sábado, 31 de enero de 2009

José Antonio Scovino: "El arte es patrimonio de la humanidad"


José Antonio Scovino es un hombre vinculado al mundo de la imprenta y al mundo del arte. Por razones que explica en esta entrevista ha llegado a tener una importante e interesante colección de arte que le han abierto otros dos novedosos proyectos, una galería virtual (www.LabscoGaleria.com) y un boletín impreso sobre arte con miras a convertirse en una revista a nivel nacional.


¿Cuando fue aumentando su colección de arte , lo que le permitió abrir otros proyectos?
Desde pequeño siempre me llamó la atención dibujar y todo lo relacionado con el arte. Cuando estaba en bachillerato me conecté inmediatamente con la materia de educación artística. Mi papá, en especial, me recomendaba libros relacionados con el arte y todas las tendencias que me llenaron de inquietudes y me fueron formando en el universo de las expresiones artísticas.


¿Recibió clases del maestro Cándido Millán?
Al graduarme de bachiller comencé a estudiar arquitectura y paralelamente hice un curso de modelado básico con Cándido Milán, en su Escuela de San Bernardino, Caracas. Esos fueron mis primeros contactos con todo el universo creativo que me apasiona y me ha llevado a tener la colección de arte que hoy gozo.


¿Realizó otros estudios sobre artes plásticas?
Al llegar a Valencia empecé formalmente los estudios en artes plásticas en el Centro Piloto "Luis Eduardo Chávez". Por casualidad, me detuve frene a su sede, entré y conocí a Rolando Quero. El fue el que me indujo a que estudiara y profundizara mis conocimientos e inquietudes. Esos estudios los llevaba en paralelo con mi trabajo. Como el centro era una dependencia del Ateneo de Valencia empezamos intercambios.


Recuerdo que la primera exposición que hicimos en conjunto fueron los profesores exponiendo sus obras. Mi imprenta hizo el catalogo, las invitaciones y otros papeles. El pago por mi trabajo profesional fueron un conjunto de obras. Por allí comenzó todo.


¿Cuantas obras conforman su colección?
No tengo en estos momentos contabilizados en su totalidad los cuadros aún cuando la última vez que lo hice había como 380 obras de arte, de muy diversos artistas. Por supuesto, en su mayoría, son de pintores y escultores que hacen vida en el estado Carabobo. Por ejemplo, José Páez Del Nogal. Por supuesto toda esta dinámica me ha permitido tocar y abrir puertas y adquirir otras piezas a nivel de artistas nacionales.


¿Todo es producto del intercambio con artistas?
No todo es parte del intercambio. He invertido también en arte. Tengo dibujos de Mario Abreu.
En estos momentos estoy adquiriendo cuatro dibujos de Emilio Boggio. Tengo piezas, para nombrar los de mayor renombre, aparte de los que ya he mencionado, Mateo Manaure, Enrico Armas, Colette Delozanne, Octavio Russo, del maestro Manuel Osorio Velasco, Trino Orozco.


¿Dentro de qué estilo está inmersa?
La colección tomó un camino de arte contemporáneo, aún cuando hay obras que no lo son.


¿Qué brindará además del beneficio de admirar y conocer las obras quizás ni siquiera registradas por los propios autores?
Estoy en este momento concentrándome en realizar un archivo fotográfico para tener un catalogo de la colección. Es decir, habrá una ficha técnica para catalogar la colección completa. Se imprimirá un catalogo para que exista el precedente de esta colección privada, no solo para el beneficio del coleccionistas sino para la colectividad.


En definitiva, la inmensa mayoría de los catálogos se donarán a instituciones vinculadas con el arte. Todo ello porque creo que tengo obras de una cantidad de artistas que no están registradas.


¿Es decir que este registro será el que le dará más fuerza a la idea?
Una colección modesta como la mía estará respaldada por este registro, lo más importante para mí, porque cuando el coleccionista no muestra lo que tiene es como si atesorara cosas y pienso que, en definitiva, todas las obras de arte son patrimonio de la humanidad. La gente tiene que conocer. De pronto tengo obras de artistas que nadie conoce y creo que todos merecen verlas y saber que existen.


¿Qué otras cosas va a brindar la galería virtual?
El concepto de la galería virtual es bien amplio. Por supuesto que la colección va a estar en esa vitrina para que la gente tenga acceso a ella. Ahora estamos enfocados a los jóvenes artistas, que están empezando su carrera. Hay una buena "camada" de ellos que están consagrados en las galerías más importantes de Venezuela.


¿Tendrá carácter comercializador?
También vamos a vender obras y objetos de arte de museos y galerías de otros lugares.


¿Cómo nace entonces el boletín impreso?
El boletín LabscoGalería es un medio de divulgación de la galería que va a abarcar noticias del ámbito mundial para que haya una perfecta comunicación con todos los interesados en arte.


Por ejemplo, en estos momentos está Art Basel Miami. Todos los vinculados al arte saben de esto. En eso mucho ayuda Internet, aunque está muy limitado en Venezuela. Creo que el medio físico, es decir, el papel, va a ser suplantado, por ahora, por Internet.


El boletín sirve para mostrar lo que sucede en la galería, a nivel mundial y mostrar la labor de artistas que a pesar de tener trayectoria no muestran su trabajo en galerías físicas. Es allí donde LabscoGalería cumple una importante labor. Informar, dar a conocer, publicitar lo que interesa a artistas, galeristas y coleccionistas, y el dar a conocer la evolución en si misma de pintores y escultores.


¿Cómo ve este año 2009 para la gente vinculada al arte?
El año 2009, como persona que invierte en arte, veo interesante el momento, porque en definitiva tener dinero en el banco no es negocio. Lo veo como inversión. Es mejor invertir dinero en una buena obra de arte.


