nombre, mis padres jamás soñaron que un grupo tan desastrosamente ruidoso, compuesto por hombres melenudos y feos, iban a tomar esa palabra sánscrita para autodenominarse.

Pero mis padres, mis libres, culturales, hippies, tampoco conmigo lo acertaron, aunque en cierta forma yo he tratado de darle mucha distinción a mi nombre. Mi tercer marido siempre me dijo que del Nirvana lo único que yo tenía era su traducción más literal; el enfriamiento, cosa que sucedió muy pronto en esa relación que tuvimos. Bonita pero corta. Así han sido todas muy cosas.

- ¿Y qué significa Nirvana?

- El nirvana es la estación transcendente libre de sufrimiento y de la subsistencia fenoménica individual; es la práctica religiosa más identificada con el budismo. La palabra procede de un verbo que significa enfriarse o apagarse, como el final de una vela. La evocación es que sólo en el nirvana están extinguidas las llamas de la lujuria, el odio, la codicia y la ignorancia. También significa calma, quietud. Un estado del que yo no gozo. Siempre he sido muy inquieta. Nada me ha podido controlar.

- ¿Y tu eres budista?

- No, pero lo respeto mucho. Medito. Lo intento. Me encanta. Más nada. Prefiero estar sola que con mis nietas, ese es mi estado de verdad y de libertad.

Sintió un cierto desencanto en el ambiente. No era la típica abuelita. Les veía los rostros y se decía dentro de sí: “No lo soy… no lo soy, créanme, no lo soy.”

- También hay un insecto que se llama así…

Todas rieron. Tenía que bajar el color profundo del ambiente.

- La verdad es que yo veo al Nirvana como algo muy lejos de alcanzar, comentó la más pequeña, de tamaño, del grupo.

- Y no estás equivocada. ¿Cuántos siglos llevamos anclando en el mismo punto? Mejor ni siquiera nos ponemos a hablar de ello. Dramatizaríamos en este lugar tan perfecto para jugar…

- ¿Por qué no nos enseñas a meditar?

- Porque eso lo tiene que enseñar alguien mas concentrado que yo, alguien más Nirvana.

- ¿Y las personas que meditan se les acaban aplastando los glúteos?, preguntó la que ella más temía, por ignorante.

Todas celebraron la pregunta, voltearon para mirarla y exigir respuesta.

En ese momento se convirtió en la Nirvana insecto. Mentalmente sacó el labial envenenado y la estaba pintarrajeando cuando se escuchó diciéndole: “Si quieres comienzas por allí… inyéctatelos y después meditamos…”.

sábado, 29 de agosto de 2009

Carlos Yáñez: "Soy un diseñador de escenarios"


Carlos Yáñez es un enamorado de su profesión. La disfruta como un niño cuando juega con sus accesorios predilectos. Ha construido a lo largo de su vida, miles de maquetas y todavía se las ingenia para estar rodeado de ellas, construyendo modelos a escala de lo que se le va ocurriendo.
Arquitecto graduado en la Universidad de Chile, hizo la revalida en la Universidad Central de Venezuela, lleva casado con la artista Gladys Yáñez cincuenta y cuatro años. Defiende con pasión los muchos proyectos por los que ha navegado por la vida. Le gusta pescar en Tucacas, lugar con el que engendraron una afinidad sin limites, porque allí observaron las corocoras que cruzan el aire y se anidan en las ramas de los manglares, para despertar la ilusión en la creatividad de su esposa, que las tiene como símbolo de su expresión artística.


Ha tenido a su cargo importantes proyectos. Hizo el Big Low Center y se llevó hacia esa zona el parque de Atracciones; diseñó la Torre 4, la sede de la Asociación de Ejecutivos del estado Carabobo, rodeada de la obra cinética de Cruz Diez, que no ha perdido modernidad. Realizó el complejo Feria Ganadera que se encuentra en el Parque Recreacional Sur, que ha gozado de enorme aceptación por su versatilidad aún hoy en día. También la Torre Estratos, ubicada en la venida Bolívar, cerca de la redoma de Guaparo, que exhibe en su fachada también una gran obra de Cruz Díez. Diseñó el primer envase de Crema de Arroz Polly. El nombre "Cacique" puesto al ron fue idea suya.


Sabe que de haber tenido mantenimiento lo desarrollado en el Big Low Center no estaría en el estado en que se encuentra, pero siente que toda su estructura debe ser derribada para poder ofrecerle a los usuarios de hoy en día las comodidades que les gustan y merecen: aire acondicionado, escaleras eléctricas, y salones con grandes ventanas.


¿Por qué a usted lo llaman el arquitecto erótico?
Más que arquitecto creo que soy diseñador de escenarios porque el primer motel que construí en San Diego fue hace veinte años. Me puse a investigar y hacer este trabajo, que lejos de lo que todos creen no es fácil. Llegué a la conclusión de que un motel es un mundo de fantasía. Nada de lo que allí existe debe recordar a las personas que lo visitan sus lugares de normal desenvolvimiento, sus oficinas, sus casas, sus espacios de cordialización.


Hago cosas diferentes, ese es mi gran trabajo. El publico dirá si son bonitas o feas y mis clientes si les hago ganar dinero o no.


Pero usted lleva mucho tiempo en este trabajo, además de diseñarlos, ¿qué más hace?
Estoy repotenciando los viejos. La gente es novelera y mi objetivo es crear esos lugares que contribuyan a su razón de ser. La casi inmensa mayoría de las personas desconocen la importancia de estos ambientes. Pero hablando con sexólogos como el doctor Rubén Hernández del programa Clímax de Globovisión quien me preguntó sobre la función que deberían cumplir las habitaciones de los moteles comprendí, de manos de expertos en parejas, que son ellos los primeros en enviar a sus pacientes a estos lugares para liberar estrés y tengan más compenetración cuando hombres y mujeres tienen dificultades para tener intimidad; y viven con familiares y además tienen hijos.


De esta manera las parejas disminuyen sus influencias negativas y ello me hizo sentir más cómodo con mi trabajo.


Cuando participé en el primer concurso para optar a la realización de un motel fui muy contento a comentarle a un colega que había sido el mío el favorecido. Me miró muy serio y me dijo "Carlos, no irás a poner tu nombre ahí. Mira que Valencia "no perdona". Esa barbaridad expresada por un profesor universitario, también arquitecto como yo, me hizo investigar bien a fondo el sentido de mi labor.


Ahora me distinguen como el hombre que le ha cambiado la imagen interna y externa a los moteles de toda Venezuela.


Hubo gente que me criticó fachadas porque supuestamente no "tenían nada que ver con el entorno". La verdad es que no tiene nada que ver con el paisaje. No tiene que ser confundido con sitios de oficina, bancos o compañías de seguro. Tiene que mostrar al exterior su mundo de fantasía y por allí es que he ido haciendo toda esa linea.


Mi ideas es que el sexo sea tratado con responsabilidad, con intenciones diferentes. Lo que acaba con la pareja es la rutina, la monotonía. Nacen los hijos, convierten a la pareja en papa y mamá, y ello no contribuye para nada con la estabilidad de la pareja. Aparte del público fortuito ahora hay un publico que se dirige a estos lugares y encuentran la privacidad que no tienen en su casa u hogar.


Después de cincuenta y cuatro años de matrimonio ¿cómo es el amor?
El amor va cambiando. El amor no desaparece. Lo que desaparece es la pasión. Con quien has estado toda tu vida, en las buenas y en las malas, son cosas que te hacen indispensable vivir en familia. Mi esposa que tiene 80 años cuando vienen nuestros hijos y nietos, en vez de cocinar para dos lo hace para ocho. De esta manera todos aprenden el significado del núcleo familiar.


Pero usted es muy inquieto, cuando lo llamé estaba diseñando un mueble...
En el análisis de qué espera la gente cuando va a un motel pienso en el confort, por lo que he creado lamparas, "secreter", espejos, mesas, taburetes, y sofás que contribuyan a crear los espacios que siento necesarios para brindar mucha mayor versatilidad.


