martes, 20 de octubre de 2026

Juncos vivos

Manifestación en Carabobo (Foto de José Antonio Rosales)


 

En diciembre de 2024 supe que algo malo les  había sucedido a mis mejores amigos venezolanos. Unos días antes de Navidad ya era imposible localizarlos. A los tres meses, uno de sus hijos, me avisó que sus padres estaban presos en el Helicoide de Caracas.

Lloré desconsoladamente. No sabia a quien llamar, pero lo hice a quien podía escucharme asi,  convertida en larga tela mojada de incertidumbre. No asimilaba que dos profesionales del derecho podían ser vejados, cuando siempre los escuché dispuestos a seguir en Venezuela, superando obstáculos, desde el campo de sus especialidades jurídicas; hasta con esperanza.

Catorce meses estuvieron presos sin que fueran capaces durante los primeros seis, de explicarles la causa y los delitos que se les imputaban.

Aunque actualmente están en libertad, no les permiten acceder al expediente abierto en su contra, solo les informaron que fueron amnistiados y sobreseídos de los delitos de terrorismo, financiamiento al terrorismo, traición a la patria, asociación para delinquir, obstaculizar la justicia y cooperación con gobierno extranjero.

Desglosando toda esta  desgracia casi treintañera venezolana llamada chavismo-madurismo, aun tienen que agradecer que  solo sufrieron despojos materiales y las llamadas torturas blandas, el nada encomiable método psicológico que busca destruir la identidad y la salud mental del detenido mediante la privación sensorial y el aislamiento extremo, sin dejar marcas físicas evidentes.

A su alrededor mismo, estaban  personas abusadas y torturadas físicamente. Tuvieron que vivenciar fallecimientos por falta de asistencia médica, de personas privadas de libertad, al igual que ellos, por razones políticas o por antojo de alguien con poder.

Les robaron todo lo que pudieron, coaccionaron a familiares y amigos,  metieron presos a conocidos que aparecían en sus móviles personales. De sus computadores y laptops, obtuvieron información para después sufrir los largos interrogatorios con diversos funcionarios, uno tras otro, que lo que en realidad buscaban era hacerse parte del botín a punta de  extorsiones. Larga cadena de chantajes.

Sólo  por dinero. Cero principios. Derechos out.

Sabían direcciones exactas de los familiares en Venezuela y el exterior, preguntaban por conexiones con gente de la oposición política para vincularles con asuntos que ellos desconocían.

SOBREVIVIR

Destrozaron su bufet de abogados, lo vaciaron; su casa fue ocupada por policías que la saquearon en su totalidad: sus vehículos fueron confiscados y utilizados igualmente por los organismos  de seguridad.

Dentro de la cárcel por mas suerte que se haya tenido la convivencia no fue sencilla. Se comprenden muchas cosas, se aceptan otras. Emerge  de la propia mente y del cuerpo, otro ser que se desconocía existiese dentro de nosotros. Se aprende a rezar más, a cavilar más  y a intentar entender que hubo gente capaz de traicionarnos en sus horas débiles y mas bajas.

A cambio de que firmasen declaraciones contra ellos, a colegas, empleados y amigos les ofrecieron libertad, asistencia médica o medicación. La confianza fue resquebrada y algunos -o casi todos ellos- les culparon de su privación ilegítima de libertad.

El ser humano ante situaciones límites subjetiviza el mal, por el bien.

Despues de mas de cuarenta años de ejercer el derecho en Venezuela, los policías les apuntaban como si fueran delincuentes,  por tener una casa y coches en urbanización al este de la capital, acostumbrados como están en Venezuela estos funcionarios, a matraquear y robar, para subsistir; mientras  sus jefes viven a todo tren, por prácticas similares, sólo que a otros niveles.

No querian darse por enterados que lo que se construye con aura prístina -estudios, trabajo, sacrificios- permanece. Lo nacido en el desvío del alma se diluye en la nada. Como en esta enorme deshilacha que han intentado convertir a Venezuela, aún hoy en día, bajo la tiranía amparada de los hermanos Rodríguez, mientras siguen los encarcelamientos injustos, las privaciones de libertad al no dispuesto a  doblegarse, ante cualquier cosa que ellos pretendan.

Catorce meses en prisión por iniquidad, te cambian, lo quieras o no,  aunque reconozcas que en tu destino no estuvo pasar por cosas aún peores, como las que vivieron y sufren, miles.

PODER TITIRITERO

El daño antropológico causado en estos casi treinta años late en cada calle por mas fingida  aceptación o negación que exista entre la gente. Varias  generaciones cargadas de ignorancia y de miedo desviven (la vida no es eso) frente a un todavia poderoso aparato represor,  millonario a base del saqueo institucionalizado.

Hay que agregar además, que tanto dinero y corrupcion les resultó insuficiente, y tuvieron que liarse con el negocio de las drogas para convertir a Venezuela en un narco-Estado, con red operaria de lujo, manejada desde las cúpulas militares.

El poder mal empleado es algo tan siniestro que ahora la imagen mundial es la del sórdido gobierno venezolano buscando mantenerse dentro de los indecentes gobiernos del mundo.

La bondad es la recompensa del bien; el mal es la recompensa del mal, señala un proverbio  japonés, creo recordar.

Derechas, izquierdas son iguales.  El amo es el dinero, el poder es titiritero y los hombres esclavos de la oscuridad del alma.

Remota justitia, ¿quid sunt regna nisi magna latrocinia? escribió  San Agustín (354-430) en su libro La ciudad de Dios. Quitada la justicia, ¿qué son los reinos sino grandes bandas de ladrones?

El mundo ha sido testigo de lo ocurrido en Venezuela: jóvenes asesinados, ultrajados, torturados. Muchachos que estaban sólo protestando se convirtieron en pesadilla para familias enteras que fueron desmembradas. Perseguidos por pensar distinto, por denunciar delitos que se cometían desde el Estado; instrumento para arrasar sin contemplación al otro; garito de mafias, narcótrafico y corrupción.

Las historias humanas de las víctimas han ido procesándose, pero el universo de ellas es tan amplio como el éxodo de mas de ocho millones de venezolanos y el espejismo  de la selva de Darien (frontera entre Colombia-Panamá), por donde huyeron muchos para terminar siendo martirizados por otras  redes de crimen organizado. La secuela de la huida por alli es estremecedora: niños ahogados, agresiones sexuales; larga lista de embarazos no deseados; asesinatos. Muchachas arrastradas a la prostitución.

No negaremos que hay naciones que han pasado por guerras brutales. Lo ocurrido en la misma Europa, durante el periodo de la guerra de los Balcanes, (1991-2001) además del horror de plantear una limpieza étnica, una vez mas, como  la que está ocurriendo con Palestina, ha destapado algo todavía mas espeluznante: hubo turismo -Safari Sarajevo- acompañando a ciudadanos adinerados para que, desde altas y controladas colinas, tuvieran la oportunidad de asesinar a seres humanos, con rifles de alta precisión.