Creo que es el momento de apostar por jóvenes artistas. En crisis es cuando mejor labor se hace y cuanto más se produce por la necesidad.


El momento es difícil para muchas personas pero para el arte no o veo tan complicado. Creo que los que comprar arte van a poder realizar grandes negocios.


¿Qué proyectos tienen en estos momentos de forma inmediata a través de estos dos medios divulgativos?
Labsco Galería va a empezar un ciclo de exposiciones con jóvenes artistas para la promoción de ellos y del arte como tal.


Estamos a la espera de unos locales donde vamos a instalar las muestras para comenzar con una propuesta que se va a llamar "A mil con el arte", manejando un concepto ligado al costo y precio de la obra. Todo costará mil bolívares para incentivar a coleccionistas con la garantía de que lo que adquiera se le va a multiplicar con el tiempo.


Un artista con veinte o veinticinco años tiene toda una vida por delante y a ello es lo que queremos apostar en este momento. Que los inversionistas apuesten en el desarrollo de los mismos artistas que vamos a presentar.


La presentación de la página virtual habla por si misma: "www.labscogaleria.com se crea con el firme propósito de promocionar y comercializar de manera efectiva el arte venezolano a través de la Internet.


De este modo, nace una solución de inteligencia de negocios, desarrollada para la gestión de contenido especializado en arte que colabora con la difusión global del talento artístico nacional.


La enorme admiración y profundo respeto por la fuerza inevitable del verdadero artista, aunada a la exclusividad que otorga lo original, es algo que todos albergamos como un valor, prácticamente axiomático, en lo más profundo de nuestro Ser.


Nos enorgullece exponer y difundir lo más sublime de nuestra identidad nacional en todo el ámbito global a través de Internet" (Notitarde, 31/01/2009, Confabulario).-

sábado, 24 de enero de 2009

Arte popular: expresión noble y pura


Los artesanos Félix Vera Monsalve y Jorge Vierma Río tienen el taller artesanal "Verde y azul" en Tinaquillo en donde desarrollan todo un intenso trabajo en tallas de madera policromadas de la llamada imaginería religiosa católica venezolana.


Allí tienen a un grupo de jóvenes (Carlos Carrillo, Cindy García, Miguel Angel Arias, Dayana Garay y Maykol Algarín) a los que enseñan las diferentes técnicas para que este arte vaya creciendo y se convierta en expresión de los sentimientos, la ternura y el alma misma de la fe de todos los venezolanos.


Los ángeles son las piezas favoritos. Quizás al crearlos se van haciendo conexiones mágicas que logran cautivar posteriormente a quien lo adquiere para por siempre proteger e iluminar su casa, con la fuerza de la luz, inextinguible y hermosa.


En su blog www.tallasverdeyazul.blogspot.com muestran piezas de la intensa labor que los hace todos los días más creativos porque son muchos los diseños de las alas y combinaciones de colores de seres de luz que tanto cautivan.


Santos, vírgenes, retablos, retablillos y medallones, trípticos de nacimientos, diversos personajes, repisas, nichos, arcángeles y obras que apuntan a una diversidad llena de alegría que hasta reúne a un grupo de arcángeles tocando instrumentos musicales son parte de su muy intensa gama de piezas.


La Fundación Bigott en su inalterable trabajo de difundir y dar a conocer lo más nuestro presentó un grupo de reflexiones sobre el arte popular en Venezuela, oportunas para dar a conocer el talento criollo, desparramado por doquier, desde la época colonial:


"Resulta tan difícil definir el arte popular como demarcar sus límites. ¿Cómo establecer, en efecto, si una obra presentada para formar parte de una exposición de arte popular pertenece o no a esta categoría ?


Asimismo, es preciso recordar que el término "arte popular" suscita viejos prejuicios, en un sentido u otro. Algunos se deleitan descubriendo en este arte una pureza e inocencia que ni siquiera se encuentran en el arte infantil de las provincias más remotas. Otros, por el contrario, organizadores de exposiciones o conservadores de museos, piensan que se trata de un arte de menor categoría que no merece la pena incluir en una exposición seria. Y los hay, por último, que lo consideran la expresión más auténtica de la identidad cultural de Venezuela, mientras que las vanguardias del arte "oficial" representarían una forma de dependencia neo-colonial.


Para aumentar más aún la confusión en torno a este tema, hay que recordar que todo el mundo pretende en la actualidad hablar en nombre del pueblo e intentar sacralizarlo.


No son pocas las ocasiones en que, invocando al pueblo, se intenta de hecho excluirlo de la cultura burguesa dominante. Cualquier reivindicación a favor del valor de la cultura popular se considera "romántica" y, por tanto, devaluada: la concepción romántica del arte se traduce en efecto en la afirmación de una cultura popular paralela a la cultura oficial dominante. La crisis actual de la cultura muestra cuán apremiante resulta redefinir las concepciones románticas para despojarlas de sus vínculos míticos con las nociones de pueblo y nación, que trascienden, según se considera, las categorías de lo social y lo histórico. Esta evolución, marcada por cierta devaluación de los conceptos de nación y de patria, de identidad y de popular, ha sido más lenta en Venezuela debido al peso del pasado.


