sábado, 13 de octubre de 2007

Orlando Chirinos: El escritor pone y la novela dispone


Orlando Chirinos presentará el próximo sábado 20, a las 4 y 30 de la tarde en el marco de la 8va. Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo su novela "Beso de Lengua", bajo el sello de la editorial Planeta.


- Voy a remontarme a siete años atrás: En el año 2000 tuve la oportunidad de ir, con dos escritores venezolanos, Ana Teresa Torres y Wilfredo Machado, a la Universidad de Salamanca. Recuerdo que estaba la profesora Judit Gerendas, veníamos bajando unas escaleras juntos, y me preguntó qué estaba haciendo en esos momentos. Le dije que escribía una novela sobre un viejo tópico, la confrontación del bien y el mal, Caín y Abel. De esa idea original quedó el nombre de uno de los personajes, Abel. En el camino la novela se fue haciendo.


Empecé a escribir "Beso de Lengua" en Salamanca a finales de noviembre, con mucho frío. Eran las 8 de la mañana y todo estaba muy oscuro, con un bolígrafo que tenía y unos papeles a la mano. El comienzo ya se había ido madurando, con un requerimiento, con una pregunta a uno de los personajes, que se llama "El Flaco". Escribí como 3 cuartillas, regresé a Venezuela y al tiempo arranqué a escribir la novela en forma. La terminé en septiembre del 2003 en mi casa de La Entrada.


¿Cómo logró publicar con la editorial Planeta?
La novela nació casi simultáneamente con el título, "Beso de Lengua", me enamoré de él. Escribí un capitulo, entre comillas, si es que se le puede llamar así , porque son, los capítulos, como módulos, mas bien. Hay algunos muy cortos, de media cuartilla, una cuartilla, cuartilla y media. Llevé la novela a una editorial, que no voy a nombrar, y la aprobaron muy rápido, pero, cuando fui a firmar el contrato, decía entre paréntesis "titulo tentativo". Les dije que eso no era así, que era definitivo y no lo iba a cambiar. Retiré mi novela y se la propuse a Planeta; la aceptaron y ya pronto va a ver la luz.


Ya no es la lucha entre el bien y el mal... ¿de qué trata la novela?
Esa novela empieza con un epígrafe y está dividida en dos partes. La primera se llama "Háblame de ellas" y la última parte es un verso de un bolero de Wello Rivas, "Cenizas". El espíritu de esta novela está en los tres epígrafes, sobre todo, en los versos de un poeta colombiano, Miguel Méndez Camacho, y uno de sus poemas "Kampeones" que dice, entre otros versos: "una fotografía de treinta años atrás/donde estamos posando sudorosos/después de la victoria./Todos tenemos un aire de grandeza/que hemos ido gastando..." Me conmovió mucho. No sé si ya había pensado o estaba dentro madurándose la idea, de esa época encantadora, que se queda con uno para siempre, de los estudios de secundaria. Cuando uno se pregunta por los compañeros, por cuantos de ellos llegaron a sus sueños.


El segundo epígrafe es de Luz Marina Rivas de un trabajo suyo titulado "La novela intrahistórica: tres miradas femeninas de la historia venezolana" donde dice: "La nueva historia o el nuevo historicismo, en cambio, se interesa por la historia total. Todo es historisable. La infancia, la locura, el clima, los gustos, el inconsciente, la construcción de la femineidad, la vida privada, el habla, el silencio. Parte de la idea de que la cultura es el fundamento de la vida social".


Es decir, todo puede ser novelable o novelado. Las cosas más ínfimas, cotidianas, comunes hasta lo grandioso, lo trascendente. Ese es el segundo pilar de la novela.


La tercera, como no había que ponerse tan trágico y tan dramático, pues la vida tiene un anverso y un reverso, tomé unos versos del tango de Enrique Santos Discepolo "Qué bachaché" que dice: "Qué culpa tengo si has tomado la vida en serio". A mí me causó mucha risa y me dije que era verdad, por qué hay que dramatizar todo. ¿Por qué tiene que tener un sentido trágico la vida, que sin duda lo tiene? ¿Por qué hay que dramatizar todo? ¿Por qué quedarse anclado en el drama, la tragedia, el dolor?