No hay que olvidar que los cientos y miles de venezolanos que iban caminando juntos, protestando por  las principales ciudades, en diferentes períodos, tambien fueron asesinados por francotiradores, apostados estratégicamente, desde altos edificios,  con toda la impunidad y cobardía del gobierno.

BLANCA PALIDEZ

Tampoco podemos olvidarnos de la primera y segunda Guerra del Congo (1996-2003), menos mencionada porque África al igual que Venezuela, solo es importante a la hora de calibrar la balanza, hacia el negocio de sus recursos naturales. Conflicto especialmente cruel porque la agresión sexual sobre menores, como arma de guerra, fue y todavía es, estigma pulverizador de núcleos familiares.

Seis millones de fallecidos y mas de cinco millones de desplazados son datos de la dimensión de ese infierno.

Ahora mismo en Europa ya desde hace más de cuatro años, Ucrania. Cuando los intereses geopoliticos se entremezclan, la incapacidad manda. Cuando el primer mundo no es capaz siquiera de detener esta conflagracion, conviene deshojar el futuro.

Aunque Venezuela no ha padecido en apariencia ninguna guerra exhibe mismas consecuencias: perdidas de vida y lesiones, desplazamientos forzados, hambre y pobreza, colapso de servicios básicos, destrucción  de infraestructuras, inflación y crisis de suministros, desviación de recursos. Sin mencionar lo impalpable.

A los venezolanos nos metieron en lo podía llamarse una guerra ideológica. Chávez, en su profunda ignorancia, hizo creer que era el mesías del pobre contra el rico.  De izquierda buena contra derecha mala. Pero el no era de izquierdas, aunque su apoyo mayoritario fue ese. Poco se habla de la derecha que tambien lo respaldó para pactar el continuo reparto de riquezas, la de los amos del valle de Caracas. Implantó la represión contra los que no creyeron en su invento llamado Socialismo del siglo XXI. Su consejero, Fidel Castro, le dio la gruesa biblia para aniquilar las bases democraticas y controlar al pueblo.

A ese Estado represor se le unieron, documentado está, lote de cinco mil ciudadanos cubanos (desempleados de la antigua URSS), infiltrados en todas las instancias de poder, minando todo alrededor, para que se entienda de lo que han sido capaces los que aún no quieren desprenderse del poder y ahora juegan a ser mansitos conciliadores.

Los organismos internacionales mostraron blanca palidez ante las denuncias que les llegaron, debilitadas por la manipulación y compras de conciencia, marca de fábrica del chavismo-madurismo.

Dentro de Venezuela la represión hizo del miedo conducta, mientras se lograba sobrevivir con pensiones y salarios que eran céntimos de dólar, al mes.

SINSENTIDO

El negocio redondo: el gobierno que empobrecía creó la venta de comida  "solidaria", con la que nuevamente se volvia mas millonario, no porque lo comprara a precios accesibles, sino porque los insuflaba, al adquirirlo en otros paises. Creando mafias y sobornos en todo el tinglado nacional.

Surrealismo (¿comunismo?) parasitario. 

Sin electricidad. Sin agua. Sin gasolina. Sin gas.
Las zonas industriales se convirtieron en pueblos fantasmas. Todo lo que tenía que ver con el desarrollo de Venezuela, industria petrolera y los sectores de su fuerza productiva, fueron expropiados y llevados a su ruina; ahora aún mas colapsados por desuso y falta de infraestructuras modernas.

Entendemos era el sentido del sin sentido.

¿Ese es el coste de no haber sabido sembrar el petróleo?

Actualmente hay cortes de electricidad en estados de hasta doce horas diarias. Lo normal son seis, ocho, diez. Solo Caracas se salva de  estas restricciones.

Los que emigramos por necesidad y sin desearlo, sabemos de sacrificios. No quedarán documentados en organizaciones mundiales, lentas y burocráticas como las que investigan torturas y asesinatos, pero fuimos llevados a situaciones marcadas por el desvivir. 

Sabemos del esfuerzo de mucha gente fuera y dentro de Venezuela. Familiares que van inquebrantablemente a visitar sus presos, a llevarles algo de comida dentro de tanta escasez. Siguen luchando dentro de la desesperanza.

POLARIZACIÓN

La irresponsabilidad, crueldad y soberbia del chavismo-madurismo ha sido tan desproporcionada que ni siquiera informaban a familiares sobre los fallecimientos de sus deudos en los centros de reclusión y tortura. Muchos se enteraban después, tras búsquedas llenas de agonía, y  cuando ya habían sido enterrados, haciendo que el nudo de tanta ignominia  sea aún más difícil de desatar.

Han metido presos a menores y niños.

Por eso me viene a la mente el término "suerte" sobre mis amigos, porque convivir en la insalubridad del Helicoide, entre ratas que salían de los colchones agujereados, es ahora una insospechada anécdota.

Pasar por revisiones médicas al salir de prisión y someterse a intervenciones quirúrgicas, como en las manos, debido a los los golpes recibidos para forzar confesión falsa, es parte de un pasado reciente, que aún deben asimilar.

Ambos están con tratamientos psicológicos y psiquiátricos.

Desde que vivimos en España hemos sido testigos de una polarización muy exacerbada. Como el resto del mundo, tal vez. Con una forma de hacer política que realmente produce vergüenza ajena.

Aquí  los partidos tienen garantizada su sobrevivencia, a traves de fondos públicos. Por paradójico que suene, se les siente poco dispuestos a trabajar por el bien común, por la gente que los mantiene con sus impuestos.

Si gobierna la izquierda, la derecha asediará  y acorralará para que no puedan gobernar.  Y viceversa. Los planes para el bienestar social sufren boicot y son aprobados in extremis.

La sensación de caos e ingobernabilidad que transmiten los medios de comunicación en este país de monarquía parlamentaria, basada en un sistema de democracia instucional, no es real. La separación de poderes mal que bien funciona y la descentralización autonómica también,  aunque en los errores todos busquen enturbiar las responsabilidades, establecidas en la Constitución de 1978.

Vienen elecciones.  Sabemos que ninguno de los dos partidos mayoritarios solucionará nada a menos que unan esfuerzos por una España mas grande.

En la tierra de Cervantes y Unamuno no sabemos por quién votar. Cuando hayan elecciones libres y democráticas en Venezuela, elegiremos bien.

La ingenuidad va abandonando los poros de la piel en la experimentación de la vida misma.

¿MEDIADOR?

Entre España y Venezuela en todos estos años se han tejido diferentes madejas. La corrupción  da para mucho. En Madrid hay barrios de lujo donde los bolichicos* compraron edificios  enteros y tienen propiedades por toda España. Partidos políticos fueron capaces de esconder prófugos venezolanos, de la justicia internacional. Hilos finos del ovillo que busca ser dificil de desenredar.

En todo momento hay que mantener la calma animosa de la propia conciencia.