El principio de separación entre arte popular y arte oficial dominante sigue siendo un tema controvertible e incluso peligroso. Nace del prejuicio según el cual no habría más que un arte verdadero, el "gran" arte, universal y académico, y un arte de menor rango, el popular, al cual se llega incluso a negar su carácter de arte verdadero. Tal es la actitud de la mayoría de los críticos, a pesar de que algunos han escrito de forma elogiosa acerca de los artistas populares sin defender el arte popular en sí. En las controversias en torno a la presencia o no del arte popular en las exposiciones o bienales artísticas, los defensores de la validez del arte popular son minoría. Si bien algunas obras de arte popular han logrado, a pesar de todo, hacerse un hueco en dichas manifestaciones, no ha sido más que para hacer creer en la existencia de cierto espíritu de apertura y tolerancia, pero dentro de los límites estrictos impuestos por una supuesta exigencia de calidad. En un pasado reciente, se reservaba un pequeño espacio aparte, con un precio muy modesto, al arte popular, aunque esta práctica ingrata tiende a desaparecer en la actualidad.
Así, la producción de obras de arte popular aumenta del mismo modo que el número de los propios artistas, el mercado está en expansión y la opinión sigue siendo favorable.


Y, sin embargo, el arte popular sigue confinado en un subsistema, al margen de los circuitos de difusión, mercado y crítica del arte dominante.


No podemos deducir por ello que el arte popular correspondería al pueblo y el otro a la burguesía. Los consumidores del arte popular no pertenecen forzosamente al pueblo. El arte popular no se encuentra en los hogares de los barrios populares ni en los pueblos. El pueblo prefiere las imágenes del realismo burgués tradicional, las estampas y los calendarios europeos. El arte popular se dirige a las personas cultas de las clases media y alta.


En todo caso, más vale que el arte popular permanezca separado del arte dominante, que se cree su propio espacio y consolide de esta forma su legitimidad, en lugar de reforzar su inferioridad frente al llamado arte "culto", a la espera de que se materialice un proyecto nacional de integración cultural realmente pluralista. Este proyecto, que deberá respetar autonomías y disidencias, doctrinas, etnias y minorías, transgresiones y violencias imaginarias y simbólicas, sólo podrá alcanzarse tras un largo proceso que implicará el diálogo entre las instancias de comunicación y educación y demás instituciones preocupadas por la cultura.


El principal problema radica en asegurar la autonomía del arte popular, incluso a costa de cierta marginalización, para preservar su originalidad. Como si el arte popular no pudiese ser reconocido más que como un arte subalterno.


Se trata de una cuestión de poder, pero no de poder político, sino de poder propiamente artístico.
El arte hegemónico no provoca una contaminación nociva por sí solo. El peligro reside en los mecanismos que determinan su poder de exclusión.


No podemos analizar las obras de arte popular con arreglo a criterios rigurosamente artísticos que dependan de una mera visualidad (colores, líneas, ritmos, composición, etc.). Tampoco podemos limitarnos a tomar nota de su temática y significados (obras religiosas, patrióticas, documentales, míticas.).


Los problemas que se plantean los artistas y su público no se limitan a una mera visualidad, sino que se refieren también a otros ámbitos, más allá de la estética, incluido el de lo inmaterial, en una sociedad cuyo imaginario colectivo se ve cada vez más condicionado por la publicidad y la televisión de entretenimiento.


Antes de abordar el estudio de las obras y su contexto social, su horizonte simbólico y metafórico, antes de convertir en imaginable aquello que no se observa a simple vista, es preciso asegurar la publicidad y comunicación de estas obras. El arte popular sólo existe si puede verse.


Los artistas "populares" han caído por su parte bajo el influjo de la moda.


Nos encontramos ante una situación en la que nada es irreversible. No sabemos si el arte popular sobrevivirá, aunque constituya una expresión pura y noble del alma nacional. Hay que velar por él y protegerlo".


Hay debate para rato pero lo que no se puede esconder es el talento y el encuentro con artesanos como Félix Vera Monsalve y Jorge Vielma Río, que se encuentran en Tinaquillo, teléfonos (0258) 7664113 (Notitarde, 14/01/2009, Confabulario).-

sábado, 17 de enero de 2009

Julio Rafael Silva Sánchez: "El ensayo es fuente de cuestionamiento"


A lo largo de la historia han existido muchos ensayistas. Algunos sin el titulo de serlo. Desde la Grecia clásica, de las letras de Platón y Séneca, pasando por los escritos del siglo XVI de Hernán Cortés, Montaigne y Bacon; Quevedo y Locke, en el siglo XVII; Voltaire, en el XVIII; Nietzsche y Martí, en el XIX y todos los que en el siglo XX contribuyeron a hilvanar ideas con la pasión e investigación que este genero requiere, hoy más que nunca, brindando voces desde muy distintas técnicas.


Julio Rafael Silva Sánchez nació en Tinaquillo y desde hace mucho tiempo se ha dedicado a escribir ensayos que le han requerido su absoluta concentración y esfuerzo.


Para él éste género literario "es la exploración amorosa del estupor" un concepto que no está equis distante de asomado por Montaigne en 1580 cuando escribió en Essays: "En el ensayo caben la emoción y los sentimientos, sin perturbar las facultades intelectuales alejadas del dogmatismo".


Su tenacidad no ha sido en vano: ha obtenido reconocimientos como el Premio Nacional de Ensayos Literarios "Enriqueta Arvelo Larriva" de la Unellez (1987) por su libro Julio Cortázar; instrucciones para un perseguidor; mención honorífica del Premio Nacional de Ensayos Ipasme (1989) por su obra Desarrollo de actitudes, conductas y valores en adolescentes a través de la manipulación que la televisión hace de la imagen arquetípica del héroe; Premio Nacional de Ensayos del Conac (2004) por su investigación Eduardo Mariño: el brillo y las sombras de una escritura heteróclita; y Premio Nacional de Crónicas 2008 en la Primera Bienal Nacional de Literatura José Vicente Abreu (Cenal-Red de Escritores); entre otros.


