sábado, 22 de agosto de 2009

Laura Palazzi von Büren: El papel cerámico permite irreverencias


Laura Palazzi von Büren, es artista ceramista y coordinadora-docente tanto del Diplomado Artes del Fuego, de la Fundación Universidad Carabobo como del programa de capacitación en los modos de producción artesanal, del Centro de Capacitación y Promoción de la Artesanía, ubicado en San Joaquín, de la Fundación Empresa Polar.


¿Cuáles fueron sus inicios como artista?
Desde muy pequeña tuve habilidad para las artes pero para mi era un hobby. Vengo de una familia de tradición orfebre. Mis bisabuelos eran alemanes, se residenciaron en el estado Bolívar, y desde allí viene mi tradición en las artes del fuego. Mi mamá es orfebre, al igual que mis tíos. Sin embargo en 1984 empecé a tomar cursos de esculturas en la Escuela Angelina Curiel que quedaba en el Conac, cuando estaba en Plaza Venezuela, desaparecido por las obras del metro. Alrededor de un año estuve allí, tomé talleres libres que se realizaban en el Ateneo de Caracas, y para regularizar mis estudios fui tanto a la Asociación Venezolana de las Artes del Fuego como a la escuela de Cándido Millán. Comencé mis estudios de esta manera y ya en 1991, por una inquietud interior, ya era profesora en el área de vidrio. Se escribió un primer manual de vidrio, se organizó en etapas sus estudios; entre mis alumnos están María Teresa Trombetta, Premio Nacional; Rosalba Gudiño, Beatriz Márquez y otro más que no viven ya en el país.


¿Cuándo consolida su obra en papel cerámico?
Para 1999 consolido mi técnica en la cerámica, de papel cerámico, a partir de un taller que tomé con Margaret Dickinson, quien es venezolana y que hoy día vive en Argentina.


¿Por qué papel cerámico?
Porque me permite expresarme de una manera distinta. Primero, porque me quité el "yugo" de la laminadora que para mi era horrible. Estaba en la situación para esa época que tenía dos niños pequeños, de dos años, que producían mucho papel y podía reciclarlo. Me gustó mucho porque pude combinar dos aspectos: la parte ecológica, el reciclaje y antes había jugado con papel artesanal. El papel cerámico me ayudó a explorar texturas, a explorar dimensiones, volúmenes y algo que yo quería hacer desde la Angélica Curiel, como le comentaba a mi profesor de entonces, Guillermo Pinto, a quien le decía "yo quiero ensamblar". Quería hacer esculturas pero quería ensamblar. Eso de tallar piedras, tipo cavernícola, no era conmigo. Me sentía incomoda porque veía que no era un trabajo femenino, cargar bloques, las manos destrozadas por el uso de los materiales y la fuerza. Necesitaba algo más liviano.


Entonces a través de estas estructuras metálicas, más livianas, que forro a través de una malla que es una cuadratura de nylon, tejo y me permite explorar el objeto desde su interior hasta la parte externa. Mis piezas dan una transparencia, hay la construcción de un volumen. Incluso el papel cerámico me permite ser irreverente. Me permite ser rebelde.


¿Todo eso después de aprender de lleno un oficio?
Aprendí todo lo que hay que aprender para ser un buen ceramista. Pero siempre me dije que tenía que aprender a buscar el color de otra manera porque para mi el color se mueve.


Todo esto me recuerda una experiencia: como buena guayanesa cuando se inauguró el Museo Jesús Soto, tenía apenas 7 años. Para mi este lugar era Disney. Entrar por esos penetrables y su sonido, fue una experiencia que me marcó. Era algo que me hablaba de arte, me hablaba de color y no era pintura. Para mi el color quedó en línea y para mi tiene esa referencia de esa vivencia de niña, que no busca ser cinético pero que si busca un movimiento; y hay un color que viene dado de adentro hacia afuera, que es lo más rebelde de la cerámica. Porque siempre en la cerámica es de afuera hacia adentro. Lo mío es de adentro hacia fuera y se permite ver.