Rodríguez  Zapatero está  defendiéndose de las cosas que hizo allí y aquí.  Nunca fue un mediador por Venezuela.  Siempre lo supimos los venezolanos.  No agregaremos nada mas.

La deuda financiera y social hacia el país es enorme. Nuestros bienes llegaron hasta Hollywood. Por una pelicula que aún siquiera se ha comenzado a rodar,  supuestamente sobre la vida de Toussaint L’Ouverture, Chávez le entregó al actor Danny Glover 28 millones de dólares.

¡Que poco gracioso resulta ahora el protagonista de Lethal Weapon!

Con las maletas  que se han movido por el mundo, esta cifra pareciera no tan significativa, pero en 2007, esa suma representaba 60 mil 200 millones de bolívares al cambio del dólar oficial. Más de 112 mil millones en el mercado paralelo.

También ese mismo año, variación  del mismo algoritmo: el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un financiamiento de  211 millones de dólares para Venezuela, destinado a la ampliación, descentralización y construcción de infraestructuras para el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. De la planificación  de siete centros, sólo se edificó uno, en Caracas, sin que nadie asumiera responsabilidades sobre el destino del resto de los recursos, desaparecidos en acción.

Lo mismo sucedió  con las donaciones y ayudas recibidas para las víctimas de la tragedia de Vargas de 1999. Se perdieron en el lodazal. No fueron pocas.

Los que usurpan no rinden cuentas.

ESPESA REALIDAD

Seguimos los seres humanos anestesiados,  sin asimilar y practicar propósitos, enseñanzas, principios, buena voluntad y sentido común.

El mal existe; si lo amparas, permitiendo su entrada, se convierte en la desventura del ser.

Venezuela llevaba antes de estos ya veintisiete largos años, cabalgando en corruptelas. El que denunciaba era castigado y culpado. Los pseudointelectuales  y periodistas  capaces de escribir mentiras sin titubeos, sin sentarse a cavilar la consecuencia de no escuchar y registrar la verdad. De contrastarla.

Los medios de comunicación fueron ocupados por afines al poder.

Familias enteras desbaratadas. Militares, policías, profesionales, campesinos, estudiantes; juzgados por tribunales que tenían el mandato de acabar con la disidencia. Se inventaron juicios, manipularon testigos. Todo lo que se pueda contar se queda corto ante la espesa realidad.

Hasta tenemos una banda de delincuentes de notoria fama llamada el Tren de Aragua que formaría parte de un experimento transnacional del régimen dentro de una guerra híbrida a escala internacional.

Seremos tambien muchos los sobrevivientes de este gran terremoto vivencial, parecido al deslave de Vargas y sismo reciente en el mismo estado de La Guaira. Gran fisura emocional que habrá  que sanar con las mejores herramientas  que tengamos.

Mucho se habla en esta España de la memoria histórica.  Numerosos son los que no desean que se estudie el pasado de la mal llamada guerra civil (1936-1939). Muchos agujeros pendientes, fosas llenas de cadáveres; familias enteras marcadas por el dolor visceral producido por el bando que llegó  al poder dando un golpe de estado.

"Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo»,  escribió el filósofo español George Santayana. Hay que superarlo para no emular patrones.

El que tiene miedo de ir hacia allí es porque mucho teme.

RECONCILIACIÓN

El daño generacional causado es enorme. Todo tendrá que ser reconducido. A Venezuela  le toca no copiar a ningún país, a menos que esa  nación haya demostrado verdadera evolución en sus prácticas sobre reconciliación nacional. 

¿Existe alguno?

Descartada en ese sentido España para Venezuela, porque aquí se ha vivido un trauma transgeneracional, producto de cuarenta años de tiranía que insiste en persistir.

Por no ser capaces de enseñar bien la historia, ahora mismo, hay un brote de fascismo, tan opaco como sedoso.

Mis amigos al hablar de su experiencia no se victimizaron. Hablaron mas bien poco de lo mucho que tienen que contar. Concentrados como están, en recuperar sus vidas.

No han sido los únicos.  Para robarse propiedades, llámense tierras, casas, fábricas, hoteles, casinos, bodegas, queseras, fincas, haciendas han utilizado el mismo y aparatoso mecanismo represor.

Franklin  Brito, inmolado de esta ruindad.

Al despedirme de ellos les dije que se cuidaran mucho. Me arrepentí de pedírselo porque enseguida comprendí que ellos siempre se protegieron; no hicieron nada para ser arrastrados a un secuestto y posterior encarcelamiento. Sólo se los dije porque no quiero que les pase más nada. Por puro egoísmo.

Me dieron a entender que ellos seguirán trabajando por lo que creen. Siempre ocupados, hicieron estudios académicos adicionales, tienen cinco o seis especialidades en derecho,  para llevar los casos de sus clientes a los mejores resultados.

Comprendí entonces que mis amigos son junco fresco y vivo, enriquecido por aguas cristalinas.

No se doblegaron.

Confío en esta estirpe de gente nacida en este suelo de gracia, que sí define a la amplia mayoria de los venezolanos.

*  Los bolichicos son un grupo de jóvenes empresarios venezolanos que amasaron fortunas multimillonarias durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro gracias a contratos públicos otorgados a dedo, con denuncias de sobreprecios y corrupción.













domingo, 24 de mayo de 2026

Ole Nydahl



Años atrás subía el cerro El Casupo (Valencia, Carabobo, Venezuela) y bajaba un chico que conocía, estudiante de medicina, que me dijo que fuera a la sede del Colegio de Ingenieros porque se iba a presentar un lama de origen danés, representante de una de las escuelas del budismo tibetano. Su entusiasmo fue tal que fui porque entendí  que no debía  perdérmelo.


Con auditorio lleno, vi y escuché a Ole Nydahl (Copenhague, 1941- Immenstadt, 2026),  un hombre vital, cargado de energía, que habló, principalmente esa noche, sobre la muerte.

Tomé  refugio y me colocó  un precioso  nombre tibetano que anotó su concentrada  esposa Hannah Nydahl (Copenhague, 1946-2007), maestra y traductora.

Conocí  a Mahakala y su ardiente figura me cautivó entonces como hasta ahora.

Cada vez que Lama Ole Nydahl  fue a Venezuela  intenté ir a donde se presentaba y me hice estudiante de la sangha mas cercana.

Viajó  por mas de 25 años a nuestro país, principalmente los meses de diciembre, aunque en sus últimos viajes lo hizo a  principios de año. Lo hizo buena mayoría de veces, junto a  su esposa Hannah, lama también  maravillosa, cargada de una serenidad  profunda, inspiradora.

Su energía además  de arrolladora tuvo siempre gran magnetismo y al pasar los años, en vez de disminuir, aumentaba.

Tuve la oportunidad  inclusive de ir al aeropuerto a buscarle, junto al grupo de voluntarios de Caracas Karma Kagyu, después de haber sobrevivido a una caída  desde el cielo, por no abrir a tiempo el paracaídas, y lo que vimos fue a un hombre, apenas tres meses despues del accidente,  apoyado en un bastón  que insistía  en cargar su maleta.