¿Por qué el ensayo en Latinoamérica hoy?
Es muy interesante echar mano a la historia para darnos cuenta que estamos a doscientos años de la gesta independentista de América. En esa época, 1810-1820, fue cuando el ensayo empezó a tener fuerza, por su esencia, de ser cuestionador, problematizador y ser una respeta a los grandes problemas del hombre. No creo que pueda haber sido posible un ensayo fructífero en la época de la colonia, por la sumisión, por la condición de dependencia.


Pienso que en todo el continente el ensayo hoy tiene una vigencia importantísima y en Venezuela más por razones obvias. Aquí se ha convertido en una fuente de cuestionamiento, investigación, indagación y de apertura hacia otras dimensiones de la creación.


En esta época de crisis aunque muchos niegan que haya esta posibilidad en el país, el ensayo es como un mapa para enderezarnos el camino y señalarnos rumbos.
Hábleme de su último libro publicado: Héroes y villanos, llaneros y llanura en las narraciones de José León Tapia...


Examiné la obra de José Angel Tapia, escritor barinés que nos abandonó a finales del año 2007. Fue un texto que él insistió mucho que se publicase. Fue escrito casi a cuatro manos con él. Mantuvimos una relación muy hermosa durante muchos años. Lo conocía cuando tenía once años en mi casa de Tinaquillo.


Yo escribo por dos razones fundamentales: por afecto y por celebración. Siempre hago las cosas con pasión, como lo decía Platón.


¿Por qué héroes y villanos?
La obra narrativa completa de José León Tapia, desde Por aquí pasó Zamora hasta su última publicación después de su muerte, Vencido por la Nostalgia, es una radiografía de la Venezuela preterida, de los hombres que han luchado por sus ideales, pero que no han sido nunca tomados en cuenta. Lo que él llamaba los excluidos. De héroes que no fueron tomados como tal.


El llano es el protagonista, la esencia fundamental de la obra de José León Tapia.


Es una coedición de la universidad de los Llanos Ezequiel Zamora con una Comisión que nombró la Alcaldía de Barinas para conmemorar los ochenta años que hubiese cumplido León Tapia si hubiese estado vivo el año pasado.


¿De qué trata Vencido por la nostalgia, que tiene como reminiscencias con buena parte de todo lo escrito por León Tapia?


Escribí el prologo y le hice las correcciones. Es también una aproximación a los vencidos y a su vida, porque él se consideraba un vencido, por circunstancias históricas de Venezuela.

Cuénteme de su experiencia en el seminario con Tzvetan Todorov en París.


Todorov es un pensador muy claro, fue mi profesor y es un trabajador muy acucioso e incansable, Por cierto el año pasado el dieron el Premio Príncipe de Asturias en ciencias sociales. Me encantó verlo pro televisión y recordar su rostro, todavía joven, aunque no tanto como cuando me dio clases. El es un hombre emblemático en la investigación literaria y científica de las ciencias sociales.


¿Qué me puede decir de su experiencia humana con este pensador?
Es un hombre muy cálido. Un poeta, a escondidas, por supuesto. Nunca dejaba que la gente conociera ni leyera su poesía. Pero en esas clases, un tanto ortodoxas, porque él venia de ese método robinsionano o zamorano, él nos leía poesía.


¿Qué está haciendo en estos momentos?
Estoy esperando la publicación del libro con el que obtuve el Premio Nacional de Crónicas el año pasado, que se llama José Vicente Abreu en cuatro tiempos. Es una aproximación un poco diferente a las otras obras mías porque me centré en la crónica. Entré en esa compilación de datos concretos tanto en su parte literaria como existencial. Escrita también con mucho afecto, en el mismo estilo, con material fotográfico, obtenidas de su álbum familiar, regaladas muchas de ellas, inclusive, por esa especie de príncipe renacentista que es José Agustí Catalá.


Hábleme de su primer ensayo sobre Cortázar...
Un hombre a quien yo admiro muchísimo, a quien conocí personalmente e influyó e influye en forma definitiva sobre mi trabajo literario. Un paradigma dentro de la literatura venezolana y latinoamericana por su legado y por su forma de ser. Fue un ejemplo.


Y de su ensayo sobre un ensayista, Arturo Uslar Pietri...
Del retrato a la máscara en el laberinto literario de Arturo Uslar Pietri es una recopilación muy sentida, muy afectiva al mundo de Uslar. Insisto en esa constante: mi escritura esta siempre motivada por el afecto y la celebración.


Es lo que le trae satisfacción...
Tiene que ver mucho mi obra con el periodismo. Soy un periodista frustrado. Desde los años 60' comenzando mis estudios de bachillerato dirigía un periódico mural en Tinaquillo, hasta que fue clausurado porque hubo unas fotos allí que no le gustaron al director.


Entonces fue censurado...
Allí comenzó mi sufrimiento... Después estuve en los 70' en un comité de redacción de un periódico cultural, literario y filosófico que se llamó El Ladrillo que se llamó Luis Azocar Granadillo. Con él mantuve una relación muy afectiva siendo estudiante de la entonces Escuela de Educación de la UC.


Posteriormente en el 2000 estuve dirigiendo un periódico que se llamó Contracultura hasta el año 2005.


En este momento tengo una relación muy estrecha con unas personas que están editando un periódico que espero no siga la costumbre inveterada de sólo sacar el primer numero, que se llama Urtext, que lo dirige mi coterráneo amigo Faver Páez y Gustavo Montiel. Tengo un trabajo allí sobre un poeta olvidado de este país, Alí Lameda.


