sábado, 13 de diciembre de 2008

Freddy Benavides: "El arte se ha vuelto más tecnológico"


El artista plástico Freddy Benavides prepara una exposición para el año que viene en Valencia de sus últimas piezas escultóricas cargadas de precisión, formas geométricas que hablan de la distorsión de los tiempos, llenas de colores profundos, que revelan el dominio de la forma y la síntesis de una obra dedicada al estudio de la sincronización de piezas, que como un reloj, complementan el sentido espacial del cosmos.


Graduado en Europa en restauración del Patrimonio Cultural, estuvo trabajando en el Instituto Venezolano de Investigación Científicas (Ivic) por veinticinco años. Es el responsable de la ampliación del Museo extramuros de la sede de la esta institución que goza de una sede envidiable en la zona montañosa del estado Miranda y que además exhibe piezas de gran valor plástico por todos sus alrededores.


¿Cómo fueron sus inicios en el mundo del arte?
Empecé trabajando a través de la gráfica y de allí pasé a la escultora. Inicialmente eran piezas mecánicas dibujadas, analizadas, imitando todo un engranaje escultórico. Inicialmente era escultor. En el primer Salón Michelena que participé presenté tres figuras humanas en bronce. Fui cambiando la figura humana porque hice estudios más profundos de la fundición, hasta que después, cuando era profesor de dibujo técnico, y estaba de lleno con las artes gráficas, empecé a profundizar en conocimientos que me dieran una visión distinta de otras cosas porque las clases me aburrían.


Estando en clase empecé a armar todo un conjunto de cosas que me parecieron interesantes de mostrar y armé lo que yo llamo "mecanograf". Esas piezas, después, las comencé a desdibujar, para hacerlas geométricas, en forma de engranaje, que ahora las llamo "Desplazamiento de una forma". Estuve mucho tiempo haciendo este estilo de escultura que me hizo ganar el premio Bernardo Rubinstein (1977) dentro del Salón Michelena y después me gané el premio de Jóvenes Escultores de la Universidad de Carabobo, escultoras que elaboraba en plástico.


Estuve muchos años dedicado a este tipo de trabajos y luego hice pintura. En los lienzos lo que hice fue retomar lo que hice en las artes gráficas y las esculturas. Después se me empezaron a complicar las cosas porque además trabajo con gran dedicación desde la compra de las láminas hasta la soldadura, preparación de pinturas.


Como ya estoy jubilado volví al desarrollo de estas formas que ya dejaron de ser informales, porque, ahora, al gozar de mayor tiempo, puedo dedicarme, con más paciencia a ellas. Ahora son más estructuradas, más formales. Parece que el cerebro se va acoplando mejor.


¿Cómo siente el trabajo de los artistas plásticos en Venezuela?
Yo he vivido mucho tiempo en Europa, he vivido en muchos países y he vivido mucho. Nosotros vamos casi igual a un desarrollo intelectual como el de cualquier parte del mundo. Los artistas europeos no son unos privilegiados, ni por el Estado, ni por nadie. Ellos son lo que son porque estudian su obra, hacen su obra y ellos mismos se exigen cada día más.


Pero también sucede aquí... todos estudian y trabajan para alcanzar la calidad...
A veces me pongo a reflexionar sobre toda la gente que yo conozco inclusive aquí en Valencia y todos mis amigos viven de su obra y en Caracas también. La disciplina y el estudio, la investigación, más la responsabilidad que uno tiene con la institución que uno trabaje, más con su obra, es a la larga lo que da un resultado.


¿Esa fórmula es infalible?
Si no te da un resultado económico como el que esperas a veces te da una satisfacción enorme.
Muchas veces, con el tiempo, la parte económica pasa como a un papel secundario porque tanto trabajar y ser responsable con la profesión, cuando te llega al época del reposo ya tienes una situación económica más holgada, y también tienes el resultado de haber trabajado en la investigación, en la metodología de toda una vida.