Estoy haciendo unas habitaciones inspiradas en la época del Zar de Rusia aunque van a ser ultramodernas. Trato de incluir elementos de otros artistas para aumentar el valor estético, aunque no ha sido fácil. Hace falta orientar a la gente sobre estos espacios. Elizabeth Kline, una periodista de Caracas, me entrevistó una vez y el reportaje no salió porque en él escribía de "moteles". Por eso es que siento que se debe educar mucho a la gente, para cambiar conceptos erróneos.


¿Cuál es el secreto de su matrimonio, ese apoyo entre ustedes, ella como artista y usted como diseñador de espacios?
Un día ella me dijo que tenía deseos de pintar. Salí "volando" y le compré el mejor estuche de pintura. Ella me ayuda en los diseños que realizo porque ella tiene dominio del color. Yo invento cosas y tengo la ayuda de ella y de mi nieto, con el trabajo físico.


¿Qué pasó con el Big Low Center?
Falta de mantenimiento. Además la gente quiere ascensores panorámicos, cintas transportadoras, tiendas de ropa, comida y un nuevo concepto de llegada. Deberían demolerlo y darle una visión a la entrada de Valencia, en un lugar donde se mueven muchas personas de todo del país.


Diseñó el año pasado el teatro que en estos momentos tiene la Asociación de Ejecutivos del estado Carabobo donde aspira presentar una obra para lograr entender que ese lugar tiene una acústica excelente, demostrando que la versatilidad puede ofrecerse con la mayor sencillez (Notitarde, 29/08/2009, Confabulario).-

sábado, 22 de agosto de 2009

Laura Palazzi von Büren: El papel cerámico permite irreverencias


Laura Palazzi von Büren, es artista ceramista y coordinadora-docente tanto del Diplomado Artes del Fuego, de la Fundación Universidad Carabobo como del programa de capacitación en los modos de producción artesanal, del Centro de Capacitación y Promoción de la Artesanía, ubicado en San Joaquín, de la Fundación Empresa Polar.


¿Cuáles fueron sus inicios como artista?
Desde muy pequeña tuve habilidad para las artes pero para mi era un hobby. Vengo de una familia de tradición orfebre. Mis bisabuelos eran alemanes, se residenciaron en el estado Bolívar, y desde allí viene mi tradición en las artes del fuego. Mi mamá es orfebre, al igual que mis tíos. Sin embargo en 1984 empecé a tomar cursos de esculturas en la Escuela Angelina Curiel que quedaba en el Conac, cuando estaba en Plaza Venezuela, desaparecido por las obras del metro. Alrededor de un año estuve allí, tomé talleres libres que se realizaban en el Ateneo de Caracas, y para regularizar mis estudios fui tanto a la Asociación Venezolana de las Artes del Fuego como a la escuela de Cándido Millán. Comencé mis estudios de esta manera y ya en 1991, por una inquietud interior, ya era profesora en el área de vidrio. Se escribió un primer manual de vidrio, se organizó en etapas sus estudios; entre mis alumnos están María Teresa Trombetta, Premio Nacional; Rosalba Gudiño, Beatriz Márquez y otro más que no viven ya en el país.


¿Cuándo consolida su obra en papel cerámico?
Para 1999 consolido mi técnica en la cerámica, de papel cerámico, a partir de un taller que tomé con Margaret Dickinson, quien es venezolana y que hoy día vive en Argentina.


¿Por qué papel cerámico?
Porque me permite expresarme de una manera distinta. Primero, porque me quité el "yugo" de la laminadora que para mi era horrible. Estaba en la situación para esa época que tenía dos niños pequeños, de dos años, que producían mucho papel y podía reciclarlo. Me gustó mucho porque pude combinar dos aspectos: la parte ecológica, el reciclaje y antes había jugado con papel artesanal. El papel cerámico me ayudó a explorar texturas, a explorar dimensiones, volúmenes y algo que yo quería hacer desde la Angélica Curiel, como le comentaba a mi profesor de entonces, Guillermo Pinto, a quien le decía "yo quiero ensamblar". Quería hacer esculturas pero quería ensamblar. Eso de tallar piedras, tipo cavernícola, no era conmigo. Me sentía incomoda porque veía que no era un trabajo femenino, cargar bloques, las manos destrozadas por el uso de los materiales y la fuerza. Necesitaba algo más liviano.


Entonces a través de estas estructuras metálicas, más livianas, que forro a través de una malla que es una cuadratura de nylon, tejo y me permite explorar el objeto desde su interior hasta la parte externa. Mis piezas dan una transparencia, hay la construcción de un volumen. Incluso el papel cerámico me permite ser irreverente. Me permite ser rebelde.


¿Todo eso después de aprender de lleno un oficio?
Aprendí todo lo que hay que aprender para ser un buen ceramista. Pero siempre me dije que tenía que aprender a buscar el color de otra manera porque para mi el color se mueve.


Todo esto me recuerda una experiencia: como buena guayanesa cuando se inauguró el Museo Jesús Soto, tenía apenas 7 años. Para mi este lugar era Disney. Entrar por esos penetrables y su sonido, fue una experiencia que me marcó. Era algo que me hablaba de arte, me hablaba de color y no era pintura. Para mi el color quedó en línea y para mi tiene esa referencia de esa vivencia de niña, que no busca ser cinético pero que si busca un movimiento; y hay un color que viene dado de adentro hacia afuera, que es lo más rebelde de la cerámica. Porque siempre en la cerámica es de afuera hacia adentro. Lo mío es de adentro hacia fuera y se permite ver.


Como muy femenino...
Si algo así como que se te vela pero no sale... Definitivamente, yo muestro eso porque eso de la piedra y la madera tallada no eran conmigo. Yo no me veía ni con serrucho ni con cincel dándole trancazos a eso...


Hay otro aspecto creativo mío que es muy importante porque yo lo vivo a través de las letras. Yo escribo y luego los llevo a un volumen. Aquellas palabras que son importantes están escritas en la pieza, como quien escribe en la arena; un "grafeado" unicolor que no se ve pero está allí, solo el ojo entrenado de una persona curiosa que recorre el camino de la pieza, alcanza a observar esa frase que puede ser significativa para si misma también.


¿Por necesidad expresiva?
Es una forma de conectar ese mundo intangible de las letras y convertirlas tangibles, en esa experiencia de pertenecer a una pieza. Es un juego mágico de develar las cosas pero no mostrarlas completamente.


¿Tiene tiempo para desarrollar su carrera artística?
Me ha mantenido muy ocupa mas no inactiva. El año pasado participé en la Bienal de Escultura del Museo Narváez con una pieza que se llama El Perro Faldero. Para todo hay tiempo. Quiero dejar mas que un legado de obra, un grupo de principios, valores, orden, porque se están diciendo muchas cosas pero no de corazón; hay mucho oportunismo; una levedad en las cosas que se dicen con mucha irresponsabilidad...


Además el arte es como el ave Fénix...
Es continuo movimiento. La fuerza misma de la vida es lo que va empujando.


¿Cómo un diplomado para los artesanos de todo el país?
Empresas Fundación Polar me contactó porque tienen el Centro de Capacitación y Promoción de la Artesanía que se encuentra en San Joaquín, creado un tiempo atrás, inaugurado en mayo de este año. El objetivo es hacer contacto con todas las fundaciones artesanales del país y querían que alguien diseñara un programa que no fuera un taller más. La experiencia en el diplomado me ha servido de mucho porque ha tenido una orientación que complementa lo que se ha venido haciendo con los artistas de las artes del fuego en la parte teórica. Cuando uno asiste a los talleres particulares, uno lo que aprende es técnica desde un punto de vista, una visión.


En el diplomado, junto con la Galería Braulio Salazar, comenzamos a desarrollar este curriculum que abarca aspectos de metodología, de la investigación, teoría, historia; esa parte que el artista descuida porque está más interesado en desarrollar la destreza.


