Años atrás subía el cerro El Casupo (Valencia, Carabobo, Venezuela) y bajaba un chico que conocía, estudiante de medicina, que me dijo que fuera a la sede del Colegio de Ingenieros porque se iba a presentar un lama de origen danés, representante de una de las escuelas del budismo tibetano. Su entusiasmo fue tal que fui porque entendí que no debía perdérmelo.
Con auditorio lleno, vi y escuché a Ole Nydahl (Copenhague, 1941- Immenstadt, 2026), un hombre vital, cargado de energía, que habló, principalmente esa noche, sobre la muerte.
Tomé refugio y me colocó un precioso nombre tibetano que anotó su concentrada esposa Hannah Nydahl (Copenhague, 1946-2007), maestra y traductora.
Conocí a Mahakala y su ardiente figura me cautivó entonces como hasta ahora.
Cada vez que Lama Ole Nydahl fue a Venezuela intenté ir a donde se presentaba y me hice estudiante de la sangha mas cercana.
Viajó por mas de 25 años a nuestro país, principalmente los meses de diciembre, aunque en sus últimos viajes lo hizo a principios de año. Lo hizo buena mayoría de veces, junto a su esposa Hannah, lama también maravillosa, cargada de una serenidad profunda, inspiradora.
Su energía además de arrolladora tuvo siempre gran magnetismo y al pasar los años, en vez de disminuir, aumentaba.
Tuve la oportunidad inclusive de ir al aeropuerto a buscarle, junto al grupo de voluntarios de Caracas Karma Kagyu, después de haber sobrevivido a una caída desde el cielo, por no abrir a tiempo el paracaídas, y lo que vimos fue a un hombre, apenas tres meses despues del accidente, apoyado en un bastón que insistía en cargar su maleta.
La última vez que estuve muy cerca de él, fue en la que creo fue su última enseñanza sobre la transferencia de conciencia (Phowa) y su poderosa energía esa vez, después de tantos avatares de la vida, dejó huella en mi alma.
Fue discípulo del XVI Karmapa, Rangjung Rigpe Dorje, y fue profecía cumplida dentro de las enseñanzas budistas de esta rama tibetana conocida como Camino del Diamante. Autor de libros, maestro espiritual portentoso, fundador de más de 650 centros budistas Karma Khayu, en el llamado mundo occidental. Infatigable, accesible, espontáneo y libre.
Los últimos años que volvió a Venezuela ya había muerto Hanna como ahora él, trascendido este 18 de mayo de 2026.
Los que aún no conocemos nada sobre la muerte, después de mucho experimentar, sabemos justo donde se encuentra ahora, pleno y liberado.
Recuerdo inclusive la vez que se presentó en el Teatro Municipal de Valencia, lleno total. Su entrada al escenario fue un ademán para que dejaran de aplaudirle y una reverencia a todas las figuras culturales que se reflejaban en los adoquines.
Tenía mucho entusiasmo por todos los seres humanos y nosotros siempre creímos que por los venezolanos aún más, en ese ego colectivo que poseemos, de creer que aún somos mas especiales que el resto.
A los años de enviudar se casó con una profesora de yoga venezolana, de la que se divorció, para casarse nuevamente después y tener dos hijas.
La vida de Lama Ole Nydahl no tuvo desperdicio, desde su encuentro con su maestro, fue una aventura, cargada del firme propósito de enseñar, al mayor número posible de seres humanos, el valor de la meditación y la trascendencia de la energía que nos une a todos y a cada uno, a los rincones del planeta, y del universo.
Mi corazón se entristeció con su partida, pero se alegró mucho más de haber coincidido con él en esta vida.
Gracias maestro.
Contigo aprendí aquello que bien guarda mi corazón y que las redes sociales jamás podrán transmitir (con tanta mezquindad inherente), que pocos descubren al juzgar; sin plenitud.
Libros de Lama Ole Nydahl:
https://lama-ole-nydahl.org/es/books
https://lama-ole-nydahl.org/es/books.htm