La última vez que estuve muy cerca de él, fue en la que creo fue su última enseñanza sobre la transferencia de conciencia (Phowa) y su poderosa energía esa vez, después de tantos avatares de la vida, dejó huella en mi alma.

Fue discípulo  del XVI Karmapa, Rangjung Rigpe Dorje,  y fue profecía cumplida dentro de las enseñanzas budistas de esta rama tibetana conocida como Camino del Diamante.  Autor de libros, maestro espiritual portentoso, fundador de más de 650 centros budistas Karma Khayu, en el llamado mundo occidental. Infatigable, accesible, espontáneo y libre.

Los últimos años que volvió a Venezuela ya había muerto Hanna como ahora él, trascendido  este 18 de mayo de 2026.

Los que aún no conocemos nada sobre la muerte, después de mucho experimentar, sabemos justo donde se encuentra ahora, pleno y liberado.

Recuerdo inclusive la vez que se presentó en el Teatro Municipal  de Valencia, lleno total. Su entrada al escenario fue un ademán para  que dejaran  de aplaudirle  y una reverencia a todas las figuras culturales que se reflejaban en los adoquines.

Tenía mucho entusiasmo por todos los seres humanos y nosotros siempre creímos que por los venezolanos  aún  más,  en ese ego colectivo que poseemos, de creer que aún somos mas especiales que el resto.

A los años de enviudar se casó  con una profesora de yoga venezolana, de la que se divorció,  para casarse nuevamente después y tener dos hijas.

La vida  de Lama Ole Nydahl  no tuvo desperdicio, desde su encuentro con su maestro, fue una aventura, cargada del firme propósito  de enseñar, al mayor número  posible de seres  humanos, el valor de la meditación  y la trascendencia  de la energía  que nos une a todos y a cada uno, a los rincones del planeta, y del universo.

Mi corazón se entristeció  con su partida, pero se alegró  mucho más  de haber coincidido con él  en esta vida.

Gracias maestro.

Contigo aprendí aquello  que bien guarda mi corazón y que las redes sociales jamás podrán  transmitir (con tanta mezquindad inherente), que pocos descubren al juzgar; sin plenitud.


Libros de Lama Ole Nydahl: 

https://lama-ole-nydahl.org/es/books
https://budismo-espana.org/bibliografia/


 

 



     
 

martes, 28 de abril de 2026

A la venezolana

 


El sábado 18 de abril se llenó la Puerta del Sol de Madrid, como si fuese la Noche Vieja de cualquier ultimo dia del año, para la ceremonia de las uvas y de las campanadas.

Asistencia total.  De venezolanos.

Desde las doce del mediodía se empezaron a reunir allí para el encuentro con María Corina Machado, dirigente y líder de la oposición, premio Nobel  de la Paz, pautado a las seis de la tarde.

Las imágenes televisivas hablaban por sí solas y hasta parecía que había mas gente que el día de Nochevieja. Sobre todo, porque en esa noche hay mucha organización  y aquí era un bululú de gente. Con dispersión por las calles Preciados y Montera.

Dicen que la plaza puede reunir unas 15 mil personas. Se contabilizaron unas 11 mil, según escuché.

No asistimos al encuentro (pese a la invitacion de algunos alborotadores) y por television regional vi los últimos minutos del discurso.

La tarima pequeña tenia unas letras que ya reflejaban el espíritu del encuentro: A la venezolana. Es decir, a la algarabía, con  musica y tambores. Con alegría, pese a los desmayos, que también hubo. La idiosincrasia criolla, viva mas que nunca,  rompedora como es,  de protocolos.

En el tablado, vimos a María Corina ataviada con rosarios multicolores. No sabíamos que había fervor religioso en el encuentro, pero fue reflejo de lo sabido: la lucha del pueblo  venezolano es espiritual. Sin planificarse, hubo esa suerte de coincidencia, manos alargándose para regalarle cuentas de oración.

El juego visual de las imagenes de TV Madrid,  recordó los collares de protección de los Orichas que también son  comunes en nuestra tierra. La  diferencia estaba en los crucifijos que se veían en la franela blanca que llevaba puesta ella, vestida con sencillez.

Rosarios entregados por muchas mujeres venezolanas que hasta el último momento, ya subida ella al vehículo para marcharse, se los seguían regalando.

A un lado del gentío, me contaron despues asistentes a la multitudinaria reunión, hubo una pareja de venezolanos, arropados por todos sus paisanos, que tenían un gran póster a todo color, en el suelo, con los rostros de Nicolás Maduro y Cilia Flores: 3 meses presos. Allí hubo catarsis.

La visita a España de María Corina Machado ha revelado certezas e incomodidades. 

Vimos a una mujer crecida como líder, sensibilizada mas que nunca con el dolor de todos los venezolanos.  Se abrazó  a gente que no veía desde hacia mucho tiempo, personas que fueron torturadas, que estuvieron presas por nada; periodistas que tuvieron que pagar con cárcel, solo por informar al resto de sus conciudadanos.

Buena mayoría obligada a huir de su propia nación por el antojo febril de quienes aún obstentan el poder, sin siquiera haberlo conquistado, y dejando a su paso, el mayor daño posible.

Vimos en ella la vehemencia  de quien ha sufrido  encierros y la fuerza de la constante resiliencia. Verdades no complacientes. Eso nos gustó.

Sentí incomodidad al verla con Núñez Feijoo y otros representantes de la derecha española, y Vox.

Las pocas veces que me ha gustado Ayuso es cuando habla de los venezolanos. 

Así como nos gusta poco Gabriel  Rufián cuando habla de Venezuela y defiende a izquierdistas que han ejecutado indecoroso papel, por el supuesto bien hacia Venezuela.

Siempre que he hablado con simpatizantes de izquierdas que me decían que Maria Corina era de derechas, les decía que no la veía así, sino como defensora de unos valores, que en Venezuela, cayeron en picada por unos regentes, borrachos de poder, enquistados en miseria humana.

Un buen amigo mío  me hizo ver la trascendencia de no dividirse entre derecha e izquierdas, cuando lo que se defiende es la libertad y el regreso de una buena democracia,  que supere la anterior,  porque la que teníamos antes de los chavistas-maduristas, fue el origen de este mal.

Una semana despues de la visita de Maria Corina se pueden deducir muchas cosas. Escuchamos tantas opiniones positivas y negativas, que solo podemos deducir que la neblina, densa y multicolor, unida a la kalima y barro derrtido del desierto del Sahara -que llega a la península iberica-, estuvo a punto de ensuciar todo lo alcanzado.

Al principio quisimos hacer este articulo contrastando todas las opiniones que escuchamos. En el justo momento de ponernos a escribir sentimos que no valía la pena.

No intentamos tampoco convencer a nadie de nada.

Venezuela, despues de lo ocurrido por orden de Trump, poco ha cambiado: sigue la injusticia social. El maquillaje no va surtir ningun efecto real en la población. Siguen personas injustamente presas, siguen encarcelado, sin justificacion a cualquiera que se les antoje; siguen muriendo y siguen sin dar ninguna explicacion al mundo, de por qué ocurre todo esto.

