sábado, 24 de abril de 2010

José Coronel: Color alucinado, forma transfugada


“Atrapado por el color” se encuentra el artista plástico José Coronel, como el mismo confiesa, dentro del proceso creativo de digitalizar imágenes que van creándose de un sin fin de herramientas que le permite un programa de computación en el que ha ido experimentado desde hace ya más de diez años, dentro de los más de treinta que lleva en el mundo del arte, realizando esculturas, pinturas y estructuras que tienen múltiples elementos, relieves y dimensiones muralísticas.

Hay una mala interpretación del arte digital. No todo lo que se están haciendo a nivel digital es arte como muy bien lo observó Wladimir Zabaleta al comparar, con otros menos afortunados, el trabajo de Coronel, nacido en Aragua, formado y desarrollado como artista en Carabobo, desde mucho antes de graduarse en arte puro en la Escuela de Artes Plásticas “Arturo Michelena”.

Lo cierto es que sus obras son un juego de forma y color. Una por una las piezas van revelando mundos desconocidos, imágenes jamás vistas en las que predominan toda la gama de azules, grises, rojos, amarillos, verdes, marrones, fucsias; estrechados en el negro o ampliados en el blanco, sugiriendo imágenes, ciudades antiguas, fuerza eréctil en todas y cada una de las proyecciones, reacomodo bulboso en otras. Vuelos novedosos, amputaciones febriles; todo es una recreación subyacente y onírica.

Colores fríos y cálidos conviven en una suerte de introducción novedosa del arte creativo, que se fuga, se vuelve líquido, se difumina en una especie de columnas de luz por donde se pierde la imaginación. Esas transparencias son las que van dando también la firma de su autor, sobre una obra que luce fuerte y gozosa en sí misma.

Cada rincón de la composición global sugiere algo nuevo y solo podrá descubrirlo el espectador atento o no a los arquetipos, erigidos de paisajes insospechados incluso por su mismo creador, pero que fueron cobrando vida en la medida que los trabajaba, mientras insistía en fundarlos, darles vida, atrayéndolos con su estética personal.

¿Importantes por igual la técnica del software y el conocimiento del arte puro?

No es solo importante –contesta José Coronel- el conocimiento técnico del programa que utilizo, en este caso photoshop, que admite múltiples herramientas. Debo lograr que obedezca mi intuición y el desarrollo intelectual de lo que estoy buscando. La tecnología de la computadora permite la superposición de imágenes y el trabajo de forma individual, con mis pinceles, hago trazos como si trabajara en un lienzo, cuento con recursos que me permiten tener una gama de pinceles, colores que voy mezclando o conservando puros; y dominando los valores de cada plantilla, de cada transparencia. Así voy armando cada obra, con superposición de capas, con sus gamas y propiedades distintas, en los tonos, en las texturas; en el brillo, en los contrastes. Todo ello permite crear imágenes sugerentes y efectos distintos.

¿Qué otra ventajas ofrece este arte?

Los colores son limpios. El negro no manchara al amarillo o viceversa. No hay que esperar el secado, como en el caso del acrílico. La computadora facilita la rapidez de elaborar un diseño o patrón, como una excusa o recurso de fondo, que yo intervengo después, al imprimirlo, con trazos en acrílico.

¿Todo lo interviene?

Hasta ahora he tenido la intención de intervenir todo lo que realizo en la computadora pero puede llegar el momento en que la obra se quede como la diseñé en pantalla, porque todo depende de la aceptación del criterio con que la maneje.

Dadas las infinitas posibilidades de este nuevo arte, ¿cuándo se detiene?, ¿Cuándo sabe que una obra esta terminada?

Para mi siempre ha sido muy importante desde los mis inicios en el mundo de la pintura y los trabajos escultóricos componer el espacio y hasta que no lo alcanzo no me quedo tranquilo.

Hay un momentos en que hay una dialéctica entre lo que hago y la razón de ser de lo que estoy haciendo. Alargo trazos, a veces me doy cuenta de que lo que estoy haciendo no logra sus objetivos, o abuso del color, o me crea tensión un trazo o un elemento resta interés en alguna parte de la composición. Como deseo que toda la obra tenga una lectura completa hago un enorme esfuerzo buscando la perfección del trabajo. Alcanzo que vaya funcionando la pieza desde cualquier ángulo. Todo esto me fascina y me agrada del trabajo.