¿Usted cree que exista alguien que fracase y que no haya alcanzado los objetivos esperados?
Hay miles de motivos del por qué alguien fracasa. Por emotividad, porque no tuvieron el valor de enfrentar la verdadera situación.


Por lo general los artistas tenemos los mismos problemas, venimos de familias de bajos recursos, que tenemos que luchar por mantener nuestra familia.


¿Qué es lo que no se perdona en el arte?
La ignorancia. El artista tiene que ser estudioso y estar informado de todo lo que acontece. Tiene que tener buen gusto, sentido estético y la pasión. No puedes estar todos los días pintando el mismo Avila de Caracas. Tienes que investigar para ver cómo lo haces de otra forma.


Los que somos de la escuela de antes nos formaron y obligaron a investigar, con sentido de competencia. La competencia en ese entonces no era económica. La competencia era del saber. Participamos y mandábamos nuestras obras a todos los salones. Ahora no sé qué hacen los muchachos. Lo que a nosotros nos ensañaron, resultó.


¿Qué edad tiene usted? ¿Cuántas horas diarias trabaja?
Tengo sesenta y cuatro años y trabajo doce horas diarias. Duermo cuatro horas. Quisiera dormir más, pero el taller me absorbe demasiado.


El arte se ha vuelto más tecnológico. No puedes competir con un latonero que te pinta un carro. No se consigue nadie que lo pueda ayudar a uno en soldar o en hacer una parte de la obra porque tampoco existen personas que se dediquen a trabajar junto a los artistas. Uno trabaja más que antes.


¿Existe en otros países más apoyo a los artistas, de las instituciones y del Estado mismo?
No lo creo. Yo que estudie en Europa y que tengo amigos en Bélgica, Suecia puedo decir que el Estado no les da ningún tipo de protección. El Estado les da una ayuda para que no te dediques a otras cosas. En Estocolmo vas a un hospital y éstos están llenos de artistas. Allí tienen la galería al aire libre más grande del mundo. Todas las estaciones del metro, y son alrededor de setenta, están repletas de obras. Todas la urbanizaciones tienen dos y tres escultoras. En todas las esquinas, en todas las calles hay obras. ¿El Estado los protege? Sí, no en la formación, ya en otras cuestiones.


Nosotros tenemos muchas posibilidades. Tenemos el estatus más alto que en otros países y también tenemos la posibilidad de la docencia porque incluso tenemos mayor número de escuelas. Para ellos inclusive es más difícil sobrevivir.


Benavides hizo sus estudios en la Escuela Técnica industrial Luis Caballero Mejía (1962-1964). Estudio escultura en la Escuela Cristóbal Rojas (1965-1969). Fue profesor de escultura en la Escuela de Artes Plásticas Carmelo Fernández (San Felipe, 1969-1973). De nuevo en Caracas, entre 1973 y 1974 efectuó estudios de artes gráficas en el Centro de esta especialidad, conocido como el Inciba. Fue docente de dibujo y pintura en el Colegio La Salle y el liceo José Félix Blanco (1974-1978).


Dedicado al dibujo y grabado "guía su investigación plástica hacia el desarrollo de formas geométricas primarias, de éstas llega a los engranajes, motores y otros elementos mecánicos, que recompone y define como "mecano puro".


Entre 1978 y 1982 estuvo becado en España estudiando restauración de pintura de caballete en la Academia de San Fernando y recibe clases de restauración de papel y de grabado en el Archivo Histórico de Madrid a la par de dar clases de serigrafía en la Escuela de artes plásticas de esa ciudad.


También estuvo en la Escuela Massana de Barcelona aprendiendo técnicas escultóricas: " Su indagación gráfica pasa a la tridimensionalidad y da forma a creaciones mecánicas construidas a partir de materiales reciclables, piezas de metal, repuestos, partes mecánicas, aparatos en desuso, que interviene e integra según diseños geométricos".


Muchas han sido sus exposiciones colectivas e individuales a nivel nacional (Notitarde, 13/12/2008, Confabulario).-

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