Existen dos Venezuela:  de los que no tienen derecho a nada porque ni siquiera las pensiones alcanzan para comprar alimentos; y la dolarizada, de los que por las razones que sean, pueden tener una vida dentro de una nación que lleva mas de veintisiete años convertida en victima de sí misma.

Inmersa en la redención por collares, en la lucha espiritual, esperemos, a punto de desencadenarse.

Observando el todo,  de una manera mucho mas sencilla, podemos deducir: los venezolanos lo tenemos más facil de lo que creemos.

Puestos en elecciones honestas, elegir entre asesinos y luchadores por el cambio, todos sabremos por quiénes votar. 

domingo, 12 de abril de 2026

Estrechos y ajenos



Decidí  ir de al supermercado chino mas cercano -el que me gusta-,  a comprar  pasta fetuchini de boniato.

No estaba muy lleno, encendido como siempre el alto volumen  de la voces de los empleados  y clientes asiáticos.  Suelen hablar muy alto y con unos tonos estridentes, en contrase con los pocos latinos y españoles que casi susurran, porque sienten que han entrado a un templo, al encontrarse todos los ingredientes juntos para hacer apetitosas recetas  exóticas que inundan las redes.

Escogí dos o tres cosas mas y fui a pagar. Pedí  una bolsa porque olvidé  la de tela que normalmente  llevo. La cajera me extiendió una bolsa usada, arrugada. Le pedí que me la cambiara , que me diera una nueva. Ni siquiera quise pedirle explicaciones y preguntarle si la usada no me la cobraría, me la regalaba. Siempre creemos que el idioma es barrera, que su falta de tacto es irresponsabilidad cultural.

Ella se puso a hablar en su idioma con la compañera cajera de al lado y colgó  la bolsa vieja en un gancho  como si se tratará de un objeto preciado, mientras intercambiaban comentarios y me miraban, creo que burlonamente. No soy experta en ojos rasgados.

Al momento de devolverme dinero en efectivo me dio un billete de diez euros en el peor de los estados... Le pedí que me lo cambiará y lo hizo, sin chistar, pero igualmente intercambió palabras con la otra  cajera... que no entendí porque ni siquiera identifiqué si era chino mandarín.  No lo parecía.

Al salir tuve esa sensación de estar muy equivocada. Los asiáticos entienden  (nos entienden) y en buena mayoría de veces, mejor que nosotros mismos.

Somos nosotros los que estamos errados.

El respeto a las culturas ajenas no puede alejarnos de un principio: todos somos iguales y a la primera de cambio, la falta de conciencia suele conducir a los mismos  recovecos, sobre todo en la cotidianidad.

Estamos acostumbrados  a ver asiáticos  muy en lo suyo. Ahora ya sabemos que quieren, con o sin motivo, jugársela por nada.

Sentí no valía la pena llamar al encargado, ni grabar las voces de la burla o lo que fuera que estuvieran hablando, ni siquiera elaborar  una reseña en Google, que tanto cuidan  ahora los establecimientos.

Ya lo sabemos. La calle es dura. Los comercios, estrechos  y ajenos.


Foto: https://share.google/oA0fyYzDAihsn0JT3

sábado, 4 de abril de 2026

Pasta Pizza Burritos

Pasta con caraotas y taja'


Aunque no se lo crean, eso resume a la Venezuela  de hoy, todavía sin terminar de sacudir demonios y esperpentos.

Desde la detención del presidente Maduro y la muy cuestionable Amnistía decidimos guardar silencio en bien del acoplo de las energías  burlescas, del propio destino venezolano.

Pasta. Plato único que amamos con locura.  Cuando a mi madre española, una vecina le enseño a hacer la salsa para acompañar, al mas puro estilo criollo, este alimento descubierto por Marco Polo en su viaje a China; nuestra vida de niños cambió,  aunque a mi padre no le entisiasmara tanto, fiel a su sopa de ajos.

Los espaguetis y los venezolanos son casi la misma cosa que las arepas. No falta un plato de pasta en ninguna casa, hasta mezclado con caraotas (alubias negras), aunque eso,  algunos, lo interpretan como marginal.

Pasta hasta con un simple queso  blanco rallado (llanero todavía mejor), era la satisfacción mas cómoda, barata y elemental de las familias antes de que comenzarán a gobernar hace mas de 25 años los chavistas. Si se le agregaba plátano frito, maduro o pintón; comida completa.

Pero llegó un grupo de venezolanos, nada extraterrestres, que tenían en sus corazones ese sin sentido tan perturbado y perturbador, de que a ellos se les debía algo, porque mientras unos tenían lo que ellos deseaban, no eran felices.  Podríamos decir que gobernaron con resentimiento pero eso sería muy superficial. Porque hay que agregar capas sutiles y escandalosas de unos años de muertes, persecución,  violencia, caos, hambruna y todo lo que se pueda agregar de este pequeño holocausto caribeño, con un éxodo masivo nada despreciable.  Para que vivieran a sus anchas los chavistas y acólitos, debían morirse, callar y marcharse, todos los demás.

El pais con todo y sus riquezas al parecer les quedó  pequeño, y entonces como ya se sabían  demasiados malos o demasiados canallas  para detenerse, se metieron a narcotraficantes, con el aparato  del Estado a su favor.

Empezó a gobernar, la otra pasta,  que mueve todos los hilos. Compra, vende, asesina. En  todo el mundo, en Venezuela, con notorio ensañamiento.

Los condimentos de esa otra pasta  son muchos mas variados que los comestibles. Porque nadie en su sano juicio haría unos tortelonis, rellenos de cianuro para envenenar a los suyos. Pero esa infraestructura que es el dinero no perdona a nadie. Todos los superpoderosos se descubren a si mismo ante el Dios Billete.

Pizza. Hasta que no probamos una de las buenas, con los mas simples ingredientes, si acaso dos o tres, y una masa lenta y fermentada, entendemos que nos gusta cualquiera. Los sentidos y el hambre sucumben ante horno y lumbre, calor y aromas,  sabores que hacen que el paladar salive.

Los venezolanos, a la cabeza del Caribe, hijos de guerreros, planificadores de oficio, insatisfechos constantes,  nos encanta improvisar, inventar y agregar muchos ingredientes a la masa, creyendo que satisfacerá más. 

Luego  viene el empacho. También  las diarreas,  aunque visto de un modo mas pragmático, esto último  es  necesaria limpieza corporal.

La pizza también tiene el goce de ser redonda y sujeta a repartición.  Partidos los trozos, todos nos avalanzamos sobre ella a matar el hambre.

En esa pizza que ha sido Venezuela la distribución  ha sido asquerosa.  Desde siempre.  No hemos tenido ningún tipo de respeto. Los de antes y los de ahora, prestos siempre al saqueo. Los apellidos mas rimbombantes, desde los Ford hasta los Rodriguez, hasta los mas comunes, han creído que tienen la capacidad  y el derecho a hacer y deshacer frente  a todos, y sobre  una inmensa mayoría que tiene cuando menos, algo de conciencia.