¿Cómo ha sido la receptividad del diplomado de la UC?
Creo que ha sido un éxito porque vamos a una cuarta cohorte en apenas dos años. Llevamos graduadas 40 personas. Este año saldrán otras veinte.


¿Cuál es la diferencia entre ambos estudios?
Con Fundación Polar tuve la oportunidad de diseñar un currículo que estuviera orientado a crear un diplomado hacia los modos de la creación artesanal, la madera, los tejidos y la arcilla. Estoy trabajando con el de arcilla que es mi especialidad, ya hemos trabajado con cinco comunidades y lo he sentido como un triunfo porque allí tratamos además del diseño y el empaque, de los cálculos de costos, vamos hacia el desarrollo del pensamiento crítico y creativo, herramientas que se subestiman, porque se piensa que no son útiles. Cuando un artista se pone a diseñar lo que menos piensa en ese proceso analítico pero es lo primero que se hace porque una obra nace de una idea. Enseñamos a los artesanos que su creatividad es tan importante como lo que ellos hacen y, que de alguna manera, la tradición tiene una base mas allá del quehacer, porque todo lo involucrado allí tiene que ver con la cultura, que se traduce en pensamientos, en normas creativas. Todo ello contribuye a que ellos aumenten su autoestima y los va acercando más a un proceso creativo integral, más consciente. Este es uno de los aportes más importantes del proyecto así como también lo ha sido concientizarlos de las herramientas que utilizan, los modos ecológicos de quemas y un mejor aprovechamiento de las materias primas (Notitarde, 22/08/2009, Confabulario).-

sábado, 15 de agosto de 2009

Jorge Castillo: "No concibo la vida sin música"

A Jorge Castillo Rivas en diferentes entrevistas que le hemos realizado siempre le preguntamos qué significa para él la música. No se trata de una pregunta cualquiera, aunque así suene. Se trata de explorar más allá de las simples palabras que poco ofrecen al reconocer el sinfín de sensaciones que despiertan esas vibraciones sonoras con las que los seres humanos florecen hacia el infinito.

Su respuesta es sencilla porque hay algo que no se pueda explicar. Porque ella conecta con antenas que ni siquiera sabemos que existen entre nuestro cuerpo y nuestra alma, para ir mucho más allá, hacia los rayos de luz del universo que saben de nuestros poros y nuestra existencia.

Era muy pequeño cuando su papá lo llevaba a las plazas a escuchar la música de retreta y al llegar a su casa con sus manos imitaba al director. Nunca a los músicos. Su fantasía fue cumplida.
Actualmente es el Director Musical y Artístico de la Banda Sinfónica "24 de Junio", institución musical dentro del estado Carabobo que cumplirá el 22 de octubre 87 años de fundada, que ofreció un concierto preparatorio la semana pasada en la que aspiran repetir el poder de la música de Stravinski.

¿Qué significa para ti la Banda 24 de Junio?
Fue una motivación. El haber visto de pequeño a un director fue allí. Cuando era estudiante de música mi sueño más grande era pertenecer a la Banda. En ese momento no existía la Orquesta Juvenil, de hecho fui uno de los fundadores en el año 1976. Logré entrar a la banda tiempo después. Cuando fui a mi primer ensayo me sentía en el paraíso. Fue un sueño hecho realidad.

¿Qué me puedes decir de este aniversario?
La Banda Sinfónica 24 de Junio es la institución musical más longeva del estado Carabobo. Hay otras instituciones de corte amateur como la banda Don Bosco que ya cuenta con más de cien años. Pero a nivel profesional es la que más ha perdurado en el tiempo. Tiene 87 años de trayectoria ininterrumpida. Hemos pasado a lo largo de esta historia por momentos buenos y otros no tanto. Pero uno de los alcances que podemos destacar es que desde su fundación, cuando se llamaba "Banda Gómez", hasta la actualidad, se ha mantenido una programación integradora al combinar, desde el primer concierto, la música popular con la académica. No porque eso fue así, pero de alguna u otra manera todos los demás directores heredaron el tener ese doble papel. Conservamos el primer programa de la banda que así lo registra.
A la par de todos los conciertos hacia el público cumplimos también el rol de llevar la música protocolar de los actos de la Gobernación de Carabobo y su Secretaría de Cultura, y de la Asamblea Legislativa.

¿Cómo es el nivel de los instrumentos?
Deficiente. El apoyo de gobiernos anteriores ha sido muy poco. Ahora es que estamos logrando que nos entiendan, en este sentido. La mayoría de los músicos tocan con instrumentos propios.

¿Qué están haciendo para crecer aún más?
Lo que estamos haciendo con la banda es actualizando los instrumentos. Ha sido una lucha de trece años de modernizar y actualizar los equipos. La actual secretaria de cultura, Cora Páez de Topel, nos está ayudando con la adquisición de ellos. A la par se está haciendo un trabajo de digitalización y organización del archivo de la Banda. Allí hay cerca de mil obras que se están perdiendo, fechadas algunas en 1890, que se están deteriorando porque el papel es muy frágil con relación al tiempo. A través de unos estudiantes de la Universidad José Antonio Páez que hacen labor comunitaria rescatando todo este patrimonio que le pertenece a Carabobo.

Mi idea es seguir manteniendo nuestra compilación venezolana y latinoamericana y del repertorio universal. Para el concierto aniversario la sinfonía de instrumentos de metales de Stravinski. En el año 2007 cumplimos 85 años e hicimos la Sinfonía de los Salmos, con la participación de varios coros, en que reunimos ochenta y cinco voces, una por cada año.

Para este año queremos repetir este concierto. Quizás lo hagamos en el Capitolio de la Gobernación.

Has sido director de la banda en dos oportunidades distintas, ¿cómo ha sido el regreso?
Cuando asumí la responsabilidad de la banda por primera vez se vivían momentos no tan buenos, el techo de la sede donde ensayábamos se cayó. Estuvimos durante meses como "judíos errantes". Tuvimos que realizar nuestra labor en distintos lugares, en espacios del capitolio, la Casa de La Estrella, el sótano del Teatro Municipal. Por supuesto, todo este contratiempo hizo que nuestra actividad musical mermara mucho. Se hizo lo que se pudo para mantener una programación y no perder la institución. Muchos músicos se retiraron. Para ese entonces, con esas condiciones, se reunieron Gabriela Carrillo y Juan Vidal Pastor, y fue cuando me nombraron director y empezamos a transformar las cosas. Hubo que jubilar personas, contratar jóvenes músicos, preparar, ensayar y darle un giro a la banda. Dimos el primer concierto solista en el Anfiteatro de Bárbula. Se empezó a recuperar toda la estructura, con un equipo, lleno de amor y entusiasmo.

Me retiré para realizar mis estudios de maestría y estuve ausente casi siete años. Al final de 2004 regresé y me encontré con cambios importantes y positivos. Nuevo personal, gente muy calificada. La sede fue modernizada, cuando me fui apenas había una máquina de escribir obsoleta, ahora hay computadoras. Lo que he hecho es continuar ese avance y mantener lo alcanzado hasta ahora.

Los proyectos que tenemos para el año que viene quizás sean pocos pero van a ser de muy buena calidad, que es otra cosa que nos distingue. El apoyo que estamos recibiendo de la Secretaría de Cultura y de la Gobernación es importante para todos nosotros.

¿Qué es para ti la música?
Es la esencia de la vida, no concibo la vida sin música. Es inmanente en el ser humano. De hecho hay una teoría de Pitágoras sobre la relación matemática que existe entre las esferas de los planetas y los sonidos que emiten. Hay una relación numérica que tiene que ver con el sonido en los seres humanos.

¿Cómo está la composición?
Ha bajado mucho. Pero ahora entre los ensayos y las labores de oficina pues no tengo el tiempo para dedicarme a ello como quisiera. Estoy terminando una obra que me encargó el artista plástico Miguel Cabrera.

