sábado, 10 de enero de 2009

Octavio Herrera: "Necesitamos tiempo de reflexión"


Octavio Herrera nació en Campo Carabobo y así como está orgulloso de su origen también lo está de vivir desde hace treinta y un años en Francia.


Ha sido allí donde ha desarrollado una obra apreciada además en el resto de Europa donde sin descanso ha presentado numerosas exposiciones.


Tampoco se ha olvidado de Venezuela. Siempre ha estado presente en muestras colectivas y tiene el inmenso deseo de consolidar en este 2009, en Valencia, una exposición individual, pues lleva veinte años sin ofrecerle al público carabobeño la posibilidad de ver su crecimiento y su dimensión clásica dentro del arte geométrico, lo que le ha dado el mayor respeto y admiración por parte de colegas y conocedores de este arte.


El padecer bronquitis crónica no le ha impedido trabajar con la mayor de las energías pero si le ha imposibilitado hasta ahora realizar una macro exposición en el Museo Reina Sofía de España, donde lo están esperando con obras que perfilen su enorme dimensión dentro de las artes plásticas.


El maestro Carlos Cruz-Diez escribió en 1984 lo siguiente: "Octavio Herrera ha desarrollado su pintura dentro de una especie de arquitectura a dos dimensiones donde el color es determinante en la ambigöedad del espacio sugerido. Durante los siete años que lleva en París, he sido testigo de su evolución y como el mismo lo dice, e la continua depuración de su lenguaje" (Octavio Herrera. 30 ans a París, Gutenberg Edizioni, 2006).


En febrero cumplo treinta y dos años que me fui de Venezuela. Soy egresado de la Escuela de Artes Plásticas de Maracay. Aunque nací en Campo Carabobo cuando tenía tres años mis padres se fueron a vivir al estado Aragua y por eso estudié allá. Siempre he estado en contacto con Valencia. Comencé muy joven mi formación artística y estuve ocho años allí. Me especialicé en pintura, escultura y grabado más diseño gráfico. Me dediqué al salir, a la gráfica, porque a través de ella quería irme a Francia, porque ese siempre fue mi norte, desde muy joven, alentado por los profesores que me dieron clases. Pedro Briceño, Gabriel Marco, Diego Barboza y Omar Carreño, venían de París y Londres.


Mi objetivo era primero hacer dinero porque el consejo que me daban era que no me fuera "limpio". que primero me mantuviera mientras aprendía el idioma y luego fuera poco a poco progresando. Fui grafista durante un tiempo y cuando consideré que tenía una suma importante para irme a París, el boleto solo de ida fue mi auto regalo porque cumplía 25 años, me fui.


Los primeros años fueron muy duros. Pega la nostalgia. Los recuerdos. No había salido de Venezuela. Me dediqué el primer año a conocer bien el idioma. Hice un solo cuadro. Aprendí a leer y escribir y tuve que inscribirme en una universidad para poder justificar mi instancia allí. Yo era un profesional aquí, tenía dos diplomados, uno en arte puro y otro de diseño gráfico. Fui docente en la Escuela de arte durante un año. Pero tenía que hacerlo para poder permanecer allí. Hice una equivalencia porque allá era un analfabeta, mientras que aquí era un artista hasta reconocido a nivel de artes gráficas.


Aprendí muy rápido el francés, a los seis meses ya lo hablaba, todo producto del deseo de estar allí y porque el dinero se me iba muy rápido. No podía fracasar en el examen de admisión. Llegué en febrero y tenía que hacer el examen en septiembre. Lo pasé. Conseguí mi primer trabajo como estudiante bilingöe en un hotel que recibía muchos turistas españoles en 1978. Más estable empecé a hacer amistades en el departamento de arte de la universidad y comienzo a pintar. Esa obra que hice en 1977 la llevé al Salón de Noviembre en Vitril, donde aceptaban sólo a cien artistas a nivel mundial. No era por selección como el Michelena y la obra mía fue aceptada. Estábamos solo tres venezolanos, Julio Pacheco Rivas, Angel Luis Bajarias y yo. Me hice amigo de ellos y la gente que votó por mí, como Julio Le Parc. La obra mía gustó bastante. Sólo habían tres geométricos aceptados y entre ellos estaba yo. Estaba muy orgulloso. Era la primera obra que hice en París, que había madurado en Venezuela. Participe en el Michelena dos veces y fracasé así como en el Salón Aragua.