Se acaba de descubrir por cierto que la conciencia no está  en el cerebro. Por lo menos se están visibilizando cosas obvias.

Burritos. Es posible que esa sea la cena de muchos de los presos que se encuentran en cárceles norteamericanas.  Una comida muy apetitosa para millones de personas que hasta tuvieron que inventarse una cadena mundial de comida mexicana para extenderlo por el mundo.

También  se rellenan. Los hay de sabores muy artificiales y otros mas autóctonos.  Recuerdan pasado y tradiciones también.

En el modo supervivencia son  un manjar, combinado  con flatulencias porque la industrialización, nada bueno  ha apuntado hacia la salud y calidad  de vida.

Si nos ponemos creativos los burritos, han sido ellos,  los gobernantes, todas y cada una de la piezas de la maquinaria chavista-madurista. Ya vendrán  los tiempos en  que tengamos que darles las gracias, porque la carga de su maldad será la libertad de haber trascendido y abrazar el  horizonte real.

El título al artículo  lo encontré en la calle, caminando por este entuerto desenroscado, que es Madrid. Es una cadena de comida italiana, mareando el paladar de la humanidad.

Franquicias revestidas de dignidad.

lunes, 27 de octubre de 2025

José Gregorio





 A propósito de la canonización de San José Gregorio Hernández, el médico de los pobres.


El pequeño pueblo de Isnotu (estado Trujillo, Venezuela) es sencillo.Tanto, como la fe.

La fe sólo tiene dos vertientes, viene por defecto de fábrica. Es un regalo. No todos la reciben y su carencia la sienten tan cruda como escalar inalcansable montaña.  Ella, en sí misma, es una vibración potente, siempre encendida, nutrida por trascendencia; por la trashumancia del ser.

Las paredes de las casas de Isnotu tienen colores de pinturas diluidas en agua de río.

Allí, hace muchos años cuando fui a conocer el pueblo donde nació José Gregorio, encontré un columpio.  Me mecí.

Le pedí  a mi amante  -de turno- que empujara con mayor fuerza para aproximarme al cielo.

Cada quien interpretará lo que tenga dentro.

Fue entonces cuando palpé a la alegria, caliente y fresca; rubia, como mi sed.

Mecerme  me hacía crecer y sentir vértigo en el estómago, tan estrecho como la tabla y las cadenas que sujetaban ese juguete al viento,  con olor limpio, a sudor y hierro.

Siempre he jugado. Lo hago constantemente.

Pero no te equivoques. Aún vivo en casas transparentes.

Isnotu ya olía a Santo. Incadenable. 

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Shade

 
El metro de Madrid, lectura del mundo


Todos los días a las seis y media de la mañana llego a una estación de metro. Ya a esa hora hay un músico tocando melodías.

He recordado que en  primavera le  gustaba iniciar el día con la interpretacion agridulce de Shade of my heart, de Sting.

Llevo ya varios días subiendo al vagón con esa melodía en mi cabeza. Una canción que si mi memoria no falla fue tema y/o compuesta para la pelicula The professional, un asesino a sueldo que tenía una relación maternal con una planta, y paternal con una adolescente que quedó huérfana, por acciones identificas a las que el perpetraba; en un inusitado acto de compasión.

Antes de llegar a mi destino veo a muchas personas leer en el metro. No solo hay móviles y cascos como le dicen aquí a los auriculares. También hay libros físicos, gruesos y pesados.

Se descubre además  que entre las caras de aceptación  del destino, del ir a trabajar con suerte para satisfacer necesidades basicas, hay rostros de entretenimiento y risas por las banalidades de las redes; y está la gente que reza.

Mujeres u hombres, mayores y hasta más jóvenes, que tienen sus ceremonias con discreción,  sentados en el metro.

Pensamientos, meditaciones y ritos  de trascendencia.

Y como Madrid es un paraíso de identidades, el otro día me encontré a una mujer de rasgos asiáticos que en sus manos cargaba un libro, ya sin tapa, que enrollada como  un pergamino, escrito en coreano, de papel suave y ligero, como el de las biblias. Leía y cerraba los ojos, y bajo la mascarilla, se podía advertir el susurro de sus deseos.

Ligera, vestida con colores neutros, contrastaba  con  los otros viajeros.

Había en ella la profunda reverencia que seguramente lleva cumpliendo en muchas vidas.

Todo ello vino  a contrastar meses después  cuando irrumpió  un rapero venezolano cantando sobre el desarraigo y el gran deseo de poder abrazar a su mamá,  mientras sobrevive en Madrid,  como nunca se lo imaginó, cantando en el metro, bajando y subiendo, todo el dia, para comer y poder dormir bajo un techo.

Leer, rezar y cantar. Combinación humana para vencer el desaliento.

jueves, 18 de septiembre de 2025

Despiece




España es un país  que asesina a toros desde una plaza, especie de escenario hueco para celebrar un acontecimiento en las que hay vestimentas coloridas, musica, mucho postureo y alcohol.  Cuatro cosas habituales por estas tierras al momento de salir de las cuatro paredes del hogar.

La semana pasada se despertó  un debate en la televisión, dada la postura aventajada e inmisericorde  de una invitada en un programa de la televisión nacional.

La conciencia es superficial en algunos: la revisten de arte, pero se cuidan mucho de exhibir las fotos de cómo es el despiece final, de este maravilloso animal, que no merece ni la forma en que muere, mucho menos imponerlo, en las preparadas y penosas condiciones al duelo.

Visito Barcelona  muy a menudo y celebro que en esta ciudad se hayan prohibido las corridas de toros desde 2010. La plaza de toros es ahora un centro comercial,  de arquitectura audaz que conservó  y levantó pilares para revestir todo el espacio. Recorrerlo  es como un triunfo que esparce hasta alegria

Pero en Madrid se celebran las fiestas de San Isidro con  carteles de las corridas. Se agotan entradas y se exhiben los que no tienen otra cosa mas que hacer que defender lo que cada vez es más incoherente defender.

Si un animal  muere por tus manos, no le llames arte.  Mucho más cuando el show está  tan bien preparado, con siglos de conocimiento para ir endureciendo aún más las condiciones del animal indefenso ante el verdadero verdugo que es el ser humano.

A lo largo  del año, en las festividades de muchos pueblos las principales atracciones  son los toros por lo que todavía es una empresa portentosa, que además recibe subsidio estatal.

Mientras en los colegios van enseñando muchos principios y códigos para vivir una mejor vida, cara a una nueva humanidad, el consumo de carne animal aumenta y el tema taurino pasa por debajo de la mesa.

La fiesta brava no es sólo uno de los tantos temas que separan a los españoles. Son muchos. Estamos en tierras resbaladizas,  con falsas ideas sembradas como estacas. Las estacas, acuérdense bien, dividen; nunca florecen, fueron sembradas muertas.