Sus amigos entonces son gente olvidada y vencida
Te has dado buena cuenta de ello. Olvidados.


Tengo un pequeño libro sobre Carlos Noguera, primo hermano, nacido también en Tinaquillo.


Tengo un libro, distinto a los otros que se llama Francisco Lo Russo: Un Angel de María Lionza. Fue alumno mío espiritista de Tinaquillo. Lo hice porque es un hombre muy cálido que me permitió hacer un estudio antropológico de este culto tan venezolano (Notitarde, 17/01/2009, Confabulario).-

sábado, 10 de enero de 2009

Octavio Herrera: "Necesitamos tiempo de reflexión"


Octavio Herrera nació en Campo Carabobo y así como está orgulloso de su origen también lo está de vivir desde hace treinta y un años en Francia.


Ha sido allí donde ha desarrollado una obra apreciada además en el resto de Europa donde sin descanso ha presentado numerosas exposiciones.


Tampoco se ha olvidado de Venezuela. Siempre ha estado presente en muestras colectivas y tiene el inmenso deseo de consolidar en este 2009, en Valencia, una exposición individual, pues lleva veinte años sin ofrecerle al público carabobeño la posibilidad de ver su crecimiento y su dimensión clásica dentro del arte geométrico, lo que le ha dado el mayor respeto y admiración por parte de colegas y conocedores de este arte.


El padecer bronquitis crónica no le ha impedido trabajar con la mayor de las energías pero si le ha imposibilitado hasta ahora realizar una macro exposición en el Museo Reina Sofía de España, donde lo están esperando con obras que perfilen su enorme dimensión dentro de las artes plásticas.


El maestro Carlos Cruz-Diez escribió en 1984 lo siguiente: "Octavio Herrera ha desarrollado su pintura dentro de una especie de arquitectura a dos dimensiones donde el color es determinante en la ambigöedad del espacio sugerido. Durante los siete años que lleva en París, he sido testigo de su evolución y como el mismo lo dice, e la continua depuración de su lenguaje" (Octavio Herrera. 30 ans a París, Gutenberg Edizioni, 2006).


En febrero cumplo treinta y dos años que me fui de Venezuela. Soy egresado de la Escuela de Artes Plásticas de Maracay. Aunque nací en Campo Carabobo cuando tenía tres años mis padres se fueron a vivir al estado Aragua y por eso estudié allá. Siempre he estado en contacto con Valencia. Comencé muy joven mi formación artística y estuve ocho años allí. Me especialicé en pintura, escultura y grabado más diseño gráfico. Me dediqué al salir, a la gráfica, porque a través de ella quería irme a Francia, porque ese siempre fue mi norte, desde muy joven, alentado por los profesores que me dieron clases. Pedro Briceño, Gabriel Marco, Diego Barboza y Omar Carreño, venían de París y Londres.


Mi objetivo era primero hacer dinero porque el consejo que me daban era que no me fuera "limpio". que primero me mantuviera mientras aprendía el idioma y luego fuera poco a poco progresando. Fui grafista durante un tiempo y cuando consideré que tenía una suma importante para irme a París, el boleto solo de ida fue mi auto regalo porque cumplía 25 años, me fui.


Los primeros años fueron muy duros. Pega la nostalgia. Los recuerdos. No había salido de Venezuela. Me dediqué el primer año a conocer bien el idioma. Hice un solo cuadro. Aprendí a leer y escribir y tuve que inscribirme en una universidad para poder justificar mi instancia allí. Yo era un profesional aquí, tenía dos diplomados, uno en arte puro y otro de diseño gráfico. Fui docente en la Escuela de arte durante un año. Pero tenía que hacerlo para poder permanecer allí. Hice una equivalencia porque allá era un analfabeta, mientras que aquí era un artista hasta reconocido a nivel de artes gráficas.


Aprendí muy rápido el francés, a los seis meses ya lo hablaba, todo producto del deseo de estar allí y porque el dinero se me iba muy rápido. No podía fracasar en el examen de admisión. Llegué en febrero y tenía que hacer el examen en septiembre. Lo pasé. Conseguí mi primer trabajo como estudiante bilingöe en un hotel que recibía muchos turistas españoles en 1978. Más estable empecé a hacer amistades en el departamento de arte de la universidad y comienzo a pintar. Esa obra que hice en 1977 la llevé al Salón de Noviembre en Vitril, donde aceptaban sólo a cien artistas a nivel mundial. No era por selección como el Michelena y la obra mía fue aceptada. Estábamos solo tres venezolanos, Julio Pacheco Rivas, Angel Luis Bajarias y yo. Me hice amigo de ellos y la gente que votó por mí, como Julio Le Parc. La obra mía gustó bastante. Sólo habían tres geométricos aceptados y entre ellos estaba yo. Estaba muy orgulloso. Era la primera obra que hice en París, que había madurado en Venezuela. Participe en el Michelena dos veces y fracasé así como en el Salón Aragua.


Cuando llevé una obra mía al Michelena en 1973 conocí a Alexis Mujica y nos hicimos amigos. La obra mía fue rechazada pero a mí ni me importó. Yo estaba joven y en una búsqueda.


En el Salón de Noviembre se abrieron las puertas para conocer a Asdrúbal Colmenares y todos preguntaron quién era Octavio Herrera. Imagina que manden mil 200 artistas de todo el mundo y haya quedado una obra mía. Además me seleccionaron entre los veinte mejores artistas para el premio. Eso me estimuló mucho. Es allí cuando entré al mundo artístico parisino.