¿Hay algo de nostálgico en sus cuentos y novelas, que se reitera?
Sí y en esta novela también. Pero yo no quise quedarme anclado en la nostalgia y por ello la letra del tango de Discepolo.


¿Por qué la necesidad de romper con ese sentimiento?
No es que este descubriendo el agua tibia, pero a mi me encantan los cuentos Decamaron de Boccaccio porque en medio de los relatos dolorosos siempre hay paso a la risa, a la alegría.


¿Tiene la novela en ese sentido un personaje que celebre vida?
Sí, un personaje muy festivo, que a mi me enamora, que se llama la negra Irima. En los momentos más apremiantes, de mayor sufrimiento, siempre tiene una salida jocosa.


¿Su inspiración nació de alguna persona real, familiar o espíritu?
Quizás si. Pero llega un momento en que uno no sabe dónde empieza la realidad y dónde termina la ficción, y viceversa.


Me pasó algo curioso con esta novela. Me obsesionó, en el sentido literal. Salía de dar clases y estaba desesperado por llegar a la casa, a sentarme a escribir. Y todo giraba alrededor de la novela. Recuerdo una vez, hace muchos años, que Vargas Llosa dijo " a mi la literatura me organiza la vida". En ese momento me dije para mi lo primero es la vida, la familia. Eso lo entendí con esta novela. Por supuesto para mi lo primero sigue siendo lo cotidiano, el compartir, el viajar, pero esta novela me agarró por el cuello y me sentó. Vivía pensando en los personajes. Me despertaba en la madrugada pensando en ellos y en la salida que les iba a dar.


Sospecho que esta novela tiene mucho de erótico...
Sí... ¿lo dices por el título?...


Lo digo porque todos sus relatos tienen intensidad erótica...
Hay un capitulo que da titulo a la novela, de un poema de Armando Rojas Guardia. La novela no es política, de militancia política, quiero decir. Como dice el dicho popular "Uno pone y Dios dispone". Aquí uno pone y la novela dispone. La novela hace lo que le da la gana. Hay una pareja en esa novela, dirigentes políticos. Ella se va a otro lugar , conoce a otro joven y pasa lo que tiene que pasar. Le roban 24 horas al compromiso político, se van a una playa. Yo tenía ese prurito moral de decir que ella no se podía empatar con otro porque tenía novio. Es en todo ese encuentro del modulo de la novela donde hay mucha eroticidad.


Nacido en Maracaibo, Edo. Zulia, Orlando Chirinos está ligado también, por razones de afecto, a Falcón, Guárico y Carabobo. Hasta ahora es autor de 9 libros de narrativa, entre ellos: Ultima luna en la piel, (1979), En virtud de los favores recibidos, (1987), Adiós gente del Sur, (1991), Parte de Guerra, (1998), y Los días mayores, (2005). Algunos de sus trabajos han sido publicados en antologías dentro y fuera del país: 35 Cuentistas Contemporáneos Venezolanos (Yugoslavia, 1985); Anthologie de la nouvelle Latino-Americaine (Francia, 1991) y Narrativa Venezolana Attuale (Roma, 1995). Sus colaboraciones han aparecido en algunos órganos nacionales y foráneos: El Nacional, El Carabobeño, las revistas Nacional de Cultura, Imagen, El cuento, México y Casa de Las Américas, La Habana. Fue columnista de El Diario de Caracas. Forma parte del comité de redacción de Zona Tórrida. Ha recibido algunos reconocimientos literarios entre otros: el Concurso Anual de Cuentos del diario El Nacional, 1983; Premio Municipal de Literatura, Mención Narrativa, del Concejo Municipal del Distrito Federal, Caracas 1984 y 1997; Concurso de Cuentos "Juan Rulfo", (París, 1987), finalista. Invitado de la Cátedra "José Antonio Ramos Sucre", Universidad de Salamanca (España, 2000 y 2006), ha sido también coordinador de algunos talleres literarios y profesor de postgrado en la Universidad de Carabobo, en la Universidad de los Andes, Núcleo "Rafael Rangel" del Edo. Trujillo y en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Maracay, Edo. Aragua. En la actualidad se desempeña como profesor ordinario en pregrado en el departamento de Lengua y Literatura de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UC y como miembro de la Comisión del Postgrado en Literatura Venezolana de la misma (Notitarde, 13/10/2007, Confabulario).-

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