Y si bien podemos entender la admiración que despertaron en hombres como Heminway los toros de lidia, mientras disfrutaba de su vida aventurera para construir sus novelas, creemos que la efervescencia  hacia los toreros es un desprecio a la vida.

Cuando vamos paso a paso estudiando parte de la historia española para entender a nuestros ancestros, vemos que España sigue siendo dos vertientes, dos caras.

Los que luchan por construir la memoria histórica  y los que quieren desparecerla.

Si los posiciones no se reconcilian perderá la conciencia colectiva, que tanto tiene que aprender de lo que podría ser un debate nacional, buscando amor y justicia, a la par.

Pusieron a disposición de todos los españoles en la televisora nacional la pelicula El maestro que prometió  el mar, de la realizadora Patricia Font, drama histórico sobre una de las miles de almas nobles desparecidas por sus ideas,  por soñar con un mundo mejor.

El acto de reconciliar tiene mucho que ver con el despiece: hay que separar los órganos más perjudicados y emitirles las vibraciones exactas de la sanación.

Otro asunto es el toro asesinado para gloria de la ignorancia. Sus pedazos igual se venden y se comen en cualquier bacanal, por menos ostentosa que sea.

Siempre celebraré  la anécdota familiar de mi hermano mayor, que fue llevado, muy a su pesar, a la plaza de toros,  y se alegró  con toda su fuerza de niño de seis años, cuando una cornada hizo que el torero fuera asistido, abandonando  la plaza.

La inocencia es mas sabia  que la tauromaquia.

Esperemos que mas pronto de lo que esperamos, sea respetada la vida de este ser sintiente, que sólo cumple  en la naturaleza su sagrado papel como todos los animales.

A los dos días los medios de comunicacion y las redes dejaron de hablar del tema taurino. 

Así vamos por la autopista online de la superficialidad. 












lunes, 8 de septiembre de 2025

Kitty

Tierras quemadas, brotadas de quitameriendas (falso azafrán)


Durante unos días de este período vacacional me dejaron una gata negra para que la cuidase mientras sus dueñas se iban a refrescar por el mar Mediterráneo. Segundo año que repite en este hogar, ya el anterior estuvo una semana. La memoria de los gatos dicen que es frágil y el estrés que sufren cuando se les traslada a sitios desconocidos, aún mayor.

Kitty llegó escurridiza y completamente húmeda. Por el camino, se orinó. Después de ser forzada mimosamente a un baño, se metió debajo la cama y sólo salió horas después, tras escuchar los sonidos de las croquetas de pollo, distribuido al lado de la ración de comida húmeda, de acuerdo a las instrucciones de sus amas, tal y como le sirven, todas las noches.

El olfato debió también motivarla. Asimismo los atentos oídos, quizás hartos de escuchar toda la tarde, invitaciones de salir de su escondite.

Después de cenar agarró confianza.  Se quedó olfateando un poco, olió al gato de la casa, que siempre la observó con curiosidad y desdén, y se volvió  a refugiar en el ultimo rincón, debajo de la cama.

Fácil fue descubrir que en la noche y madrugada se convirtió en la reina de la sala de estar, donde se la pasaban los dos felinos jugando, ella siempre dominante y ejecutante de todas las acciones, que invitaban a correr, perseguirse, enfurruñarse y subirse a los muebles.

Durante el día, durmiendo y después de las 10 pm, disfrutando de la nocturnidad, a sus anchas.

Son gatos de ciudad, viviendo en apartamentos, vacunados,  esterilizados y tan consentidos  que hacen creer que nos pertenecen cuando la verdadera realidad es que somos, sus humanos, siervos y lacayos.

La novedad de Kitty en casa fue una de las atracciones poderosas de este verano. Al regresar a su hogar dejó un vacío y es que la personalidad de su raza egipcia, junto con el poder de su aterciopelado color negro, causó embrujo hasta en mi gato castrado. Para superarla, cayó en coma de sueño, alrededor de 24 horas.

Todo esto en un verano marcado por el calor, los traslados por Madrid mientras realizan obras por todas partes; jóvenes vomitando y  peleándose alrededor de bares y discotecas nocturnos.

Se propagaron incendios en muchas zonas, arrastrando desolación y responsabilidades, porque muchos fueron provocados por personas, lo cual desorienta aún más.

Ha sido un verano intenso, con muchos brotes de rabia e incorcordia por doquier, sin avances políticos porque no hay acuerdos entre quienes tienen que trabajar por el desarrollo de las gentes y los pueblos.

El asedio es la marca de la política española. En todos y cada uno de los temas que los medios de comunicación cuelan entre la población, empiezan a camuflarse mentiras y  noticias dirigidas a confundir, y obligar a pescar en rio revuelto.

Sin embargo los ciudadanos no son tan frágiles cómo algunos piensan, ni tan tontos, por mas coerciones y arrebatos que se desaten en las televisoras y emisoras nacionales, intentando manipularles.

Se asoman los cambios de temperatura, el bochorno del calor ya pasó, las tierras quemadas empiezan a brotarse de color lila, el inconfundible rastro del quitameriendas, también conocido como falso azafrán. 

Surgen hojas  en los madroños y álamos temblorosos. 

Mariposas e insectos  demuestran  que saben nutrirse hasta en la más terrible descomposición.

La rutina de anunciar si va o no a llover, si se acerca algún chubasco o alguna tormenta, añora esos días que llovía porque si y sin que lo supiéramos, empapándonos de vida y de autencidadad, sin necesidad de guarecernos, porque era maravilloso mojarse, sentir la sorpresa; la ruta marcada por la confianza en todo cuanto sucede.

La misma que tienen los animales en nosotros, con todo y nuestro comportamiento salvaje. 

domingo, 10 de agosto de 2025

Bicicleta blanca




Retomando mi deseo de dar vueltas por el barrio donde vivo, descubro que camino y voy por las mismas calles, por mas que me empeñe en cambiar rutas.

Sin embargo, lo voy consiguiendo. 

Ya he cruzado umbrales un poco mas toscos y también algunos mas sedientos, lo cual me hace entender ese regreso semiconsciente a lo conocido. Y no es que ande temerosa por las calles de Madrid, ni mucho menos, pero la confianza no traduce ligereza. La transparencia de su color es vital, en cualquier parte del mundo; lo hemos reconocido desde que cruzáramos Caracas en maravillosas madrugadas. Otros tiempos. Otros entusiasmos.

Así fue como descubrí, un poco más allá del centro de salud ubicado en una calle ancha y con semáforo,  una bicicleta pintada de blanco y en su asiento unas flores plásticas de colores, atada al poste, con una cadena.

Aunque no sabía el lugar exacto, recordé la noticia del pasado diciembre de 2024. Uno de los chicos, conocidos aquí como riders,  que a las 2 de madrugada iba o venía de repartir comida, fallecía justo en esas cuatro esquinas, arrollado por un automóvil que también a su paso arrancò el buzón de correos, arrastró contenedores de basura, un banco para sentarse y un árbol tuvo que ser podado y desenterrado.