Jorge Castillo inició estudios de clarinete, solfeo y teoría en la Escuela de Música "Sebastián Echeverría Lozana" de Valencia con los profesores Ramón Depablos, José Calabrese, Ana Mercado, Dilcia Mendoza, Miguel Casas, Rogelio Pereira y José Antonio Maldonado, entre otros, obteniendo el título de Maestro en Teoría y Solfeo. A los 10 años ingresó a la fila de clarinetes de la Orquesta Nacional Juvenil de Valencia y a los 14 años es nombrado sub director por el maestro José Antonio Abreu. Años más tardes ingresó como clarinetista a la Banda Sinfónica "24 de Junio" del estado Carabobo.

En el Conservatorio Simón Bolívar de Caracas se formó con los maestros Gonzalo Castellanos Yumar y José Antonio Abreu, en dirección orquestal y análisis musical. En el Conservatorio de Música de Maracay, bajo la tutela del maestro Juan Vidal Pastor obtuvo el título de Ejecutante de Clarinete.

En el año de 1991 recibió el título de Licenciado en Música, mención Composición del Instituto Universitario de Estudios Musicales (I.U.D.E.M). Realizó postgrado en la Universidad Internacional de la Florida F.I.U., obteniendo el título de Maestría en Música, mención, Dirección de Orquesta en la cátedra de los maestros Carlos Piantini y Stewart Robertson, siendo nombrado director asistente de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Internacional de la Florida. Simultáneamente asistió a los talleres de composición libre dictados por Lukas Foss, Fredrick Kaufman, Mario Lavista y Orlando García. En el año 2001 fue invitado a dirigir en el Festival Internacional de Música Contemporánea de Miami, Florida.

Ha recibido numerosos reconocimientos entre los que se cuentan: Condecoración Batalla de Carabobo, otorgado por la Gobernación de Carabobo, Condecoración Arturo Michelena, otorgada por la Alcaldía de Valencia, Botón del Consejo Legislativo del Estado Carabobo, Botón del Club Hípico de Valencia.

Ganó los concursos de composición para la Marcha Académica de la Universidad de Carabobo y de composición de nueva música del New Music Ensemble, de Miami, Florida. Compuso el Himno de Notitarde.

Es profesor de la Universidad de Carabobo, de la Escuela de Música "Sebastián Echeverría Lozano" y del Conservatorio de la Orquesta Nacional Juvenil de Carabobo y ocupa el cargo de Jefe de promoción y difusión cultural, Ad Honorem (Notitarde, 15/08/2009, Confabulario).-

sábado, 8 de agosto de 2009

Artesano Luis Acosta Cáceres: "La arcilla se mete en la sangre"


Del viernes 14 al domingo 23 se estará realizando la XVIII Feria Turística y Artesanal de Tintorero, estado Lara, pueblo que recoge mucho encanto dentro de la árida zona que puso al hombre a prueba y éste no defraudó convirtiéndose en músico, tejedor de hamacas, labrador de tierra, transformador del barro y tallador de madera, por decir unas cuantas cosas que la que destaca, la inventiva y tratar de mencionar que las bebidas espirituosas, preparadas en las casas, nunca han dejado de faltar.


Hacia este encuentro, entusiasmado y con la presión de llevar lo mejor de su producción, viaja el artesano carabobeño Luis Acosta Cáceres, quien lleva más de veinticinco años en este oficio, dentro de su taller, del que no le gusta salir, lleno de sus ilusiones, sus materiales y el grupo de jóvenes ayudantes, formados por él que le acompañan.


¿Cómo fue ese inicio dentro del oficio de artesano, ejercido por usted desde hace veinticinco años?
El primer contacto que tuve con la arcilla fue de niño. Cuando estaba estudiando en la escuela "Pedro Castillo", aquí en Valencia, que quedaba en la avenida Bolívar, donde había, la lado, un vivero, vi a un señor con un torno. Fabricaba los porrones que allí se vendían. Saliendo de la escuela entraba allí y empecé a preguntar con curiosidad y tanta fue mi insistencia que me dio un pedazo de arcilla para que me quedara tranquilo y no molestara. Llegue a mi casa e intenté a hacer cosas. Luego terminé mi primaria, hice el bachillerato, regresamos a Caracas, porque de allí nos vinimos, me gradué allá y una vez trabajando en computación, recordé aquello de la arcilla y volví a retomarlo. La arcilla se le mete a uno en la sangre... comencé a hacer cosas, sin parar.


Llegó un momento en que por diversas circunstancias dejé mi trabajo y me dediqué de lleno a ocuparme la arcilla. Poco a poco fui haciendo las piezas y puse mi taller de artesanía.


Hay una constante en su obra y es el aspecto religioso, ¿cómo le nació este sentido espiritual que ha sido permanente? ¿Es porque también forma parte del gusto de la gente?
Las personas que hacen este tipo de trabajo lo hacen por sus convicciones. No es que yo sea muy religioso, de ir a misa y a iglesias; pero lo que si soy es muy creyente. Tal vez ese aspecto mío viene por la familia. Siempre me llamaron la atención las imágenes y la parte de la religiosidad nuestra como sociedad, que todos tenemos nuestros santicos, nuestras medallistas; estampitas de protección. Por supuesto, veía las tallas de otros artesanos que tocaban este talante mágico-religioso. Mis primeros trabajos los hice con arcilla, por la remembranza de mi niñez. Pero no fue algo consciente hacer arte religioso. Es porque fue lo que me gustó y de otros países, inclusive, eso fue lo que me invitó a estudiar y observar ese tipo de manifestaciones en otros artistas...
Y gusta mucho a la gente...


Pero muy rara vez yo me planteo hacer algo porque le guste a la gente. Es importante que guste porque de algo tienes que vivir...


Trabaja en su taller con familiares...
No, con jóvenes que son como hijos míos. Algunos ya tienen tres o cinco años conmigo. Unos aprenden el oficio y se van. Varios de ellos, por no decir todos, no conocían la "o" por lo redondo. Llegaron allá y les enseñé a trabajar. Algunos, con mas fortuna que otros, se les metió la arcilla en las venas. Es importante que hayan aprendido algo. Quedará en cada quien hacer su camino.


¿Con qué expectativa viaja a Tintorero?
Es la primera vez que me invitan y tengo entendido que es la feria artesanal más importante de Venezuela. Voy hacia allá sin ninguna idea preconcebida. Este año sucedieron varias cosas, porque más allá de haber sido mi trabajo reseñado en el libro "El Barro Figurado", de Mariano Díaz, en 1990, participé en algunos talleres de la Bigott "Encuentro con..." y alguna pequeña muestra en el Museo Sacro de Caracas... no puedo decir mas nada de mi proyección porque siempre me ha gustado estar encerrado en mi taller haciendo mis cosas. A partir del año pasado empecé a colocar por Internet una página para dar a conocer mi labor, mi taller y abrirle la posibilidad de reseñar el trabajo de otros compañeros. Ello ha dado la posibilidad de ampliar los conocimientos sobre mi obra. En enero Notitarde, en Confabulario, hubo una reseña de mí, totalmente virtual, que me gustó mucho.


Habla mucho de su taller... es como su espacio místico...
Cuando llegué a Valencia por segunda vez, porque regresé a este estado en octubre de 1993, deseé vivir en un galpón para tener un espacio grande... Al año lo conseguí. En el taller paso las veinticuatro horas. Mi conexión con el mundo exterior son los teléfonos, Internet y la puerta que siempre está abierta para quien llegue a preguntar y ver las piezas.


¿Cuanto cree que le ha ayudado Internet a dar a conocer su labor artesanal?
Cuando estudié computación para utilizar un procesador había que tener conocimientos profundos de sistemas. Ahora las computadoras son completamente amigables, con comunicación instantánea.