Cuando llevé una obra mía al Michelena en 1973 conocí a Alexis Mujica y nos hicimos amigos. La obra mía fue rechazada pero a mí ni me importó. Yo estaba joven y en una búsqueda.


En el Salón de Noviembre se abrieron las puertas para conocer a Asdrúbal Colmenares y todos preguntaron quién era Octavio Herrera. Imagina que manden mil 200 artistas de todo el mundo y haya quedado una obra mía. Además me seleccionaron entre los veinte mejores artistas para el premio. Eso me estimuló mucho. Es allí cuando entré al mundo artístico parisino.


Dejé el trabajo en el hotel y Le Parc me dijo que necesitaba un asistente. Trabajé también con Asdrúbal Colmenares, quien tenía una capacidad intelectual extraordinaria. De esta forma empiezo también a ayudar a otros artistas. Me pagaban bien. Le trabajé a Cruz-Diez a quien le restauré una obra. En 1983 consigo mi primer trabajo importante. He tenido suerte para conseguir buenos trabajos.


Tuve suerte porque a Desire René se le fue el que la maneja el deposito de su galería y le pregunta a Cruz -Diez qué quien podría hacer ese trabajo. Ella me vio muy joven pero al ponerme a prueba me convertí en su mano derecha. Hubo un tiempo en que ella delegó en mi el recibir al presidente de Francia y así fue como conocí a Miterrand.


Me siento satisfecho de mi trayectoria. De mi trabajo toda la vida he sido exigente. Siempre he querido saber donde voy a llegar. Soy de esos artistas que nunca está contento con lo que hace.
Soy un venezolano en el mundo. Nunca niego que soy de este país, nacido en Campo Carabobo, soy un hombre sin complejos. Yo le digo a los franceses: "Soy un francés reencauchado" y a todas partes que yo voy participo por Venezuela. La obra representa a Venezuela, mi manera de ser representa a Venezuela. La gente piensa cuando me ve en Europa o Asia que todos los venezolanos son como yo.


Nunca he dejado de trabajar. Incluso cuando estuve en Venezuela reuniendo dinero para poder irme a Europa. Era pintor de domingo pero lo hacía. Si me ofrecieran un cargo para ayudar a Venezuela en determinada área lo haría pero por corto tiempo. Yo me sacrifiqué siete años por la educación francesa dando clases en una universidad. Mis amigos, mi esposa, mis hijos quieren a Venezuela.


Yo me siento orgulloso de mi país. No veo al mundo de una manera negativa. Creo en los venezolanos, en su manera de ser. En los paisajes, en el clima. Cuando vengo a Venezuela reflexiono. Generalmente uno está bajo presión. El publico, los coleccionistas, los galeristas esperan. Por lo que uno necesita un tiempo. Uno no puede estar constantemente así porque después la obra pierde cierta fuerza. Necesitamos un tiempo de análisis y descanso. Yo vengo para acá, no me voy para otra parte. Vengo donde mi familia. Me reúno con otros artistas. Hay que poner a descansar el intelecto porque la exigencia es cada vez mayor, mucho más cuando has demostrado que tu quieres dar. Cuanto más das te exigen, eso es lo natural entre los seres humanos.


Me vine a Venezuela porque estoy muy cansado. Cinco semanas en Venezuela también me ayudan a acortar el invierno que es sumamente largo, de seis meses.


Después de pasar estos días en Venezuela llegar allá significa que mis obras tienen más color. Yo voy a una casa que tiene mucha luz en Maracay. Me siento en las tardes a disfrutar esos colores que allí entran, que en Francia ni en Europa los tengo. En las mañanas, cuando cuando sale el sol, mientras tomo café, me pongo a observar la luz que entra. Esa energía que te da la luz que hay en Venezuela la tenemos los venezolanos. Aquí somos muy calurosos y uno se da cuenta cuando conoce países individualistas. Tenemos esa energía que nos la da el sol. Adoro al venezolano como es, aunque no sepa que la energía que tiene la está tomando todos los días del sol (Notitarde, 10/01/2009, Confabulario).-

1 comentario:

luz gisela lamont dijo...

Es un orgullo para mi haber conocido un Venezolano que lo ha dado el todo por el todo, que sigan tus exitos te lo mereces. Luz Lamont