Un suceso  violento e inverosímil como los muchos accidentes que no encuentran palabras con los que explicarse, en una zona residencial, con suficientes testigos para observar la forma como huyeron ilesos, conductor y copiloto del automóvil, aunque al día siguiente, el primero se entregara y después se le diera libertad provisional, bajo la investigación de un delito de homicidio imprudente.

El rider no llevaba identificación ni se ha informado hasta ahora nombre ni nacionalidad. Podía tener una situación irregular al estar trabajando para Glovo, porque a muchos les subarriendan el derecho a usar la plataforma,  convirtiéndose en falsos autónomos, en este cruel juego de sobrevivencia a la que están obligados muchos en esta España, tan ocupada de tantos asuntos, desocupada en tantos otros.

La regularización de los repartidores a domicilio que utilizan bicicletas, motos y hasta patinetes es algo que no esta resultando sencillo.

De origen latinoamericano seguro era este muchacho. Lo mas probable que venezolano. La gran inmensa de nuestros jóvenes han tenido que aceptar condiciones inaceptables con tal de sobrevivir en este país y buena parte de ellos vive por las propinas que reciben mas que por el salario que deberían recibir, explotación mas bien que los ha llevado a reinventarse y buscar soluciones que rozan irregularidades.

Lo cierto es que ese recordatorio que ha quedado allí, esa bicicleta pintada con prisa de blanco, revela que su muerte, anclada en un lugar para él desconocido, busca luz en la oscuridad de su noche.

Todos entendemos un poco la muerte y sabemos que el destino trazado implica la despedida que hayamos firmado. Pero conmueve este absurdo accidente y sus consecuencias para un alma joven, mientras observamos, todas las noches en la discoteca de la esquina, cómo cientos desperdician  la vida bebiendo y vomitando, en las aceras circunvecinas.

Es que además a estos riders venezolanos los vemos a diario por aquí.  Con su desparpajo “para echarle bolas”, a la faena diaria; su sudor ligero mientras pedalean, las chicas ataviadas con franelas manga largas, para no tostarse tanto por el sol “porque venezolana que se respete no pierde nunca el glamour”; sus sonrisas, su resuelve para todo. La energía de unos ancestros que han sido más que sobrevivientes.

Por ese lugar de Moscardó no pasará la indiferencia, ni siquiera en invierno.

Con tribulación, sin conocerte, te recordaremos. 

domingo, 2 de febrero de 2025

Año nuevo

 




Caminando por la acera vi a Mie Ling pasar por mi lado sin verme siquiera. Le llamé y la saqué de su ensimismamiento. Se disculpó, iba abstraída de un restaurante a otro, es encargada de los dos.

Le pregunté cómo estaba, por su padre e hijo, me respondió con la amabilidad que la caracteriza.

Seguí mi camino hacia el supermercado, al que iba buscando cilantro.

Justo esta semana pasada y hoy domingo el barrio de Usera estuvo colmado de numerosos visitantes (más que nunca), porque hubo la celebración del Año Nuevo Chino. Las cantidades de personas que se acercan el sábado al parque Pradolongo y el domingo al desfile o pasacalles impresionan, las familias abarrotan el metro, se arman filas kilométricas de coches por los accesos y hay una ilusión que realmente se vive con alma de niño.

Desde que vivo en Madrid he asistido todos los años a esta fiesta pero este año por razones ya más profundas para revelar aquí, me pregunté qué hacía en un lugar como este, tropezándome con la multitud e insatisfecha más que convencida, porque fue ver un poco más de lo mismo.

El año más raro que por estas calles experimenté fue el 2020, cuando por las razones que después descubrimos vi que los ciudadanos asiáticos no se esmeraron en la festividad y que para nada estaba reflejada la rata en sus celebraciones, portadora de epidemias, como muy bien vivimos, sin más nada que podamos agregar a ese vivencial recuerdo pandemia,

El año pasado vimos el destello del dragón con muchos bombos y platillos, y este 2025 la serpiente parece que va a vislumbrar grandes sorpresas. El desfile fue corto y sin muchos aspavientos. La cultura china es enigmática.

Las pantomimas las protagonizaron los leones y  los dragones, no vimos a nadie disfrazado de serpiente, aunque los que hablan de ella enseguida dicen que atrae la suerte. Ningún símbolo de este reptil entre los artistas que lucieron el colorido de las ropas, rojas, amarillas, verdes; la magia de los abanicos y los movimientos de las distintas disciplinas chinas y asociaciones que se unen a este encuentro

Rodeada de tantas personas, hombres y mujeres cargados con niños en coches, vimos a personas desfilando, esforzándose por dar lo mejor en el pasacalle, pero esta vez no hubo el derroche del 2024. Siempre reparten una especie de careta de cartón del animal del año, este año no la repartieron, por amigable que intentaron dibujar la serpiente en los afiches promocionales. Tampoco hubo cuando se celebró el año de la rata.

En el barrio todos los comercios estaban abiertos, incluso las cafeterías que no abren los domingos estuvieron atendiendo a los convidados y muy llenos desde temprano, con clientes deseosos de apreciar la experiencia en el Chinatown madrileño, que ya me queda deslucido, porque parecía la continuación del año del Dragon. Necesitadas también del cariño de los trapos para sacar brillo y las brochas y la pintura, observamos a algunas carrozas.

Todos los restaurantes chinos tenían largas filas de comensales esperando para entrar a comer. Muchos visitantes al barrio se quedaron sin poder saborear los exóticos platillos, cansados de esperas. Numerosos locales atendían solo por reserva y en estos siguientes quince días, estarán llenos, sin posibilidades de abrir nuevas ofertas a menos que anulen algunos clientes las citas.

Sentada en la cafetería que descubrí solo abre el único domingo de celebración del nuevo Año Chino vi a uno de los artistas de calle tomando un café, ataviado con el típico traje chino. Un hombre mayor, muy serio, antes de tomar el café pidió otra bolsa de azúcar porque se le había caído adentro la primera, que sacó empapada. De un par de tragos, aunque estaba muy caliente, se lo tomó. Pagó y se fue, viendo sin mirar, con una dureza inescrutable.

Tengo un vecino de origen asiático que en estos años que llevo viviendo en el mismo edificio tan solo me lo he cruzado una vez. Sale de madrugada, imagino. Regresa muy tarde también porque nunca más he coincidido con él.

Imaginé cómo estarían de agotados los pies de mi amiga china Mie Ling. Y su cabeza organizada y resuelta, convertida en mecanizado robot. Con los dos restaurantes que dirige, a metros uno del otro, con la demanda irracional de los comensales, en un sin parar en un día de fiesta

¿Para quién?

Los esclavos de pie  atendiendo a los esclavos sentados, sin que nada nos concientice, siempre hambrientos, en esta irracional y desmesurada falsa modernidad que hemos cimentado.