Tengo profunda admiración por Mariano Díaz, por su compromiso verdadero de difundir el trabajo de los artesanos y los artistas populares. En su tiempo los medios para darnos a conocer eran los libros y las exposiciones. Ahora, Internet es una herramienta súper poderosa para ubicar a la gente. Como los artesanos, tengo que decirlo, aunque no guste, siempre hemos estado huérfanos de promoción, me parece que esta herramienta es democrática, y que somos los propios hacedores los que debemos tomar la responsabilidad de dar a conocer nuestro trabajo.


¿Asumir esta responsabilidad es una forma también de valorarse?
Claro. Porque nadie valora lo que no conoce. He conocido estupendos artesanos pero nadie sabe de ellos. Lamentablemente, salvo algunas iniciativas, que parecen medio epilépticas, no hay una permanencia en el tiempo en cuanto a la difusión del arte. De allí que me parece importante esa labor de animar a los demás a tener sus páginas para difundir su talento y oficio.


¿Cuál es su pieza favorita, la que fue difícil desprender?
Una representación de un árbol, con unos cristos, con muchas flores y mucho colorido. Yo no tengo casi piezas mías...


Por eso es que está tan afanado para ir a Tintorero...
Lo que ocurre es que todavía no he hecho la pieza que se va a quedar conmigo... porque si no la tendría... (Notitarde, 08/08/2009, Confabulario).-

sábado, 1 de agosto de 2009

El yoga es un trabajo que traes de alma


Quizás porque estuvo de pequeña rodeada de arte y el ambiente relajado de su hogar, ya que su madre, Miriam Quero, es maestra de yoga, es que Miriangela Linares Quero siguió estos pasos, y se convirtió, muy joven, a la edad de 16 años, en instructora de este arte de meditar y conectar cuerpo y alma con la esencia divina.


Ahora tiene 24, escribe desde hace varios años y acaba de regresar de Buenos Aires donde va anualmente a recibir clases de kundalini yoga.


A la par de todo este trabajo acaba de finalizar la grabación de un CD con canciones compuestas por ella, al estilo reggae, que además interpreta.


¿Qué recuerdas de tus inicios en todo este trabajo con yoga?
Comencé en yoga porque fue como un traspaso que me hizo mi mamá, de toda esa formación. Un linaje de madre a hija. Fui estudiando con gente ya formada académicamente, médicos y profesionales de otras especializadas, me sentía como chiquita, alrededor de ellos, pero al final me fue bien con el conjunto de resultados. El yoga es un trabajo que tú traes de alma. Todo lo que te toca en esta vida hacer es porque donde estás es el punto donde debes estar y ya. Luego, de allí, me dieron la oportunidad de dar clases, mientras iba asimilando todo, cosa que tarda varias años, porque no es así no más entender tantos conocimientos ancestrales. Dar clases de yoga no es cualquier cosa.


¿Dónde comenzaste a brindar conocimientos?
En la Escuela de Yoga Swami Krishnananda. Estuve dando clases allí durante seis años y me fue muy bien. Comencé con niños. La experiencia con niños es otro mundo. Con ellos no es tanto la estructura, ni la base como con los adultos, que les tienes que hablar desde la "cabeza". Los niños son más puros y están conectados con la divinidad. Tú les presentas algo auténtico y ellos lo perciben. La compenetración con ellos fue muy linda. Comencé con un grupo de diez niños, que fue aumentando. Incorporamos a las enseñanzas arte, música, masajes y muchas veces uno se encuentra a chamos que no son abrazados por sus padres y pueden reaccionar con rechazo o con armonía, sintiéndose en paz.


A la par también estaba dando clases para adultos.


¿Por qué irse al exterior?
Porque aquí no hay mucha apertura en este campo, no hay suficiente preparación. Intelectualmente hay muchas cosas pero espiritualmente hay que crecer un poco. Al principio nos fuimos a Montevideo, a formarnos con unos maestros que están especializados en kundalini yoga donde estamos realizando una especialización.


Después fuimos a Buenos Aires, a Casa de Luz, siguiendo los pasos que se iniciaron en Uruguay. Estamos hablando de una comunidad amplia, de un maestro que trajo esta enseñanza a Occidente, continuada por los discípulos que él mismo formó.


Venezuela ha sido el país que más resistencia ha ofrecido a muchísimas cosas.


¿Por qué es importante la practica de yoga?
Yoga parte de una raíz sánscrita que significa unir, religar. Reencontrarse con tu esencia. Recordar que tú eres puro. Siempre se tiene la creencia de que tenemos que purificarnos. Lo que tú tienes es que darte cuenta de que eres puro y debes vivir en esa conciencia. Eso te lleva a un estado de conciencia de lo que eres tú, de cómo quieres proyectarte en el mundo y con cuánta claridad hacerlo. Porque si hay conflicto entre cabeza y corazón no hay comunicación con el alma. El yoga te lleva a disipar las nubes para que puedas expresarte con claridad, desde el punto de vista emocional, desde tus relaciones de pareja, hasta tu vida diaria, en tu trabajo, porque tú tienes que cumplir una función en el mundo. Lo más elevado que puedas, porque eso te conecta con tu excelencia, con tu realeza. A partir de esa conciencia, vivir.


¿Cómo enlazas todo ese universo interior con la realización de un CD de música?
La parte artística ha vivido en mí siempre. Pintar, cantar, hacer manualidades, malabares ha sido común en mí por alto grado de curiosidad artística. La inclinación de cantar comenzó porque me gusta mucho escribir. Lo hago desde los once años. He efectuado muchos poemas y ensayos. Fui descubriendo poco a poco que hallar tu propio sonido interno te ayuda a armonizarte contigo mismo. El yoga ayudó muchísimo porque contribuyó a disipar muchas cosas y encontrarme con mi propio sonido.


Además es parte de lo mismo, unión de cuerpo y alma...


Lo que expresas es lo que eres. Comencé a componer hace un tiempo. Me asocié con un muchacho que se llama el Chipy Down, que toca en Buena Lavativa, un grupo nacional, y grabamos en un estudio en La Campiña que se llama Media Web. Fue una experiencia lindisima. Es todo lo que he vivido, plasmado allí. Cualquier cosa que yo haga es para armonizar con el universo. Para alabar a Dios. El género que manejo es el reggae.


¿Sólo dedicado a niños?
Es para todo el mundo. De hecho me pongo con los niños porque manejo mucho la alegría, pero con ellos trabajo la parte mántrica. No se mezcla con otras cosas, porque cuando se abre un espacio hay que conservarlo. Presentas una opción diferente, frente al bombardeo exterior. Escuchan un mantra, les gusta la música y no se dan cuenta que por dentro, sin que lo sepan, están movimiento una cantidad de cosas...


Liberando ira, rabias, frustraciones...


Así es. De una manera sorprendente.


¿Te estás especializando en energía kundalini por alguna razón?
La energía kundalini es tu poder creativo total. Es la luz de tu alma. El ser vivo tiene ese regalo de expresarse a través de esa energía. Ha habido mucha distorsión con respecto al término kundalini. Apenas la nombras dicen cualquier cosa... desde que la relacionan con sexo hasta un montón de cosas.


El trabajo con esta preciosa energía es muy específico y tiene que tener una técnica, una tecnología, a través, de la cual, tú puedes canalizarla y poder expresarla. Si tú quieres expresar tu poder creativo en tu vida diaria, a través de los diferentes métodos lo alcanzarás para que puedas expresar el deseo y el destino de tu alma.


Construye y destruye a la vez...
Exactamente. Hay una manera armónica de trabajar con eso, así como la puedes llevar por la parte sexual, por despertar cosas. Pero a ti lo que te interesa es fluir con el universo y con tu propia armonía.