Dejé el trabajo en el hotel y Le Parc me dijo que necesitaba un asistente. Trabajé también con Asdrúbal Colmenares, quien tenía una capacidad intelectual extraordinaria. De esta forma empiezo también a ayudar a otros artistas. Me pagaban bien. Le trabajé a Cruz-Diez a quien le restauré una obra. En 1983 consigo mi primer trabajo importante. He tenido suerte para conseguir buenos trabajos.


Tuve suerte porque a Desire René se le fue el que la maneja el deposito de su galería y le pregunta a Cruz -Diez qué quien podría hacer ese trabajo. Ella me vio muy joven pero al ponerme a prueba me convertí en su mano derecha. Hubo un tiempo en que ella delegó en mi el recibir al presidente de Francia y así fue como conocí a Miterrand.


Me siento satisfecho de mi trayectoria. De mi trabajo toda la vida he sido exigente. Siempre he querido saber donde voy a llegar. Soy de esos artistas que nunca está contento con lo que hace.
Soy un venezolano en el mundo. Nunca niego que soy de este país, nacido en Campo Carabobo, soy un hombre sin complejos. Yo le digo a los franceses: "Soy un francés reencauchado" y a todas partes que yo voy participo por Venezuela. La obra representa a Venezuela, mi manera de ser representa a Venezuela. La gente piensa cuando me ve en Europa o Asia que todos los venezolanos son como yo.


Nunca he dejado de trabajar. Incluso cuando estuve en Venezuela reuniendo dinero para poder irme a Europa. Era pintor de domingo pero lo hacía. Si me ofrecieran un cargo para ayudar a Venezuela en determinada área lo haría pero por corto tiempo. Yo me sacrifiqué siete años por la educación francesa dando clases en una universidad. Mis amigos, mi esposa, mis hijos quieren a Venezuela.


Yo me siento orgulloso de mi país. No veo al mundo de una manera negativa. Creo en los venezolanos, en su manera de ser. En los paisajes, en el clima. Cuando vengo a Venezuela reflexiono. Generalmente uno está bajo presión. El publico, los coleccionistas, los galeristas esperan. Por lo que uno necesita un tiempo. Uno no puede estar constantemente así porque después la obra pierde cierta fuerza. Necesitamos un tiempo de análisis y descanso. Yo vengo para acá, no me voy para otra parte. Vengo donde mi familia. Me reúno con otros artistas. Hay que poner a descansar el intelecto porque la exigencia es cada vez mayor, mucho más cuando has demostrado que tu quieres dar. Cuanto más das te exigen, eso es lo natural entre los seres humanos.


Me vine a Venezuela porque estoy muy cansado. Cinco semanas en Venezuela también me ayudan a acortar el invierno que es sumamente largo, de seis meses.


Después de pasar estos días en Venezuela llegar allá significa que mis obras tienen más color. Yo voy a una casa que tiene mucha luz en Maracay. Me siento en las tardes a disfrutar esos colores que allí entran, que en Francia ni en Europa los tengo. En las mañanas, cuando cuando sale el sol, mientras tomo café, me pongo a observar la luz que entra. Esa energía que te da la luz que hay en Venezuela la tenemos los venezolanos. Aquí somos muy calurosos y uno se da cuenta cuando conoce países individualistas. Tenemos esa energía que nos la da el sol. Adoro al venezolano como es, aunque no sepa que la energía que tiene la está tomando todos los días del sol (Notitarde, 10/01/2009, Confabulario).-

miércoles, 7 de enero de 2009

Fidel Ernesto Colmenares Cardona: "Mi obra se basa en la paz y petróleo"


Tiene once años. Se llama Fidel Ernesto Colmenares Cardona. Vino acompañado de sus padres y tres de sus cuadros a la entrevista. Así los presentó:


"Mi obra se basa en la paz, la ecología y el petróleo. La utilizo en dos series que tengo. En las torres del petróleo, ojos miradores de la paz, y los hombres de petróleo.


Dibujo los ojos porque ellos son la conciencia. Ven todo. Ven la paz, ven la guerra, ven la muerte, ven la vida. Por ello estoy tan obsesionado con los ojos. No hay ningún cuadro que yo tenga que no tenga un ojo.


Esta obra se llama "mirándome" porque están ellos viendo todo el tiempo. Este otro se llama "Tributo a mi profesor" y este tercero "Mirador de petróleo".


Haber venido con su papá, Fidel Ernesto y su mamá, María Eugenia, reveló de por sí el apoyo que dan a este joven artista, estudiante de quinto grado, aceptado en el 64 Salón Arturo Michelena (el que convocaron los trabajadores del Ateneo de Valencia) y miembro de la selección de gimnasia del estado Carabobo.


La obra con la que participó se llama "Hombres de petróleo" y en esta edición denominada "paralela" fueron 91 obras escogidas por un jurado integrado por Zuleiva Vivas (directora de la Fundación de Museos Nacionales); Juan Calzadilla (crítico de Arte y artista plástico); Armando Gagliardi (director del Museo de Arte de Coro y profesor universitario); Rafael Principal (director del Museo Carmelo Fernández de Yaracuy); Ender Rivera Huerta (museólogo y profesor de la Universidad Cecilio Acosta de Maracaibo); Franklin Fernández (investigador y artista plástico); y Fabiola Sequera (escultora y directora de las Escuelas de Arte del estado Carabobo).


¿Por qué el petróleo?
Porque sin petróleo no hay carros, no hay pinturas, la mayoría de las cosas que tenemos en la vida cotidiana.


¿Por qué la paz?
La paz porque en todo este tiempo por televisión he visto muchas guerras en otros países. Es como una critica a todo eso que sucede. También es una influencia de Picasso, quien trabajaba mucho con la paz.