Para mi es elemental jugar con la composición. Esa es mi satisfacción. –cuando tengo resuelta la imagen, por así decirlo.

Una vez que lo imprimo sobre tela, sé si la obra se mantiene o no. Hay obras que me ha tocado liberarlas porque estaban muy pesadas, para que tengan un sentido mucho más plástico.

¿Cuándo se decidió a exponerlo dadas los juicios que ha creado en el mundo el arte digital?

- No fui capaz de exponerlo hasta que vi que esto funcionaba. Son formas que no obedecen a nada real.

Sus estudios sobre diseño gráfico y su experiencia en empresas diseñadoras de vallas le ha permitido también visualizar su obra en gran formato tal y como la podrán apreciar todos los valencianos en el mes de noviembre 2010 en el Museo de la Cultura.

jueves, 22 de abril de 2010

Una mujer madura, risa y saudade

A Edgar De La Vega y Julio Lizarraga


Brasilia acaba de cumplir cincuenta años. Muchos la adoran porque tiene una calidad de vida inigualable. Quizás sea porque fue concebida por un arquitecto, Oscar Niemeyer, (aún vivo, con 103 años de edad); y el urbanista Lucio Costa, quienes tuvieron que soñarla y padecerla hasta hacerla una realidad, nada sencilla, en un lugar inhóspito y desértico, rebasada en la actualidad por las posibilidades del mismo proyecto, pensado para 500 mil habitantes, cuando ya cuenta con alrededor de 3 millones de personas.

Es una ciudad cargada de energía. Sus distancias son colosales, como las mismas obras que están allí sugiriendo una constante modernidad, aun cuando pasan los años, y los asombros se hacen más lentos.

Otros tantos andan disgustados con ella. Porque destronó a Río de Janeiro como la capital, porque ostenta pagos de impuestos elevados, porque una buena mayoría de sus habitantes escapa en avión a su lugar de origen para así poder descansar del agitado ritmo que implica recorrer las grandes distancias que tiene Brasilia, en forma de ave, arando la tierra del porvenir.

Planificada por el presidente socialista, Juscelino Kubitschek, quien posa en uno de los monumentos más visitados, dentro de una hoz, símbolo de la Unión Soviética comunista, hubo un desarrollo inmenso y en tiempo récord: cinco años bastaron para labrar esa gigantesca urbe, para trasladar los tres poderes públicos y hacer respetar la decisión de instaurar la capital, más allá del sueño mágico de Río de Janeiro.

En las alas habita la gente y en la punta están sectorizados todos los entes gubernamentales, edificios comerciales, instituciones culturales y un reacomodo de todos los establecimientos, universidades y demás fundaciones que hacen vida en una metrópolis moderna e intrigante que trata de no abandonarla inmensa suerte que tuvo al nacer, aún cuando hoy por hoy las estadísticas revelan que alrededor de un millón de pobres la rodean, en su mayoría, hijos de los candangos, quienes contribuyeron en el pasado a levantar este esplendor.

Pero el atractivo principal es su vitalidad. El Museo Nacional, un enorme edificio redondo que pareciera un enorme ovni instalado, de un blanco que paraliza constantemente la mirada. El Congreso, aún no mudado al nuevo edificio, con un gran espejo de agua y lo que parecen dos tazas de ofrenda en su techo; la catedral Nossa Senhora Aparecida (en remodelación), un lugar realmente inspirador en el latido espiritual de los hombres; la plaza de la Bandera, con la escultura de los candangos, fabulosos y desvalidos; los formidables parques dotados con todas las comodidades que se encuentran por doquier; las interminables calles que aguardan los sectores comerciales que parecen idénticos entre sí. Los centros comerciales que hablan del alto consumismo y del enorme ingreso per capita que se maneja allí.

Las universidades, los templos de casi todas las religiones del mundo, cerca unos del otro, en perfecta armonía; el puente sobre el lago artificial de Paranoá, cobran la vida de esta urbe, que tiene la fuerza de ser distinta a las demás, aun cuando se hayan repetido los ejercicios viejos de la corrupción y las nacientes favelas que dicen han entristecido hasta al mismo Oscar Niemeyer, artífice de casi todas las edificaciones que resaltan por sus ya más que reconocidas características arquitectónicas.

Pero si algo tiene de bonito Brasilia es su lado amable. La gente que trabaja diariamente en las labores más sencillas sonríe. Los ejecutivos buscan solucionar cualquier problema.