Lo que sucede es que se crean falsas expectativas...
Tú decides vivir de tu naturaleza angelical o decides vivir desde tu fatalidad. Si quieres vivir desde tu ángel tu trabajas para ello y la energía, simplemente, sigue. Hay distorsiones y divisiones dentro del yoga. Hay mucho tabú. Falta experiencia. Estamos en un cambio de era, bastante importante para la humanidad y ese deseo de las personas de buscar no sólo teorías es porque saben en el fondo que tienen que apagar toda la bulla que hay alrededor y escucharse a si mismos para estar en paz (Notitarde, 01/08/2009, Confabulario).-

sábado, 25 de julio de 2009

Gabino Matos: "Debemos construir ciudadanía"


Gabino Matos, docente y critico de arte por sus estudios en arte sacro, lenguaje comunicacional, filosofía y antropología filosófica, vino la semana pasada a Valencia para estar en la inauguración de la exposición Obras Recientes de Octavio Herrera en la Galería Espacio Chroma.


"Doy estas declaraciones como un ciudadano común y corriente, como persona vinculada al arte en general. Hay muchos asuntos que en materia cultural que podrían comentarse pero me voy a referir a lo que esta sucediendo con los museos.


Todos Sabemos que en la actualidad los museos enfrentan la gran limitante en cuanto a mejora de sus infraestructuras, cosa fácil de advertir porque se ve un cierto deterioro externo e interno que afectan el atractivo de un museo en cuanto al edificio.


Por otra parte son muy pocos los visitantes que observamos en los museos por lo que no se cumplen las funciones por las cuales fueron creados, de educación, difusión, educación y distracción para la comunidad. Pero esto va unido a la poca novedad en el desarrollo de nuevas exposiciones. Las pocas que hay se prolongan en el tiempo, a veces sin renovación de sus estructuras museísticas o sus actividades complementarias, sin ser un atractivo renovado para las personas que pudieran visitar tanto en grupos o por turísticas.


También en la parte interna he sabido de descontento de parte de los funcionarios porque no comparten las líneas gerenciales a la que están sometidos. Muchos han renunciado, con estudios especializados. Desde este punto de vista es importante refrescar que las personas que trabajan en lo museos no son comunes y corrientes. Son expertos, sensibles al quehacer artístico, para cumplir la función, muy especial, de servir al público.


Esto es importante y lo relaciono con una situación que me preocupa sobremanera que se diera a principios de este mes de julio. Un documento sin firma se divulgó en una reunión que hubo con todos los directores de museos a nivel nacional en donde se proponía que las dos colecciones del Museo de Bellas Artes y una del Museo de Ciencias fueran devueltas a sus países. Como bien lo sabemos todos los venezolanos el Museo de Ciencias tiene una rica colección de arte africano, obtenida por donación, que constituye gran referencia no solo para la comprensión cultural de Venezuela sino también para valorar los aportes desde el punto de vista cultural y artístico que nos dio este continente a nosotros.


El Museo de Bellas Artes tiene una conocida y ya tradicional muestra de arte chino, de distintas dinastías y tendencias estilísticas que también pretenden que se devuelvan. También por adquisición allí se encuentra unas piezas pequeñas y originales de arte egipcio.


Los argumentos por los que me opongo a esta idea son los siguientes: estas son colecciones modestas donde no hay obras significativas, que muy poco podrían aportar al patrimonio museístico de sus países de origen. Hacen mucho más en este lado del mundo porque nosotros necesitamos del proceso de democratización de la cultura y poder ver, en vivo, obras, que aunque no sean de gran significado dentro de la cultura de estas naciones, abren el universo estilístico.


Por otra parte hay que tomar en cuenta que son muy pocos los venezolanos que tendrán la oportunidad de visitar el Museo de El Cairo o los de China. Sería una maldad quitarles a los venezolanos la oportunidad y el derecho de ver esas obras originales, más allá de los libros y las reproducciones.


Estas obras que tenemos aquí son referencia para la comprensión de la cultura universal y también las que están vinculadas a nuestra misma historia como nación. ¿Cómo sacar del ámbito nuestro la influencia de lo africano? En las piezas africanas vemos más bien una contextualización de las referencias locales.


Por eso, en ese sentido, hago un llamado a la reflexión, para evitar ese desvalijamiento se haga realidad, planteado en el contenido de esa carta poco feliz, porque ahora necesitamos justamente mantener un discurso coherente. Cuando hablamos de convivencia, de tolerancia, de pluralidad es cuando se revela que no solo debemos ver el arte venezolano en sí mismo sino en contexto con otros aportes, otras diferencias, otras similitudes para entender la universalidad el fenómeno artístico y cultural.


En este tiempo que tenemos una gran convivencia con países latinoamericanos ojala disfrutaran los museos nuestros de exposiciones itinerantes de los museos de esas capitales para vivir un poco el sentido de hermandad y fraternidad cultural que nosotros tenemos, recordando aquellas palabras de Carlos Fuentes que dicen que los latinoamericanos mas allá de un espacio geográfico y mas allá de la unidad que tenemos desde el punto de vista político, lo que nos identifica son las referencias culturales.


Se deberían validar esas hipótesis de las que tanto hablamos, de compartir, de convivencia, de democracia.


Cuando nos ubicamos nosotros en Valencia es importante decir que ojalá se consolide en todo el estado Carabobo esa red de museos que tenían como propósito coordinar las actividades que se daban en todos estos centros museísticos, máxime ahora que se tienen limitaciones presupuestarias y de diversa índole, para poder ofrecer un trabajo sostenido no solo a los carabobeños sino a los potenciales visitantes y turistas de todos estos espacios. Hay necesidad de coordinar actividades en el estado Carabobo y nosotros cuando hacemos una revisión vemos el esfuerzo de ofrecer oferta cultural, por mantener coherencia y permanencia; pero sería importante contar con el aval gubernamental, donde se contemple otra situación de interés como solventar lo que esta sucediendo con el Ateneo de Valencia, institución de gran solvencia nacional, que conserva una valiosa colección, muy significativa de lo que sería el arte venezolano del siglo XX y de las nuevas generaciones de artistas, dadas que se va enriqueciendo con las obras que se adquieren a través del Salón Michelena, institución de gran referencia para los artistas.


Por otra parte considero que se deben seguir estimulando las exposiciones individuales o de pequeñas grupos de artistas que permitan disfrutar arte de calidad, consolidado y respaldado por procedimientos técnicos de importancia. Hay en Valencia muy pocas galerías y hacen un esfuerzo por dar lo mejor, pero requerimos de un trabajo que mas allá de las galerías tenga correspondencia con los medios de comunicación, siempre presentes, porque eso sería un indicador concreto de contribuir con la verdadera democratización de la cultura. Eso garantizaría la continuidad de los salones y no caer en la tradicional forma de los 70' en que los salones eran debut y despedida. Hay que mantener los salones no solo para estimular la producción artística, no solo para que las instituciones gubernamentales y privadas colaboren en el desarrollo de la gente, sino para que se fomente el estimulo a los artistas y puedan desarrollarse nuevas formas, nuevos campos, nuevas expresiones carabobeñas y venezolanas, en general.


Me parece substancial que se desplieguen algunos convenios sobre el arte de Carabobo y el arte regional y venezolano para evitar aquella concepción de que "Caracas es Caracas y lo demás es monte y culebra".


Es necesario fomentar planes y acciones culturales que vayan más allá de la visión de un ministro, un director o un presidente de alguna institución porque el arte está por encima de estas cosas.