Como muy femenino...
Si algo así como que se te vela pero no sale... Definitivamente, yo muestro eso porque eso de la piedra y la madera tallada no eran conmigo. Yo no me veía ni con serrucho ni con cincel dándole trancazos a eso...


Hay otro aspecto creativo mío que es muy importante porque yo lo vivo a través de las letras. Yo escribo y luego los llevo a un volumen. Aquellas palabras que son importantes están escritas en la pieza, como quien escribe en la arena; un "grafeado" unicolor que no se ve pero está allí, solo el ojo entrenado de una persona curiosa que recorre el camino de la pieza, alcanza a observar esa frase que puede ser significativa para si misma también.


¿Por necesidad expresiva?
Es una forma de conectar ese mundo intangible de las letras y convertirlas tangibles, en esa experiencia de pertenecer a una pieza. Es un juego mágico de develar las cosas pero no mostrarlas completamente.


¿Tiene tiempo para desarrollar su carrera artística?
Me ha mantenido muy ocupa mas no inactiva. El año pasado participé en la Bienal de Escultura del Museo Narváez con una pieza que se llama El Perro Faldero. Para todo hay tiempo. Quiero dejar mas que un legado de obra, un grupo de principios, valores, orden, porque se están diciendo muchas cosas pero no de corazón; hay mucho oportunismo; una levedad en las cosas que se dicen con mucha irresponsabilidad...


Además el arte es como el ave Fénix...
Es continuo movimiento. La fuerza misma de la vida es lo que va empujando.


¿Cómo un diplomado para los artesanos de todo el país?
Empresas Fundación Polar me contactó porque tienen el Centro de Capacitación y Promoción de la Artesanía que se encuentra en San Joaquín, creado un tiempo atrás, inaugurado en mayo de este año. El objetivo es hacer contacto con todas las fundaciones artesanales del país y querían que alguien diseñara un programa que no fuera un taller más. La experiencia en el diplomado me ha servido de mucho porque ha tenido una orientación que complementa lo que se ha venido haciendo con los artistas de las artes del fuego en la parte teórica. Cuando uno asiste a los talleres particulares, uno lo que aprende es técnica desde un punto de vista, una visión.


En el diplomado, junto con la Galería Braulio Salazar, comenzamos a desarrollar este curriculum que abarca aspectos de metodología, de la investigación, teoría, historia; esa parte que el artista descuida porque está más interesado en desarrollar la destreza.


¿Cómo ha sido la receptividad del diplomado de la UC?
Creo que ha sido un éxito porque vamos a una cuarta cohorte en apenas dos años. Llevamos graduadas 40 personas. Este año saldrán otras veinte.


¿Cuál es la diferencia entre ambos estudios?
Con Fundación Polar tuve la oportunidad de diseñar un currículo que estuviera orientado a crear un diplomado hacia los modos de la creación artesanal, la madera, los tejidos y la arcilla. Estoy trabajando con el de arcilla que es mi especialidad, ya hemos trabajado con cinco comunidades y lo he sentido como un triunfo porque allí tratamos además del diseño y el empaque, de los cálculos de costos, vamos hacia el desarrollo del pensamiento crítico y creativo, herramientas que se subestiman, porque se piensa que no son útiles. Cuando un artista se pone a diseñar lo que menos piensa en ese proceso analítico pero es lo primero que se hace porque una obra nace de una idea. Enseñamos a los artesanos que su creatividad es tan importante como lo que ellos hacen y, que de alguna manera, la tradición tiene una base mas allá del quehacer, porque todo lo involucrado allí tiene que ver con la cultura, que se traduce en pensamientos, en normas creativas. Todo ello contribuye a que ellos aumenten su autoestima y los va acercando más a un proceso creativo integral, más consciente. Este es uno de los aportes más importantes del proyecto así como también lo ha sido concientizarlos de las herramientas que utilizan, los modos ecológicos de quemas y un mejor aprovechamiento de las materias primas (Notitarde, 22/08/2009, Confabulario).-

1 comentario:

OFELIA FISMAN dijo...

Dime Laura se podria revestir una estructura de hierro con malla metalica, con el PAPEL CERÁMICO?