¿Qué otro pintor te gusta mucho que crees que también te ha influenciado?
Efraín Nicolayev.


El trabaja el tema del petróleo como tú...
El fue quien me inició en el arte. Cuando él me mostró sus dibujos fue cuando me comenzó a gustar más la pintura y decidí estudiar con más dedicación esta materia.


¿Dónde lo conociste? ¿Cómo fue ese encuentro con un artista que dices que tanto influye en ti?
Estaba en la casa de mi abuela un día y mi papá me dice que va a venir un amigo suyo, que quiere que lo conozca. Comenzamos a hablar y me preguntó si me gustaba pintar. Me mostró sus bocetos. Me gustaron mucho. Me regaló una libreta para que dibujara y así comencé.


¿Recibes clases profesionales de arte?
Desde hace tres años en el Centro Piloto "Luis Eduardo Chávez", del Ateneo de Valencia.


¿Cómo nació tu decisión de participar, siendo tan joven en el Salón Arturo Michelena?
En el año 2007 fuimos a ver el Salón Arturo Michelena y después de verlo todo mi papá me dijo que su montaje era bueno. Me dijo que al año siguiente podía mandar mis obras al Salón, por lo que empecé a dibujar y a hacer los cuadros. Cuando convocaron y dieron la fecha entregamos la obra y al mes llamaron a mi mamá para decirle que había sido aceptado. Casi lloro de la felicidad. Llamé a todo el mundo, mis conocidos y mi familia.


¿Pudiste estar cerca de personas que opinaran sobre tu obra sin que supieran que eras tú el que la había elaborado?


Sí. La gente decía cosas, que era buena, que era bonita y cuando llegaban personas a tomarme fotos con la obra detrás, otras se sorprendía y me decían "íchamo! ¿Tú eres el artista?".

La gente me decía que siguiera pintando. Que lo hacía bien. Me felicitaban.


¿Qué buscas con esos colores tan intensos en tus cuadros?
El contraste.


¿Cuánto tardas en hacer tus cuadros?
A veces tres días. Hay una obra que se la dediqué a un profesor mío, Edson Cáceda. Su tema son las ranas.


¿Has dibujado a tus padres?
Sí. A los dos. También hice un autorretrato.


¿Qué estás desarrollando o haciendo en estos momentos?
Por estos días estoy leyendo el libro "Viaje al centro de la tierra" de Julio Verne.


¿Se te han ocurrido visiones fantásticas con la lectura?
Sí. Algunas cosas.


¿Crees que naciste artista, te sientes feliz pintando?
Sí, muy feliz.


¿Cuándo comenzaste a ser gimnasta?
A los cuatro años. Llevo siete años practicando. Tengo un pequeño problema, entre dibujar, hacer las tareas y mis prácticas de gimnasia.


¿Juegas además en la computadora y con todas esas armas tecnológicas?
Sí y mi papá dice que me quitan también mucho tiempo.


¿Recuerdas alguna exposición que te hayan llevado tus padres que te dejara un recuerdo bonito sobre el arte?


Cuando era más chamo, no estaba tan chiquito, cuando apenas estaba comenzando fui a Caracas al Museo de Arte Contemporáneo y, como ya te dije lo de Efraín y que nos hicimos muy amigos, él me prestó un libro de Picasso. El fue el primer artista de libros que conocí. En el Museo al ver la obra de Picasso, un artista muy famoso, me dio una alegría.

¿También te gusta Miró?
Sí.


¿Haz hecho esculturas?
Dos. Una con ramitas, madera y cuerdas, y otra con metal y madera.


¿Participaste en el Salón de Arte de Guacara? Porque en tu curriculum veo que llevas tus trabajos a todas las convocatorias...


Hice un cuadro muy bueno, pero a mi papá se le ocurre "la brillante idea" de hacer un marco extremadamente ancho. Al mes, mi papá cuando me fue a buscar al colegio me dijo "tengo una mala noticia para ti" y yo le dije "me rechazaron por el marco del cuadro ¿verdad?". Y así fue.

¿Qué clase de música escuchas?
Todo tipo de música menos reggeton.


¿Cómo te preparas para la próxima competencia en la que representarás a Carabobo?
Bien. Va a realizarse en el gimnasio El Salitre de Bogotá.


Estudia en el Colegio Cristo Rey y sus actividades están ligadas con el mundo del arte, talleres y secciones de gimnasia en el "Ronald Storey". Ya ha participado en una novena de concursos, salones y exposiciones; constantemente se está retroalimentando en muestras y conversando con artistas sobre sus obras.


Sus padres, orgullosos, lo apoyan en todo lo que hace, dedicando esfuerzo, tiempo y el placer que ofrece su talento y personalidad, guiada y confiada (Notitarde, 07/02/2009, Confabulario).-

sábado, 3 de enero de 2009

Arte popular: esencia de lo nacional


Luis Acosta Cáceres es un artesano residenciado en la parroquia Santa Rosa de esta ciudad que trabaja con tesón y cariño alrededor de un conjunto de piezas que contienen esas imágenes llenas de ingenuidad que tanto interés despiertan en las personas que admiran el arte popular.


Desde hace algún tiempo utiliza las herramientas tecnológicas de comunicación e información para dar a conocer su obra e integrar a todos los artesanos venezolanos para que al igual que él puedan difundir su talento.


Dedicado a la imaginería religiosa y popular venezolana, parte de su orgullo es estar reseñado en el libro "El barro figureado" de Mariano Díaz, editado por la Fundación Bigott.


Desde hace más de veinte años elabora con la arcilla piezas de las más populares devociones religiosas venezolanas, nacimientos y personajes típicos, todas ellas llenas de color y presentadas en soportes como nichos y altares de madera, llenos de color y vistosidad.