Es necesario desplegar proyectos de cara al conocimiento, valoración y apropiación del patrimonio regional y nacional. Mi preocupación es que a veces de los venezolanos en general y los propios de cada región o lugar de tanto ser lo que no somos ya no sabemos lo que somos y estamos sometidos al influjo de otras corriente políticas, culturales económicas que pueden afectar nuestros valores culturales. Debemos construir ciudadanía que se apoye en el real compromiso del ciudadano común. El deber es construir el sentido de ciudadanía, para que no seamos venezolanos por accidente, venezolanos de papel, venezolanos de cedula porque un documento lo diga, sino porque tengamos bien enraizado el sentido de identidad y pertenencia de lo que nosotros somos. Recordando que aunque cada momento tiene sus situaciones políticas, sociales y económicas, sus "horrores", como dijera Savater, también tiene las posibilidades que como dijo Federico Nietzsche "en momento difíciles tenemos el arte y la cultura para no morir a causa de la verdad" (Notitarde, 25/07/2009, Confabulario).-

sábado, 18 de julio de 2009

Octavio Herrera: "Hay que exponer antes de vender"


El artista plástico nacido en Campo Carabobo, miembro de los movimientos Madi y del Arte Concreto Internacional y pintor geométrico, Octavio Herrera, residenciado desde hace más de veinte años en Francia, llegó a Venezuela con sus últimas obras que presentará mañana domingo 19 a las once de la mañana en la galería de arte Espacio Chroma, ubicada en la urbanización Santa Cecilia.


Su producción más reciente, un conjunto de cuadros y varias esculturas, demuestran el equilibrio del espacio y la expresión, atenuado por los simbolizantes colores, que van tejiendo la evolución de su talento, conseguido a través del riguroso y diario esfuerzo que ejecuta desde su taller, ubicado dentro de su residencia, en París.


Aunque desde que vive en Europa viene anualmente a Venezuela esta vez viajó con su esposa e hijos dada la importancia de esta exposición que para el director del espacio artístico, Saturno Rojas, es una de las más significativas que ha realizado en los últimos años, "porque en la obra de Herrera se destacan calidad y estética, desde un punto de vista único y trascendental".


"Me gusta hacer una exposición antes de vender mis obras" dijo Octavio mientras desembalaba el conjunto de cuadros e iba explicando que en este orden es que lo hace en Suiza y Alemania, con las principales galerías que exhiben y venden sus piezas.


"Siento que es importante que el mayor numero de personas tenga acceso a lo que uno hace antes que sean atesoradas por coleccionistas, que en muy rara ocasión lo presentan a un gran publico, porque siempre quedan presas de paredes privadas".


¿En qué se basa lo último que ha realizado?
Estoy trabajando una serie de obras, estudiando el círculo, donde integro la línea curva. Hay una serie de siete obras en que trabajo esta misma búsqueda que quería presentarlas al mismo tiempo.


Es como una especie de desafío porque la curva es difícil de construirla. Pocos artistas lo hacen, porque una línea que es compleja de domesticar. Son obras con bastante simplicidad en materia de composición y de forma, pero está el elemento curvo que es llamativo y da bastante trabajo. Siempre estará presente el estudio del color para lograr el efecto ilusorio que yo busco en mis obras.


Traigo también obras en relieve, esculturas que quería presentar, en formato mediano, de aluminio y hierro.


Siempre trato que mis esculturas tengan un planteamiento diferente al que trato en mi obra bidimensional. Son piezas de tres dimensiones pero llevando la misma secuencia de trabajo. La escultura se asemeja al trabajo de pintura.


Hay una tendencia dentro de sus pinturas hacia la tridimensionalidad... ¿eso es un proceso de transición?


Son casi objetos que van a la pared. Además siempre me ha gustado integrar relieves en la obra. Antes, los relieves eran virtuales.

Hoy en día la composición que se integra en la forma son líneas que crecen la ilusión de que están flotando en el espacio. Eso es casi un lenguaje tradicional.


Hay personas que le llaman a ese tipo de piezas esculturas de pared...
Yo prefiero decirles objeto de pared, porque hay unas obras que realmente son más objeto que esculturas de pared.


Dadas las características de su trabajo, cuente cómo es su desarrollo creativo...


Una obra necesita tiempo y cuando yo trabajo el tiempo no existe para mis obras. Soy un artista que al levantarme ya estoy trabajando, tomando un café estoy trabajando. Tengo mi trabajo in situ, en mi casa, llevo muchos años adaptado a esta forma, sin necesidad de trasladarme a otro lugar, lo cual lo hice también y no me resultaba nada practico, hasta que en París el Estado me dio un taller-vivienda, donde me mudé con mi familia, con lo cual tengo el gusto de hacer mis obras sin perder tiempo.


Por eso es que soy constante, trabajo todos los días y no cuando hay una exposición.


Me gusta que los galeristas que me conocen me den carta blanca, así como lo ha hecho Espacio Chroma, que simple y llanamente me dijeron que trajera las obras que quisiese para esta exposición. De esta forma trabajo en otros espacios en Suiza, Alemania e Italia.


Yo nunca tengo encargos. Llevo mi trabajo que realizo en el año, lo muestro y así vamos llevando las obras por los diferentes lugares en esta especie de gira anual. Son galerías excepcionales. Compran mis obras y luego las muestran para venderlas. Es decir, estoy expuesto de forma permanente en esas galerías. Es como un apoyo al artista. No hay que esperar que la obra se venda.


¿Por qué exponer antes de vender?
Cada obra que uno hace es un esfuerzo intelectual, de formación, de preparación; que toma su tiempo. La intención es que el máximo de personas puedan apreciarlas antes que una persona la adquiera y la ponga en su casa donde se reducirá la capacidad de gente que la pueda ver. Para mi es un principio personal. Siempre me ha gustado que se muestren antes de ponerlas a la venta.


Además no debe dar la misma satisfacción... vender antes que mostrar.
Es así. No me da la misma satisfacción. Me da como cierta tristeza que después que uno alcanza algo que le da tanta satisfacción y alegría, muy pocos puedan apreciarlo. Me da mucho mas placer que pueda ser exhibido para el público. No solo me sucede con mi obra, soy un amante del arte en si, y siento esto mismo con los cuadros y esculturas de otros artistas.


¿Cómo ha estado el movimiento Madi?
He estado un poco separado del movimiento Madi, con la parte francesa, porque han pasado cosas. Siempre he sido un artista solitario con mis ideas, mis conceptos, con mi manera de ver el arte, con mi forma de ver la vida... y a veces que hay gente que está por encima de uno y lo que uno piensa no es tomado en cuenta.


Había construido el movimiento Madi en Venezuela pero hemos sentido que no ha habido esa confrontación de ideas con la gente de Francia... a tal punto, que la última exposición que realizamos en Caracas la organizamos el año pasado y no nos quedaron más ganas.


Estamos tratando con un grupo al que pertenezco también, Arte Concreto Internacional, de mantener el ritmo de la discusión de ideas y de retroalimentación que debe existir entre todos los aristas, para realizar además las exposiciones que ya hemos realizado a nivel mundial.


No es un movimiento como el Madi. Somos un grupo de quince artistas de diferentes nacionalidades que nos llevamos bien y preparamos confrontaciones.


El movimiento Madi se ha reducido mientras que yo pensaba que debía expandirse. Prefería alejarme del movimiento. Para mí mientras más se expanda mas importancia tiene en el mundo y en la historia. Mientras mas artistas estemos trabajando arte concreto, geométrico, cinético la historia nos tomará más en cuenta.


Mas importante es que una obra se propague en el tiempo que reducirla al mínimo por egoísmo o por otras cosas.


Los movimientos geométricos, cinéticos, constructivistas han tomado mucha fuerza en los últimos años...
Eso es cierto. En Estados Unidos y en Europa se han hecho exposiciones muy importantes a las que se ha dado respaldo con catálogos e impresión de libros.


Octavio Herrera nació en 1952. En 1964 ingresa a la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas "Rafael Monasterios" en Maracay - Venezuela, en la cual llega a ser profesor de 1971 a 1972. Trabaja como diseñador en la misma escuela de 1973 a 1977. Se trasladó a París donde colabora en la Galería Denise René de 1982 a 1989. Estudió en la Universidad de París VIII Vicennes, obtiene su Licenciatura en Artes y Letras y se desempeña como profesor de Artes Visuales en Saint-Denise en la misma universidad de 1991 a 1997 (Notitarde, 18/07/2009, Confabulario).-

sábado, 11 de julio de 2009

Carlos Rojas: Somos reseña de un suceso espiritual


Carlos Rojas es un artista plástico que expone en los actuales momentos en el Gabinete del Dibujo y de la Estampa de Valencia una serie de trabajos que estarán allí hasta el próximo domingo 19, día de clausura de su "Antología".


