domingo, 14 de abril de 2013

Premavatar

Paramahansa Yogananda



El Romance Divino es un libro-recopilación de las charlas de Paramahansa Yogananda, cuya vida fue un incesante romance con el Señor. Un libro sobre el amor de Dios por cada alma creada por El y cómo nosotros podemos experimentar la presencia de Dios en nuestras vidas.

El mensaje del autor contiene un mensaje universal. ¿Por qué el hombre no se ha preocupado nunca del amor perfecto - un amor que no desaparece con el tiempo, la vejez o la muerte? Ciertamente, todo el mundo ha deseado experimentar la duradera satisfacción de tal relación, pero el tema  ha sido: ¿Es realmente posible?

Paramahansa Yogananda declara que es realmente posible. Mediante el ejemplo de su vida y sus enseñanzas, él prueba que la satisfacción interna y el amor que buscamos existe y puede ser alcanzado en Dios.

“El mayor amor que puedes experimentar es el amor de la unión con Dios”,  dijo.

‘El amor entre el alma y el Espíritu es el amor perfecto, el amor que estáis buscando.’

La sabiduría de Paramahansa no proviene de unos estudios escolares. Es el testimonio empírico de un personaje espiritualmente dinámico cuya vida estuvo llena de alegría interior y realización externa, un maestro que vivió lo que él enseñaba, un Premavatar (una encarnación del amor) cuyo único deseo era compartir la sabiduría y el amor divinos con todos.

Paramahansa Yogananda (1893-1952) nació en Gorakhpur, India. Tuvo una infancia que revelaba visiblemente que su vida estaba predestinada por lo divino. Su madre se dio cuenta de esto y respaldó sus nobles ideales y sus aspiraciones espirituales. Cuando sólo tenía once años, la pérdida de su madre, a quien quería más que a nada en el mundo, le hizo decidir hallar a Dios y recibir del mismo Creador el amor por el que suspiraban los corazones humanos.

Sobre la naturaleza del amor dijo: “En el sentido universal, el amor es el poder divino de la atracción que armoniza, une y vincula. Está opuesto a la fuerza de la repulsión, que es energía cósmica que materializa la conciencia de Dios. La repulsión mantiene todas las formas en el estado manifestado a través del maya, el poder de la ilusión que divide, diferencia y desarmoniza. La fuerza atractiva del amor contrarresta la repulsión cósmica para armonizar toda la creación y retornarla a Dios.

Aquellos que viven en conexión con la fuerza atractiva del amor consiguen la armonía con la fgvnaturaleza y sus semejantes y son atraídos a la feliz unión con Dios.

En este mundo, el amor presupone dualidad; nace del intercambio mutuo de sugestión o sentimiento entre dos o más seres. Incluso los animales expresan un cierto tipo de amor por los demás y por sus crías. En muchas especies, cuando la pareja muere, la otra sucumbe poco después. Pero este amor es instintivo en los animales; ellos no son responsables de su amor.

Los humanos, por otras parte, tienen una consciente autodeterminación en el intercambio de amor con los demás.

En el hombre, el amor se expresa de diversas maneras. Está el amor entre marido y mujer, entre padre e hijos, entre hermano y hermana, entre amigos, entre gurú y discípulo, entre el devoto y Dios, entre el alma y el Espíritu.

El amor es una emoción universal, sus expresiones se distinguen por la naturaleza del pensamiento a través del cual se mueve. Así, cuando el amor pasa a través del padre, su conciencia lo transforma en amor paternal. Cuando pasa a través del corazón del amante, da a ese amor universal otra cualidad más. No es el instrumento físico, sino la conciencia a través de la cual se mueve el amor la que determina la cualidad del amor expresado. Así un padre puede expresar amor maternal, una madre puede expresar el amor de un amigo, un amante puede expresar amor divino.

Cada reflejo del amor proviene del amor cósmico, pero cuando es expresado como amor humano en sus diversas formas, siempre es algo confuso. La madre no sabe por qué ama al hijo y el hijo no sabe por qué ama a la madre. Ellos no saben de donde proviene el amor que sienten hacia el otro. Es la manifestación del amor de Dios, y cuando es puro y generoso refleja Su amor divino. De este modo, investigando el amor humano, podemos aprender algo del amor divino, ya que en el amor de los hombres vislumbramos una pequeña parte de ese amor de Dios” (Notitarde, 14/04/2013, Lectura Tangente).- 

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