A pesar del alto volumen de vehículos transitando por la ciudad, como un asunto de civilidad, no se toca corneta y por lo tanto no hay mucho ruido que lamentar. Los automóviles que no son nuevos son retirados de circulación para no contaminar. Los ciudadanos, en los pasos zebra, solo levantan la mano para que los carros se detengan y los dejen pasar.

La reforestación de Brasilia fue uno de sus logros. Los árboles también tienen cincuenta años y lucen más jóvenes que nunca. Los chaparrones son inolvidables y rotundos en el cielo. La alegría está asociada al animo aunque como toda gran ciudad su gente padezca el mal de la soledad, que allí tanto se asocia con una cosa llamada saudade.

La circulación de esta mujer llamada Brasilia es poderosa porque nace de la tierra misma, bañada con la fuente de su misma generosa creación. De sus alas debería brotar néctar auspicioso, del más necesario torrente de prosperidad. Ojala se salde pronto esa deuda pendiente con los que más la merecen.

jueves, 15 de abril de 2010

Sin una letra

A Silvio

¿Cómo no iba a besarlo? Y se me ocurrió que ese beso podía escribirse con esta “v”… pero… para qué romper esquemas si estamos en una sociedad bordeada de ella. Me quede tranquila y llevé todo mi torrente a su cuerpo frágil… no puedo negarlo… es delgado… bastante mas blanco de lo que me hubiese gustado… dulce… no me recuerda a nadie… ¡gracias!

Y la pasión llevó a todo aquello más o menos ilustrativo; dependiendo de las mentes.

Te miro y eres mi mejor poema.

Así de cursi estaba yo el día ese en que me dejé tornear como la mejor pieza de fuego. Juro, que después de mucho filosofar, te he reencontrado más ataviado que nunca. Pero me sigues encantando.

Te creé hace tanto tiempo que no admito demoras en este nuevo encuentro sobre la platabanda de mi casa que es y está siempre abierta a las estrellas. ¡Cuantas estupideces se han inventado desde ese entonces!

Típico de él: me llevó a su pasillo. Me dejé llevar, frágilmente, dulcemente; me entusiasmaron los olores del geranio que despedía un macetero. ¡Te grito que te amo, sobre todo ahora que reaccionaste, después de tanto tiempo! ¡Qué bueno que no hayas engordado! Escuché todos los roces, la diana, el arpa, el lamento druida, el tambor celta. ¿Puedo creerte? Utilizaste tus mejores armas, pero no por ello me dejé seducida por tu voz y tu sonrisa.

Pronunciaste ese idioma que me maravilla y te respondí para tu asombro. Me preguntaste por una amiga. ¡Estos hombres! Te bebí como un sorbo de vino.

Por más lento que lo haces, pasa.

No tuve otro remedio que agitar la armónica y pedirle a un instrumento que atacara sin misericordia mi encuentro para convertirlo en exactamente lo que necesitaba. Utilizo la última palabra como un avestruz. No me mires.

Desnuda desde hace rato estoy.

¡Cómo te he celebrado! A lo largo de los años me he maravillado de ti. Una y otra vez te he amado. Hasta en mis días más difíciles y en el saber que había gente que cuando te oía lloraba.

No he orado por ti. He tomado tu cuerpo tal como es. ¡Qué absurdas sensaciones se hacen los abarrotados de esquemas! No te critiqué en estos años, ¿Para qué hacerme sufrir?

Te deseo, y aunque no te lo creas, con el corazón. Vengo con todo, pero no te asombres si en el ultimo momento me acurruco en el pasillo donde nacen tus sonidos y te diga que te amo sin cuerpo, porque el que tengo está prestado a otras cosas que ni entiendo.

Eso lo entendió muy bien Manuel Bermúdez, hace mucho tiempo atrás, cuando me confesó que su nariz ancha era producto de los golpes que como boxeador se daba en el bajo Apure, donde el río, el siglo pasado, mostraba el secreto que a ti hoy, se te ha develado.

Dio varios golpes. Miró al contrincante. Vio que ganaba y perdía. Dominaba todo. Es lo que has hecho tú a lo largo de la vida. ¿Eres mío? Mientras te abrazo; sí. No pretendo poseerte. La hembra maduró. Evolucionó. Le quité una letra a esa palabra. Lo entenderás mejor que nadie.

¿Por qué naciste de un abrazo? Porque primero nos besamos.