Son cincuenta obras variadas, con muchos trazos que revelan búsqueda de perfección, personalidad y fuerza, que ha contado con la participación del público que la va a visitar a este espacio ubicado en la urbanización Santa Cecilia.


¿Cómo nació esta "Antología" de Carlos rojas?
Tengo planteado hacer una muestra cada dos años y éste no me tocaba exponer porque hice el pasado una exposición en el Centro Cultural Eladio Alemán Sucre, pero me llamaron del Gabinete del Dibujo, y me pareció oportuno dar a conocer un conjunto de trabajos que no había mostrado hasta ahora. Un artista va acumulando trabajos que son pruebas de artista que con el paso del tiempo, adquieren como otra dimensión y uno se da cuenta que son buenos trabajos. Lo que hice fue tomar junto a Francisco "Paco" Bugallo, quien me ayudó, un conjunto de piezas, una preselección de algunas cosas que tengo... porque hubo otras que no las quise mostrar.


¿Por qué?
Primero porque siempre está el toque supuesto de la "moral" y como yo vengo de la irreverencia total desde 1989 preferimos esperar. Esa irreverencia no es que sea digna de mostrar... sólo preferimos darle más tiempo al tiempo ...


¿De dónde viene esa irreverencia?
De una necesidad que tu tienes de mostrar o decir una incomodidad o de expulsar una especie de "demonio" que tienes dentro porque la sociedad, tu sientes, te está maltratando... Sentires de juventud. Eso se va transformando poco a poco y la vida te va enseñando que la mano que te dirige no es la sociedad sino una mano divina y eso va poniendo un poco de poesía al trabajo que poco a poco se va curando y, en vez de ser una agresión, se convierte en una caricia para los demás, que es lo que tiene ser el arte...


Porque nosotros, los artistas, al igual que la prensa, somos una reseña pero de un suceso espiritual; no de un suceso social.


¿Eso en cuanto a los artistas figurativos?
Exactamente. Los artistas constructivistas no te permiten que pienses, mas bien quieren hacerte una caricia visual, porque ellos colaboran para que tengamos una vida mejor. La diferencia entre los dos, es que uno uno te deja pensar y el otro te insta a que el espíritu sienta. Toca la carne para que el espíritu despierte y piense un poquito. Ese es un proceso que se ha venido registrando desde hace más de treinta años.


¿Qué me puede decir de la escuela que usted fundó "Pacto Anárquico"?
Yo no tuve una mano precisa que me guiara y estuve recibiendo golpes y dando tumbos por varios años. Ese tiempo perdido e injusto se le puede ahorrar al joven que desea ser artista, que es creativo y talentoso, diciéndole sencillamente cómo ellos pueden acercarse a la poesía en el arte. Lo que a mi me llama como necesidad no es la anarquía de destruir, es la libertad del espíritu y del individuo. Si un hombre llega a ser malo es por alguna consecuencia social.


Se les va a mostrar un camino que no es que sea más fácil que el que uno consiguió pero si tendrán la dirección correcta para guiarse en vez de perder tiempo.


Tenemos un déficit muy grande en cuanto a las direcciones. Si queremos que esto cambie tenemos que empezar a los jóvenes.


¿Cuál es la incomodidad con las tendencias artísticas?
La incomodidad viene porque nosotros tenemos un deber, una responsabilidad divina. Tenemos que decir cosas, Lo que tenemos dentro es reflejo de toda una cultura que se ha venido desarrollando en nosotros. El hecho de que eso nos incomode, obliga también a decir que queremos cambiarla. Los artistas no debemos limitarnos a adornar porque no somos decoradores, somos reflejos... si muy bien ha cambiado el arte desde la historia antigua y el renacimiento, en la actualidad, tenemos que narrar el presente y no estamos libres de comunicar un mensaje hermoso. ¿Por qué si tenemos un don no utilizarlo en mejorar las cosas? Es nuestro grano de arena.


Suena hasta ridículo cuando se recuerda que en amor cambia muchas cosas...


¿Todo ese cambio ha nacido por la práctica de alguna religión en especial?
Dios está en todos lados y te ha cuidado así tú no hayas volteado a darle las gracias. He tenido una vida muy irreverente. Jamás hice caso ni ordenes respondí de nadie. Fui malo, travieso y todavía me estaban cuidando. Eso me llamo a la reflexión... tanta agresión, librada a través del arte... fue mermando suavemente y me hizo tomar conciencia de que no es que uno madure, sino que hay algo que te está llamando al "botón". Es un depurar y limpiar tu alma. Aunque dejes de hacer lo que hacía daño eso no es suficiente y necesites un soporte espiritual. Eso lo traté de alcanzar leyendo las escrituras pero hay que tener revelación para poderlo entender porque sino es como leer cualquier libro.


Mi esposa siempre ha estado orando. Siempre que he ido a una Iglesia he querido tener la sensación de recibir un abrazo. Mi hermano me invitó a Maranatha. Escuché al pastor y lo que dijo me hizo pensar. Hoy por hoy asisto a esa Iglesia para darle las gracias a la persona que me ha cuidado todo este tiempo.


¿Ello cambió su arte? ¿Lo volvió menos irreverente?
No, no me volvió menos irreverente. Sencillamente yo veo muchas poses. Yo me burlo y no es que eso quede así sino que llamo a reflexión. Que tu transgredas tiene un sentido, es para llamar la atención, pero no para ser aplaudido. Esta vez, ahora , no, es para que se escuche algo que necesita ser oído.


Las necesidades se dan porque requieres algo o porque quieres dar algo. Si engranas esas dos cosas te sientes mucho mejor


¿Ese es el momento en que se encuentra ahora?
Sí. Los trabajos que vienen... aunque quiero que sean una sorpresa. Generalmente vemos en nuestros señores gobernantes expresiones... que no nos engañan. En ese sentido estoy trabajando, en esos gestos humanos que revelan mucho más de lo que la gente cree.


¿Qué está pasando en materia cultural en Venezuela, en Carabobo?
La tendencia que hay es a catalogar que unos son malos y otros son buenos. Resulta que en los dos bandos hay gente que está trabajando y ¿cuál es el bando de nosotros? Es el que sencillamente dice que nosotros queremos trabajar y que todos los demás trabajen también. Mi bandera es la revolución de Jesucristo. De hecho yo trabajo con la Alcaldía de Naguanagua, con los muchachos del Ateneo de Valencia y la Alcaldía de Guacara ... ¿por qué? Porque yo no voy a estar mintiéndole a nadie. Todos podemos trabajar unidos. ¿No sería mejor que estar tumbando la torre de dominó al otro para hacer la tuya?


Como profesor de arte ¿qué le llama la atención de lo que se está haciendo a nivel local y mundial?
Hay artistas que hacen instalaciones que me llaman mucho la atención. Los nombres no vienen al caso. También en Venezuela hay artistas que están realizando cosas importantes y que no niegan al figuración y tampoco niegan el mensaje. Son gente como Carlos Zerpa, como Javier Téllez, que están en el tapete de la comunicación del concepto.


Dicen muchas personas que el arte es elitesco porque no lo entienden. Es una etiqueta que utilizan. Los artistas en la actualidad lo que hacen es mostrar una cantidad de conceptos para mostrar lo que quieren decir, eso es lo esencial de la transvanguardia actual. Un objeto cotidiano es sencillamente eso. Un chivo muerto es eso, el animal muerto. A ese camino no es fácil llegar. Mi llamado es que no todos los jóvenes pueden experimentar todas esas tendencias conceptuales del performance porque de hace 30 años para acá se ha hecho de todo. Tienen que estudiar e informarse muy bien para adentrarse en ello (Notitarde, 11/07/2009, Confabulario)