La página que promociona es http://luisacostaartesano.blogspot.com/ y allí además de enlaces pueden apreciarse sus piezas, elaboradas por él y un grupo de jóvenes que aprenden también el hermoso oficio de crear santos, vírgenes, nacimientos e imágenes que acompañan la efervescencia popular del venezolano, quien se siente acompañado con espiritualidades mágicas que siempre andan a su lado, sin abandonarlo.


En forma de homenaje en la misma página, con una foto que además tiene un ángel incluido, le da las gracias a Mariano Díaz, hombre nacido en otras tierras, más venezolano que ninguno, que supo apreciar y ver en los artesanos un arte cargado de gracia, armonía, belleza y perfección, reflejado en todos y cada uno de sus libros, legado permanente hacia estos hombres, mujeres y jóvenes que todos los días se levantan para crear sus tallas de madera y figuras de barro.


La profesora Carmen Urdaneta Salinas, de la Escuela de Hotelería y Turismo Núcleo de Nueva Esparta, Universidad de Oriente, realizó una investigación titulada "Arte Popular Venezolano" (tallistas de Canoabo, estado Carabobo), en que revela ciertos aspectos de estas creaciones que gustan tanto por la fuerza expresiva que les ponen nuestros creadores.


"La sociedad como organización humana, caracterizada por la presencia de personas que a través de un proceso de interacción social aprenden a ajustar su comportamiento entre sí, ha sido estudiada y definida por numerosos autores, variando dicho análisis tanto por sus ideologías como por el momento histórico donde están inmersos; no obstante, cuando se analizan las distintas teorías sociológicas que intentan explicar el comportamiento del hombre como ser político y social, se encuentra siempre la existencia de un elemento común e inseparable de cualquier interpretación de sociedad: la cultura, consecuencia de las diversas formas de organización social, donde se sintetizan los ideales que posee la sociedad, siendo la expresión de sus más altos valores, en síntesis, el sentido mismo de la vida.


En Venezuela es común hablar de cultura popular para referirse al conjunto de expresiones producto del quehacer de la masa de población, en contraposición a la cultura elitesca o instruida producto del quehacer de las elites de una sociedad determinada, e igualmente por estar muy ligada esta cultura popular al concepto de identidad, se habla mucho de la puesta en valor de estos valores culturales, de las tradiciones y el pasado histórico cultural, es decir de todo lo que conforma el bagaje sociocultural venezolano, producto de la complejidad étnica propia de la fusión de las diversas culturas que en el devenir histórico han conformado nuestra nación.


Partiendo del hecho de que si a algo se le va a dar valor, tiene que ser conocido, a través de esta investigación se intenta dejar un testimonio vivencial sobre un aspecto de la cultura popular, como es la plástica popular, que a pesar de ser practicada en casi todo el territorio nacional en sus diversas manifestaciones, ha sido muy pocas veces investigada en una forma integral y menos aun relacionada con un fenómeno tan dinámico como el turismo, ante cuyo contacto se corre el riesgo de deterioro, a pesar de que podría convertirse en un elemento importante para diversificar la oferta turística existente...".


"El vocablo cultura a lo largo de la historia ha tenido numerosas acepciones que van desde la concepción de cultura como 'todo el quehacer humano', en contraposición a aquellos que pensaban que la cultura era sinónimo de instrucción o refinamiento, hasta las actuales definiciones, que sin llegar a concederle a la palabra el significado de todo lo que el hombre hace, sí están de acuerdo en que existe cultura en todos los pueblos y por ende en todos los hombres, tal como se desprende de la definición de la UNESCO (1994: 6-7), que la conceptualiza '... como el conjunto de rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o grupo local. Engloba no sólo las artes y las letras, sino también los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias...' ".


Después de hacer un análisis del termino globalización y cultura popular y sus implicaciones, la especialista aporta definiciones que tienen que ver con la necesidad de entender el arte que practica Luis Acosta Cáceres, como otros tantos artesanos populares venezolanos: "Todo lo anterior nos indica lo difícil que es una definición de 'cultura popular', ya que para muchos lo popular tiende a asociarse con lo subsidiario, con lo excluido; para otros es lo tradicional, lo local, lo subalterno, como ya expliqué, la cultura de los que no detentan el poder; y finalmente, para otros es la cultura auténtica que refleja la verdadera esencia de lo nacional, pues como sostiene García Canclini (1990) no es lo mismo hablar de cultura popular si el término lo utilizan los folcloristas y los antropólogos, para quienes la cultura popular es una cultura en sí misma inclinándose a considerarla como la cultura tradicional; que si lo usan los comunicólogos o los sociólogos políticos, para quienes es sólo una modalidad dentro de la cultura imperante en un país, o mejor dicho, una experiencia híbrida que conjuga elementos de lo tradicional y lo moderno y que muchas veces corresponde a movimientos que tratan de dar forma a los proyectos de integración nacional...".


Desde la época colonial existe este arte denominado popular, elaborado por personas que interpretan, muy a su manera, las imágenes que desean representar, sin tener los conocimientos académicos.
El trabajo al que todos pueden tener acceso (http://servicio.cid.uc.edu.ve/derecho/revista/idc27/27-10.pdf) tiene conceptos de diferentes autores sobre este arte, que hoy presentamos de la mano de Luis Acosta Cáceres, quien puede contactarse en su taller de artesanía ubicado en la avenida Martín Tovar, número 79A55, entre calles Arvelo y 79A, diagonal al Colegio Santa Rosa, teléfonos (0241) 8354366 y 0416 6441133 (Notitarde, 03/01/2009, Confabulario).-