Decidí ir de al supermercado chino mas cercano -el que me gusta-, a comprar pasta fetuchini de boniato.
No estaba muy lleno, encendido como siempre el alto volumen de la voces de los empleados y clientes asiáticos. Suelen hablar muy alto y con unos tonos estridentes, en contrase con los pocos latinos y españoles que casi susurran, porque sienten que han entrado a un templo, al encontrarse todos los ingredientes juntos para hacer apetitosas recetas exóticas que inundan las redes.
Escogí dos o tres cosas mas y fui a pagar. Pedí una bolsa porque olvidé la de tela que normalmente llevo. La cajera me extiendió una bolsa usada, arrugada. Le pedí que me la cambiara , que me diera una nueva. Ni siquiera quise pedirle explicaciones y preguntarle si la usada no me la cobraría, me la regalaba. Siempre creemos que el idioma es barrera, que su falta de tacto es irresponsabilidad cultural.
Ella se puso a hablar en su idioma con la compañera cajera de al lado y colgó la bolsa vieja en un gancho como si se tratará de un objeto preciado, mientras intercambiaban comentarios y me miraban, creo que burlonamente. No soy experta en ojos rasgados.
Al momento de devolverme dinero en efectivo me dio un billete de diez euros en el peor de los estados... Le pedí que me lo cambiará y lo hizo, sin chistar, pero igualmente intercambió palabras con la otra cajera... que no entendí porque ni siquiera identifiqué si era chino mandarín. No lo parecía.
Al salir tuve esa sensación de estar muy equivocada. Los asiáticos entienden (nos entienden) y en buena mayoría de veces, mejor que nosotros mismos.
Somos nosotros los que estamos errados.
El respeto a las culturas ajenas no puede alejarnos de un principio: todos somos iguales y a la primera de cambio, la falta de conciencia suele conducir a los mismos recovecos, sobre todo en la cotidianidad.
Estamos acostumbrados a ver asiáticos muy en lo suyo. Ahora ya sabemos que quieren, con o sin motivo, jugársela por nada.
Sentí no valía la pena llamar al encargado, ni grabar las voces de la burla o lo que fuera que estuvieran hablando, ni siquiera elaborar una reseña en Google, que tanto cuidan ahora los establecimientos.
El nombre de este blog también da nombre a mi primer libro, ensayo autobiográfico. En él reúno artículos, entrevistas, análisis de obras literarias, películas y obras de arte, poemas y ejercicios literarios que he ido publicando en diversos medios de comunicación.
domingo, 12 de abril de 2026
Estrechos y ajenos
Ya lo sabemos. La calle es dura. Los comercios, estrechos y ajenos.
Foto: https://share.google/oA0fyYzDAihsn0JT3
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