No busques tu pasado. No fui alguna de tus prostitutas. No me hubiese gustado. Vi las manchas de tu piel hace mucho tiempo. Casi se asoman.

No has visto mucho el sol.

Ahora que estoy en tu atajo secreto, de sonidos y cruces, no me abandones… las caracolas tiemblan… tu mejor que nadie… lo sabes...

miércoles, 14 de abril de 2010

Sherezade

Ella contó la telenovela, bastante parecida a como la voy a revelar. No se trata de algo real. Era una historia basada más o menos en la realidad, pero de ficción. Donde hasta los personajes, aunque basados en hechos vividos, de sol y piedras, los rebasan.

- Imagina. Estaba con el que era su amante y el esposo la observó. Bueno esa era la historia real, que fue cambiada y al final era ella la que lo a él observaba, con su amante. Mucho más creíble.

- Ortodoxo, le comentaron, sin hacer mayor alarde.

- Lo cierto es que la mujer no propicia un asesinato ni nada por el estilo, ella se convierte en mejor amiga de la amante.

- Nada creíble… un guión un poco torpe, convencional, anticipado en el final, le recalcaron…

- Mientras ella se las ingenia para andar juntas lo más posible, la amante tiene que buscar momentos para poder estar con el esposo pues casi no le queda tiempo, porque se inventaron todo ese conjunto de actividades que hacen las mujeres para poder salir de los días que se manejan como retrógrados… continuo ella casi sin escuchar las atentas recomendaciones de su interlocutor.

- Sigue… de pronto puede volverse interesante.

- Se establece así una relación de lo más extraña, entre sincera y falsa, ambas conociendo el fin de la otra.

- No estas revelando nada nuevo si te pones a ver…

- Lo curioso es que el marido era el que más tranquilo estaba. Imagina. Por un momento yo me hubiese muerto de celos, de inseguridades; hubiese estado trastornada sabiendo que ambas son amigas…

- No es la primera vez que eso pasa…

- Si, la diferencia es que una sabe todo pero la amante no sabe nada de eso.

- Te lo iba a decir… es el caso de una cazadora cazada, mas o menos…

- No vayas tan a prisa. El esposo tranquilo, ambas jugando el eterno baile de la falsedad. Solo que la esposa estaba manejando ciertos hilos a su alrededor. Fue estudiando muy bien a su enemiga y claro está, atendiendo la observación mientras la otra iba hacia el camino del total descuido.

- Hasta que la mata…

- ¡Cómo te encanta arruinar los finales! Aquí no hay sangre chico, esa es una telenovela de tarde… con niños y adolescentes en el medio…

- De algún modo la mata…

- Eso sí… va matando la relación entre ambos aun cuando no se sabe muy bien cómo. No hubo una formula pues… pero yo agarré consejo… te lo juro

- ¿De una telenovela la de tarde aprendiste a como dejar a tu marido sin amante?

- Y también como tener amante sin que lo sepa mi marido.

- ¿Y el secreto es que amante y esposo ni siquiera ni por casualidad estén cerca uno del lado del otro?

- Eso es un poco difícil en ciudades pequeñas pero tampoco ese es el éxito del resultado. Siempre ha aprendido de los guionistas…

- ¿Cómo? Ellos tienen el poder de ese hilo conductor de los personajes… Cambian, quitan, ponen; todo es un manejo, un antojo; un muy bien estudiado plan…

- Siempre hay conocimientos que van más allá… que son intangibles…

- Acaso serás la única que a través de telenovelas habrás aprendido eso.

- No te creas, despreciativo.

- Tengo un guión, un hombre fiel. Bostezo. Una esposa que en vez de medio matarlos busca la manera de destruir aquello sin derramar sangre. No es tan burda la historia, realmente es un contacto diario con el bien y el mal. Como algunos culebrones, por casualidad, la esposa no se hace santa al final, o se queda ciega o paralítica par castigar al infiel…

- ¡Ahora el melodramático eres tu! Se embellece con las técnicas que le va contando la amante del tipo… Una Sherezade que no se dedicaba a contar cuentos, precisamente.

- Escribió el cuento mas bien neutralizando las ganas del marido… espero que esa novela no la vean muchas mujeres…

- Seguramente no. No importa. Vende más la sangre, eso dicen.

- Yo diría que la piel…

- ¡Donde justamente escribió esta nueva Sherezade!